Primero la rotonda, luego ya quizá la estación de tren: la glorieta húngara de 1,4 millones que lleva a ninguna parte

Se construyó en 2023 como acceso a un intercambiador ferroviario de mercancías que sigue sin licitarse

Alejandra Otero

Una enorme rotonda con cuatro salidas en un descampado que no conecta absolutamente con nada: lo vemos a vista de satélite en Google Maps. Está en Hungría, a las afueras de Zalaegerszeg, y costó casi 1,4 millones de euros. Se construyó hace ya tres años como acceso a un intercambiador de trenes de mercancías, pero la estación no existe: no está ni licitada. 

Es la metáfora perfecta de cómo el gobierno de Hungría en la legislatura de Viktor Orbán ha dilapidado miles de millones de euros de fondos de la UE en infraestructuras tan caras como inservibles. Despilfarro institucionalizado y corrupción sistémica en estado puro.

Un acceso perfectamente terminado… hacia ningún lugar

Esta glorieta inservible se ubica al oeste de Hungría, entre Zalaegerszeg y Zalaszentiván. Un cartel junto a uno de sus viales incompletos indica la inversión para hacerla posible: 500 millones de florines, 1,37 millones de euros al cambio, financiada con los fondos Next Generation de la UE. No es pequeña: un intercambiador ferroviario de mercancías exige el paso de camiones y grandes tráileres. Primero la rotonda, luego ya si eso la instalación de tren.

Tras la pandemia, se definió el proyecto delta-track: una nueva línea de tren para mejorar el acceso del transporte de mercancías desde la costa adriática a Europa central y oriental sin tener que pasar por Budapest. Aún incompleta, este bypass es otra de las instalaciones que siguen si ver la luz, clave para la logística entre trenes y camiones.

Tres años después... La filial húngara del operador logístico Metrans fue quien compró el terreno y planificó este intercambiador. En 2021 se colocó la primera piedra para su concepción, empezando por esta rotonda. En 2023, se terminó la glorieta con medianas en las intersecciones y poco más de 100 m de uno de sus ramales, con señalización pintada sobre el firme. 

Y hasta ahí el proyecto tangible: este mismo mes de abril un reportero de la CNN se acercó a la zona comprobando que, tres años después, no ha habido más avances. Solo la glorieta en medio de un descampado. Un pequeño camino rural asfaltado en algunos tramos cruza uno de los viales, conectando Zalaszentiván con la aldea de Pózva. 

Con suerte, en 2029. El proyecto del intercambiador no se ha cancelado. Pero aún está en fase de licitación, que se abrió en otoño de 2024. En teoría el plazo terminaba en marzo del año pasado, pero sigue abierto sin ganador. Una vez se otorgue, aún tardará en concebirse: la firma encargada tendrá un plazo de 840 días (más de dos años) para levantarlo. Eso nos lleva a casi 2029 si se contratara ahora. 

Además, según detalla Zoltán Balaicz, alcalde de Zalaegerszeg, prevén más conexiones por carretera: otra segunda rotonda y viales, que será aun más cara, equipada con drenajes de aguas pluviales. Señala un presupuesto de 954 millones de florines (unos 2,6 millones de euros). 

Rotonda de Hungría en medio de la nada

Infraestructuras fantasma y fondos europeos

Bajo el gobierno de Viktor Orbán, Hungría ha dilapidado no pocos fondos de la UE en los últimos años, no solo los llegados tras la pandemia: entre 2014 y 2020, se han financiado unos 52.000 proyectos con las arcas europeas. De los mismos, han sido habituales las infraestructuras sin uso o sin sentido como esta rotonda. Otro ejemplo es esta pasarela elevada de 50 m, en teoría observatorio de árboles: costó 166.000 euros y poco después de concebirla el bosque se taló al completo. O varios miradores turísticos que apenas superan la altura de una persona en la región de Hajdú-Bihar. 

Estas prácticas durante el mandato de Orbán, entre otras, han llevado a Hungría a ser declarada por Transparencia Internacional como el país más corrupto de la UE durante cuatro años consecutivos. Por otro lado, la Comisión Europea congeló en 2025 cerca de 18.000 millones de euros de fondos ya asignados (equivalente al 10 % del PIB húngaro), dudando del uso de estos recursos, el deterioro del Estado de derecho o la falta de independencia judicial del país.

Precisamente el bloqueo de fondos ha sido una de las principales armas de la oposición de Orbán durante la campaña. El ya ganador Péter Magyar se ha comprometido a desbloquear las negociaciones con Bruselas, recuperar los fondos europeos y reorientarlos hacia una verdadera inversión pública y modernización del país para retomar las relaciones con la UE.

Imágenes | Atlatszo en Youtube

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