Citroën DS4, presentación y prueba en Barcelona (parte 1)

La nueva familia DS de Citroën nacía hace algo más de un año con el primero y más pequeño de sus miembros, el Citroën DS3, que por cierto, hemos probado este mismo mes. El siguiente modelo de la línea distintiva de la marca francesa lo conocimos en el Salón de París, y no es otro que el Citroën DS4, que acabamos de conducir por primera vez.

Aunque sobre la misma plataforma, el Citroën DS4 reinterpreta el concepto del C4 para mezclar rasgos tanto de coupé como de berlina compacta y también algo de SUV. La caída del techo es un claro guiño a lo que entendemos por coupé, pero las cinco puertas aportan la funcionalidad que éstos no tienen: la de una berlina. Por último, la carrocería sobrelevada busca transmitir esa sensación de seguridad que percibimos cuando vamos en una posición más alta de lo habitual.

Por dimensiones, el Citroën DS4 es unos 5 centímetros más corto que su compañero de plataforma (4,27 metros de longitud, por lo que está más cerca de las dimensiones del anterior C4), pero gana distancia en el resto de cotas. Es un poco más ancho (2 centímetros) y también gana unos 4 centímetros en altura.

Estética exterior

Estéticamente es un modelo que a mi parecer funciona. Es atractivo, gracias a su línea de techo y la cantidad de detalles que lo adornan, y no por ello deja de ser un coche funcional, gracias principalmente a las puertas de acceso al habitáculo trasero, y al maletero, que es de dimensiones generosas si lo comparamos con el de un coupé.

La capacidad del maletero es de 385 litros, teniendo en cuenta el hueco bajo la bandeja, lugar donde puede ubicarse o bien una rueda de repuesto o bien el kit antipinchazos que viene de serie. El maletero, que por cierto está iluminado, cuenta además con argollas para sujetar la carga y un par de gomas elásticas en los laterales para el mismo fin.

Aunque algo sí recuerda al C4, sus líneas son diferentes y pocos elementos son compartidos (los faros son un ejemplo de lo que sí comparten). Las luces LED de marcha diurna son de serie ya desde el primer nivel de acabado, y además son tanto delanteras como traseras. En este caso también se ha buscado una forma distintiva (de L volteada), como pasó con el DS3 y su fila de LEDs en posición vertical.

Algunos de los detalles exteriores que más llaman la atención son las salidas de escape (mejor verlas), los musculosos pasos de rueda o las manetas de las puertas traseras, “escondidas” en el marco de las ventanillas como en el Honda Civic o el Seat León.

Cuando escuché hablar sobre el parabrisas panorámico del DS4 pensé que sería un parabrisas enorme, como el del C3, pero se trata de un concepto algo diferente. Podríamos decir que se trata de un parabrisas “ampliable”. Los parasoles están colocados sobre una plataforma que, mediante unas guías, permite tapar o dejar a la vista la parte más alta de la luna delantera.

Interior muy cuidado

Si el exterior es atractivo, el interior no lo es menos. Aunque comparte gran parte de los elementos con el C4 (como el volante, los mandos de climatización o el panel de instrumentos) tiene más detalles contrastados y ofrece opciones de tapicería muy interesantes, sobre todo las de cuero, tanto las bitono como las de un único color.

En las unidades de prueba que pudimos conducir vimos dos de esas tapicerías, una integral de cuero marrón denominada Habana que abarca también el salpicadero y cuyo diseño de asientos parece inspirado en el clásico Citroën CX, y otra bitono, de cuero negro y blanco con aspecto más juvenil que la anterior.

La más vistosa y llamativa de todas es la de cuero integral, de color marrón Habana, no sólo por el diseño de los asientos y el aspecto general, sino también en términos de calidad, ya que los acabados son muy superiores a los del modelo “normal”.

Con esta opción, que cuesta unos 3.000 euros, se percibe un carácter más premium y se respira un ambiente de mucha mayor calidad en el habitáculo. De hecho, con este interior el coche no parece tener raices galas sino más bien germanas.

Los asientos son cómodos y pueden ser de ajuste eléctrico, calefactados y con función de masaje. No obstante, me pareció que no recogen el cuerpo tan bien como deberían, sobre todo si queremos buscar los límites del coche. Los asientos deportivos del Citroën DS3 son mejores en este aspecto.

Las plazas traseras son algo más pequeñas que en el Citroën C4. El coche homologa cinco plazas, por lo que en principio podrían viajar tres personas detrás. De cualquier manera, el espacio es ideal para dos personas ya que la plaza central es algo estrecha.

El espacio para la cabeza, atrás, no es malo para alguien de mi estatura (1,80 metros) aunque el de las rodillas no es demasiado generoso si el conductor tiene la misma estatura (es decir, con el asiento ajustado para mí mismo).

El respaldo de la plaza central tiene un reposabrazos abatible y si hacemos uso de él, dejamos a la vista una pequeña portezuela que permite el acceso al maletero por si necesitamos echar mano de algo que viaje detrás.

Sin duda alguna, dos de los puntos negativos más acusados en la parta trasera son el acceso al habitáculo, algo incómodo debido a la forma de la puerta y el espacio que ésta deja al abrirse, y por otra parte la pérdida de funcionalidad en las ventanillas traseras debido al diseño, ya que son fijas y no se pueden bajar.

Responsables de la marca nos aseguraron que gracias al sistema de climatización no es una necesidad el poder bajar las ventanillas traseras.

Sobre la oferta de motores, precios, equipamiento, sus cualidades dinámicas y las conclusiones, hablaremos mañana, en la segunda parte del artículo.

Continuará...

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