Más de 160 bomberos y 38 vehículos de extinción fueron movilizados para sofocar las llamas
Las impactantes imágenes de un incendio en la sede mundial de BYD en China conmocionaron las redes el 14 de abril de 2026, reavivando al instante el debate sobre la seguridad de los coches eléctricos. Sin embargo, lejos del escenario de un embalamiento térmico de las baterías que muchos temían, la explicación de este incendio nocturno resulta ser muy distinta.
Espesas columnas de humo negro se alzaban sobre el distrito de Pingshan, mientras llamas devoraban la fachada de un edificio de varios pisos. Decenas de camiones de bomberos se desplegaron en plena noche, iluminando la escena con sus luces de emergencia.
Ni siquiera BYD se libra del riesgo cero
Las imágenes del incendio, verificadas por Reuters, se difundieron rápidamente por todo el mundo. El incendio se declaró a las 2:48 de la madrugada en un aparcamiento de varias plantas ubicado en el subdistrito de Ma Luan, en el corazón del campus global de BYD, el mayor fabricante de vehículos eléctricos del mundo. Más de 160 bomberos y 38 vehículos de extinción fueron movilizados para sofocar las llamas. Afortunadamente, el fuego fue controlado sin dejar víctimas.
Lo que no cesaron fueron las teorías sobre el origen del incendio. Embalamiento térmico de una batería, fallos de diseño o incluso fraude. Las especulaciones se multiplicaron en Weibo y X. BYD descartó rotundamente cualquier relación con sus tecnologías, asegurando que ni las baterías ni los vehículos de serie presentaban problemas de seguridad o defectos de calidad.
Además, lo que ardió no fueron coches nuevos destinados a los concesionarios, sino unidades retiradas de la circulación: prototipos de prueba y vehículos al final de su vida útil que la compañía almacenaba en ese parking de cara a su futuro desmantelamiento y reciclaje. BYD se apresuró a dejar claro que las líneas de montaje y la producción no se vieron afectadas en ningún momento.
La causa del incendio parece mucho más mundana. Según el informe preliminar de la Oficina de Gestión de Emergencias del distrito de Pingshan, recogido por Sina Finance, el fuego se originó por una manipulación inadecuada durante el desmantelamiento de equipos obsoletos por parte de una empresa constructora externa.
Según esta versión, el fuego habría comenzado por el uso de lana aislante por parte de una subcontrata. Este material, altamente inflamable, se habría incendiado rápidamente debido a un descuido de un trabajador, aunque aún no se conocen más detalles al respecto. El fuego, que en un principio pudo ser controlable, terminó desatándose y propagándose rápidamente debido a la presencia de numerosos coches con baterías.
Los coches eléctricos no arden igual que los de combustión. Cuando una batería de litio sufre un sobrecalentamiento descontrolado, la reacción química puede disparar la temperatura a cientos de grados en segundos, extendiéndose de una celda a otra como un dominó. A este proceso se le conoce como "propagación térmica".
Durante el incendio, se liberan gases inflamables que mantienen las llamas activas durante horas, e incluso después de apagarlas, el riesgo de que vuelvan a encenderse sigue siendo alto. Esto dificulta enormemente la labor de los bomberos: para enfriar un pack de baterías, se necesitan ingentes cantidades de agua, y el área debe permanecer bajo vigilancia durante al menos todo un día tras el incidente.
Con el aumento de la producción de vehículos eléctricos, garantizar la seguridad en el almacenamiento, las pruebas y el reciclaje de las baterías se ha convertido en un reto industrial complejo.
Imágenes | BYD Fans, BYD
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