
En 2020 comenzó el traslado de este gigante de 280 toneladas desde la base naval del Mar Caspio al museo militar donde está hoy
Sacarlo del mar y trasladarlo por la arena fue tan complicado que tardó años en llegar a su pedestal
A medio camino entre barco y avión, los gigantescos ekranoplanos soviéticos eran eso: una suerte de buque capaz de volar sobre el agua a más de 500 km/h y lanzar misiles supersónicos para destruir portaaviones. Son algunas de las características del Lun, el culmen militar de estos gigantes y todo un arma de destrucción masiva.
Solo un ejemplar de esta mortífera clase llegó a construirse: el ekanoprano MD-160. Su historia es fascinante: estuvo "varado" en una playa durante años, convertido en chatarra turística viral, porque remolcarlo fue un auténtico infierno. Ahora este monstruo soviético ha vuelto a la vida como el gran protagonista de un museo militar a orillas del mar Caspio.
El matagigantes soviético, único en su especie
El MD-160 fue el único ekranoplano clase Lun (Proyecto 903) que se hizo realidad: aunque el programa preveía hasta ocho unidades, la serie como tal nunca fue más allá de esta bestia del mar y el aire. Concebido en los años 80, ya en el ocaso de la URSS, entró en servicio en 1987, formando parte de la Flotilla del Caspio de la Armada Soviética.
Esta mole mide 73,8 m de largo, su envergadura es de cerca de 44 m y para la báscula en las 280 toneladas. Ocho motores NK-87 le permitían desplazarse sobre el agua a un máximo de 550 km/h y podía mover una carga de hasta 100 toneladas. Pero además podía cumplir misiones tácticas y ofensivas: estaba equipado con seis lanzadores del misil de crucero antibuque P-270 Moskit. Era por tanto capaz de atacar enormes buques de guerra y portaaviones.
Tan terrorífico gigante tuvo un servicio corto: tras la caída del Telón de Acero, fue retirado a principios de los 90 y terminó abandonado en una base naval del Mar Caspio, en Kaspisk, durante casi tres décadas. En 2020 comenzó a escribir su segunda vida: un viaje tan eterno que bien se le puede llamar "el Odiseo ruso".
La odisea de un gigante: años para llegar a su nuevo pedestal
Rusia tomó la decisión de trasladarlo de Kaspisk y, a finales de julio de 2020, comenzó su nuevo viaje. Tres remolcadores y dos embarcaciones de escolta de la Flotilla del Caspio serían las encargadas de llevarlo hasta su nuevo hogar: la costa de Derbent. Símbolo de la supremacía soviética, no querían dejarlo morir olvidado. El único ekranoplano clase Lun iba a convertirse en la joya del Parque Patriot de esa ciudad: un parque temático sobre las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia.
La travesía por el mar Caspio de costa a costa fue un proceso arduo, pero se realizó sin contratiempos gracias a un oleaje amable. "Había riesgo de que se hundiera", señalaron los responsables. El problema llegó cuando hubo que sacarlo del agua. Los pontones usados para su transporte marítimo no servían para llevarlo a tierra, así que hubo que recurrir a rodillos inflables colocados bajo el casco mientras tiraba de él maquinaria pesada. Un procedimiento tan lento como complicado, que duró meses.
UN VISTAZO A...
El resultado fue que el ekranoplano se quedó en la playa, en el rompiente de las olas. Durante ese tiempo el casco comenzó a sufrir daños a merced del oleaje. Llegó incluso a fracturarse, lo que obligó a sacar el agua de su interior bombas mediante. No fue hasta mediados de noviembre de 2020 cuando consiguieron sacarlo finalmente del agua, con su inmensa fisonomía quedando sobre la arena de la playa.
Pero aún quedaba llevarlo a la zona donde iba a exponerse en el Parque Patriot. Ese nuevo periplo duró años: por hacernos una idea, aún en febrero de 2022, este monstruo de 280 toneladas todavía tenía por delante los últimos 80 metros hasta su ubicación definitiva. En ese ínterin, la foto era única: un gigante soviético "varado" en plena playa. No pocos se acercaron a verlo para fotografiarlo o grabar vídeos. De hecho, hasta formaba parte de tour turísticos en Derbent entonces.
De monstruo de guerra a pieza de museo
Cuando por fin llegó al recinto del Parque Patriot, el ekranoplano MD-160 todavía tendría que esperar años a su restauración. Y es que, en noviembre de 2024, aún seguían los trabajos para hacer realidad este parque temático, otra estupenda "obra del Escorial" que diríamos aquí.
En septiembre de 2025, se acabó la espera y tocó la puesta a punto del Lun: las tareas se centraron en reparar el exterior bastante dañado, el repintado y también acondicionar parte del interior. Cuando terminaron, este titán soviético ha pasado a lucir en gris, diciendo adiós a las gritas del casco y las muchas magulladuras que hicieron mella en su estructura durante su eterno traslado.
En junio de este 2026, el Parque Patriot de Derbent abrió sus puertas, siendo este ekanoprano su joya de la corona. El recinto se extiende unos 200.000 m² y cuenta con una exposición permanente de diferentes vehículos militares y material bélico. Entre ellos, cazas MiG y Su, un helicóptero de ataque Mi-24, tanques, vehículos de combate y reconocimiento, cañones y obuses. Pero ninguno como el gigante Lun, de más de 70 m, que bien podría haber dominado el mundo.
Imágenes | Wikimedia, Account Travel,
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