Ya no sólo faltan microchips: la falta de materias primas y de contenedores también amenazan la industria automotriz

Una nueva amenaza se cierna sobre la industria del automóvil. A la escasez mundial de componentes electrónicos, como los chips y los semiconductores, que ha paralizado las cadenas de montaje en todo el mundo, se le unen una escasez de plásticos, una falta de contenedores y los precios al alza de las materias primas.

El incremento del precio de materias primas como metales férreos y no férreos, materiales poliméricos o productos químicos son algunas de las nuevas amenazas de la industria. En el caso del acero, se ha multiplicado hasta por cinco su precio en 2021.

El aluminio, por su parte, lo ha hecho en más del 15%, el hierro un 114% y el cobre, que se usa en los cableados y motores eléctricos, un 65%, indican desde Sernauto. Hasta los embalajes de cartón y madera han visto sus precios subir.

La subida de precio del petróleo también ha supuesto un encarecimiento de todos los materiales plásticos, así como de los costes energético y logísticos. Los fletes marítimos han multiplicado por 5 su coste, y llegan a subastarse, por escasez de contenedores.

El encarecimiento de las materias primas se debe sobre todo a la reactivación de las economías estadounidense y china. Estos dos países compran a precios más elevados para asegurar su producción.

En el caso de China, que también produce materias primas como el acero, el Gobierno chino impuso severas restricciones a la exportación para asegurar el abastecimiento de la industria local. Tan severas que hasta hay restricciones en la exportación de chatarra que permitía a los países compradores reciclar ese acero para crear acero nuevo, pues no pierde sus propiedades en el proceso.

Para Europa, la falta de acero es un grave problema, ya que nuestra capacidad de producción de este material ha caído un 35 % en los dos últimos años.

Faltan contenedores para importar y exportar

La falta de materias primas no es la única piedra en el camino de la industria. La logística tiene también un papel importante que jugar. Y los costes de los buques portacontenedores tienen un impacto especial en el comercio mundial. Esto se debe a que casi todos los productos manufacturados -ropa, medicamentos y alimentos procesados, entre otros- se envían en contenedores. El 80 % de lo que consumimos se transporta en barco.

El problema es que no hay contenedores. Así, esto limita la importación de componentes para la industria y una vez fabricado el producto la industria se ve de nuevo con la dificultad de exportarlo.

Tras la pandemia, los flujos comerciales marítimos han aumentado aún más a medida que algunos gobiernos han relajado las medidas de contención y han activado los paquetes nacionales de estímulo de la economía. Pero esa reactivación no se ha hecho a la vez, por lo que es más caro enviar productos a determinadas regiones del mundo.

Así, en la actualidad, las tarifas hacia América del Sur y África Occidental son más altas que hacia cualquier otra región comercial importante. A principios de 2021, por ejemplo, los fletes de China a Sudamérica se habían disparado un 443%, frente al 63% entre Asia y la costa este de Norteamérica.

Parte de la explicación es que las rutas de China hacia los países sudamericanos y africanos son más largas. Se necesitan más barcos para dar servicio semanal en estas rutas, lo que significa que muchos contenedores también se quedan parados allí.

Y es que como hay un claro deficit comercial con China, importan más de lo que exportan, los importadores locales prefieren pagar el coste de almacenamiento en sus puertos de un contenedor vacío antes que pagar el transporte para devolverlo vacío a China. Sencillamente les es más rentable y los contenedores vacíos se van acumulando en los puertos de esas regiones.

Moraleja, faltan contenedores para el transporte mundial. La demanda de contenedores supera la oferta de los qiue hay disponibles y suben los precios de los contenedores disponibles.  Consciente de los costes y de los tiempos que suponen exportar vía marítima, hace ya unos años que China apostó también por el transporte por ferrocarril hacia Europa.

El ejemplo más sonoro de la industria del automóvil nos lo da Volvo cuyo Volvo S90 fabricado en China se exporta hacia Europa en largos trenes de mercancía, empleando tan solo un tercio del tiempo que necesitarían para llegar en barco.

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