La contaminación de los vehículos diésel reduce la capacidad de atención de los niños, según un estudio

¿Te imaginas que en un futuro los niños puedan presentar justificantes en el colegio los días de contaminación? "Hoy Juanito no ha podido entregar los deberes debido a los altos niveles de contaminación". Suena a locura, ¿verdad? Pues una vez más, la ciencia nos demuestra que todo es posible, hasta que la polución cause fluctuaciones en la atención de los menores.

Sabemos que la contaminación no solo provoca daños irreparables en nuestra salud, y que existe una asociación entre vivir cerca de tráfico intenso y la incidencia de demencia (sí, un estudio realizado en Canadá reveló que uno de cada 10 casos de locura podría estar causado por el tráfico). Ahora también sabemos que produce retrasos hasta de un mes en la velocidad de respuesta de los niños.

El estudio Traffic-related Air Pollution and Attention in Primary School Children: Short-term Association ha sido elaborado por un grupo de científicos del ISGlobal de Barcelona dirigidos por Jordi Sunyer, jefe del programa de Salud infantil de ISGlobal.

La investigación ha descubierto que el contacto diario con altos niveles de carbono elemental y dióxido de nitrógeno producen variaciones en la función de atención de los niños, y que además hace que desarrollen menos la memoria a largo plazo.

"La contaminación, especialmente la que proviene de vehículos diésel, reduce la capacidad de atención de los niños".

Los científicos hicieron un seguimiento a 2.700 menores de entre 7 y 9 años de 39 colegios de Barcelona y constataron que la contaminación del aire provoca un efecto neurotóxico en los niños. A través de pruebas neuropsicológicas y de la medición de los niveles de contaminación del entorno del colegio se determinaron estos resultados.

Este mismo grupo de investigadores ya constataron que los alumnos de los colegios situados en zonas más contaminadas desarrollaban menos la memoria a corto plazo. De esta forma, los niños de siete a 10 años sufrían un retraso en la capacidad de aprendizaje.

Falta de atención, impulsividad... ¿Culpa de la contaminación?

Tal y como ha declarado Sunyer a El País, "los días en que los niños estuvieron expuestos a mayores niveles de contaminación mostraron un retraso equivalente a un mes y medio en la mejora natural de la velocidad de respuesta". La ciudad condal no ha dejado de lado este problema y a partir de 2017, el Ayuntamiento de Barcelona impulsará la renovación de vehículos dando abonos de transporte público como compensación.

Para que se dejen atrás los coches más contaminantes, también se creará un incentivo municipal para dar de baja esos vehículos, iniciativas de fiscalidad ambiental y medidas para maximizar la eficiencia del servicio de taxi y del reparto de mercancías.

Los resultados de este estudio forman parte del proyecto Breathe, financiado con hasta 3,5 millones de euros por la Comisión Europea y cuyo objetivo es explorar el impacto de la contaminación en el cerebro de niños que están en edades claves para la consolidación de los mecanismos de aprendizaje.

Los objetivos específicos del proyecto resultan extraordinariamente interesantes para determinar hasta qué punto puede llegar a ser peligroso el aire que respiramos:

  • Medir los contaminantes del aire en la escuela.
  • Evaluar el efecto de la contaminación ambiental en el desarrollo cognitivo de los niños, impulsividad, falta de atención y en los trastornos de conducta.
  • Evaluar la existencia de subgrupos más susceptibles a los efectos del aire contaminado.
  • Evaluar la presencia de efectos estructurales en el cerebro debido a la contaminación ambiental mediante resonancia magnética.

Cabe destacar que los motores diésel generan más NOx - entre 3 y 10 veces más- y más partículas de hollín que los gasolina, pero con la búsqueda de mayores rendimientos y de obtener más energía de cada gota de combustible, los motores de gasolina poco a poco funcionan de una manera más parecida a los diésel. Puede que la solución para eliminar los NOx sea un catalizador especial que interactúe con el oxígeno y otros gases presentes en el escape y se conviertan en otras moléculas que no son nocivas, principalmente N₂, O₂ y CO₂.

Y también, demencia

“Nuevas pruebas sugieren que vivir cerca de grandes carreteras puede afectar de forma adversa a la cognición. Sin embargo, se sabe poco acerca de su relación con la incidencia de la demencia, la enfermedad de Parkinson y la esclerosis múltiple”. Así comienza el sumario de un estudio pionero realizado por científicos en Canadá, que han investigado la relación entre vivir cerca de autovías y la incidencia de tres enfermedades neurológicas en Ontario, Canadá.

A medida que el hogar de la gente se alejaba de una carretera, el riesgo de desarrollar demencia se redujo.

Los investigadores siguieron la salud de los sujetos del estudio durante 11 años, y concluyeron que uno de cada 10 casos de locura podría estar causado por el tráfico.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “el 92% de la población mundial vive en lugares donde los niveles de calidad del aire exceden los límites fijados por la OMS”, y afirma que alrededor de 3 millones de muertes al año están relacionadas con la exposición a la contaminación de aire de exteriores. Según este organismo, En España, la contaminación mata a 7.000 personas al año.

Y si quieres ver algo aún más terrorífico, este time lapse grabado desde un rascacielos en Beijing te va a dejar con mal sabor de boca.

¿Será hora de preguntarnos si vivimos en un entorno seguro en vez de si nuestra matrícula es par o impar?

Vía | El País
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