BMW M3, prueba (parte 1)

Mi idilio con el BMW M3 comenzó cuando sólo tenía 18 años y tuve la oportunidad de probar un E46 descapotable. Se trataba de la versión con cambio manual y llantas de 18 pulgadas, esas que parecen pequeñas a primera vista.

Ese coche marcó un antes y un después en mi vida, he de admitirlo. Pero ahí no acabó mi relación con el modelo pequeño de BMW Motorsport, ya que desde entonces he tenido auténtica obsesión por conducir un M3 siempre que tenía ocasión.

Después del E46 descapotable llegó otro E46 Coupé, en este caso con las espectaculares llantas de 19 pulgadas y el cambio SMG II. Ese cambio fue el culpable de que llegase a soñar con los M3.

Y para completar esta obsesión, durante una semana tuve un M3 CSL, la versión más radical jamás fabricada del M3. 360 caballos, un conjunto aligerado y unas velocidad de paso por curva como pocas veces he visto en mi vida.

Ahora que estoy probando coches para Motorpasión, no quería dejar pasar la oportunidad de probar la nueva versión del BMW M3, el E92 con su potente motor V8 de 420 caballos de potencia.

El que os traigo es la versión Coupé con el cambio secuencial de doble embrague DKG, un cambio que sustituye al SMG II, tarea cuando menos complicada. El precio de esta es de 4.685 euros, que puede sonar elevado, pero después de haberlo probado creo que el que tenga dinero para comprar un M3 podrá permitirse este “lujo” que tan bien le sienta.

Exteriormente poco hay que decir del BMW M3. Su carrocería toma como base el Serie 3 Coupé y sus aletas y en general todas las partes del coche se han sobredimensionado para darle el aspecto que un deportivo de esta categoría se merece.

Sobre el capó delantero, una considerable chepa deja espacio al motor V8 que se esconde debajo. Dos pequeñas aberturas a los lados de esta chepa le dan un aspecto muy característico.

El faldón delantero no destaca demasiado, más bien es discreto, al contrario de lo que ocurría en el E46 en el que la entrada de aire del faldón era uno de sus aspectos más característicos.

En las aletas delanteras se encuentran las branquias, algo que ya se ha convertido en una tradición en los M de verdad y que en el M3 tiene unas formas de lo más agresivas y espectaculares.

También destacan los espejos retrovisores, otra de las partes que nos permite diferenciarlo a simple vista de un Serie 3 Coupé normal. Estos vuelven en parte al estilo del E36, con dos brazos que los unen al marco de la puerta. Además tienen una forma un tanto puntiaguda, que le da un aspecto muy aerodinámico y personal.

El M3 lleva de serie el techo fabricado en material sintético y reforzado con fibra de carbono, pero la unidad de pruebas no lo llevaba. El motivo es fácil de explicar, ya que si decides ponerle el techo eléctrico (sin sobreprecio), no puede llevar el resto del techo en fibra de carbono.

La verdad que el aspecto del coche gana muchos enteros cuando el techo va en fibra, sobre todo en los colores de carrocería más claros, así que aunque es uno de mis extras favoritos, nunca optaría por ponerle techo eléctrico a mi hipotético M3. Por si esto no fuese un motivo más que suficiente, el techo de fibra reduce considerablemente el peso y baja el centro de gravedad del conjunto.

Continuará...

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