Francia abandona la idea de las subvenciones al combustible pese a la subida de precios
La deuda y el déficit marcan el límite de lo que un Estado puede sostener
El precio del combustible vuelve a tensionarse en buena parte de Europa y cada país está reaccionando a su manera. España mantiene medidas activas para contener el impacto, igual que otros países como Italia o Portugal, que siguen recurriendo a ajustes fiscales para amortiguar las subidas. Pero Francia ha decidido tomar un camino distinto y no intervenir.
Allí, el litro se ha encarecido cerca de 40 céntimos desde el inicio de la crisis en Oriente Medio, en gran parte por la tensión en el estrecho de Ormuz, por donde circula alrededor del 25 % del petróleo mundial. Ante las dudas de si habrá ayudas por parte del Ejecutivo, la ministra de Energía, Maud Bregeon, ha sido tajante: no es viable.
Francia reconoce el límite: sin dinero para sostener el precio del combustible
La ministra reconoció a France Info, que el país ya no puede asumir el nivel de gasto que implicarían los descuentos si quiere cumplir con los objetivos de déficit pactados con Bruselas. Y es que Francia arrastra una deuda pública que ronda el 117,7 % del PIB y ha entrado en una fase de ajuste en la que cada euro cuenta.
Así, el Ejecutivo ha dejado atrás la intervención generalizada y busca medidas más contenidas, como aplazar pagos a sectores especialmente afectados. Desde dentro del propio sistema financiero el mensaje es todavía más contundente. Nicolas Dufourcq, director de Bpifrance, resumió la situación en RTL con una frase que ha hecho ruido: “no queda ni un céntimo”. Según explicó, el margen del Estado se ha consumido tras años de gasto social y ayudas energéticas.
Subvencionar la gasolina es mucho más caro de lo que parece
Subvencionar el combustible tiene un coste mucho mayor de lo que parece. Aunque el Estado ingresa más dinero por el IVA y el impuesto sobre el consumo cuando suben los precios, ese efecto se diluye rápido. Según el experto Andreas Rüdinger, del IDDRI, un centro de estudios sobre energía y sostenibilidad, ese aumento puede generar unos 120 millones de euros mensuales.
El problema es que la caída del consumo, que mide el INSEE, el instituto estadístico francés, reduce la recaudación total y puede provocar pérdidas netas cercanas a 50 millones al mes. A esto se suma el coste directo de las ayudas. Una rebaja de unos 25 céntimos por litro puede rozar los 1.000 millones de euros al mes. Francia ya lo ha comprobado en los últimos años. Entre 2021 y 2024 destinó unos 36.000 millones de euros a medidas energéticas, más de 8.000 millones solo en combustible, según su Tribunal de Cuentas.
Ese esfuerzo es el que ahora explica el cambio de rumbo. Mientras, España sigue aplicando rebajas fiscales y ayudas para contener el impacto, como otros países europeos, pero el dilema es el mismo. Mantener estas medidas alivia el golpe a corto plazo, pero aumenta la presión sobre las cuentas públicas con cada subida del petróleo.
Imágenes | Unsplash, RTL France
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