EEUU creó el helicóptero más letal de la Guerra Fría hace 50 años y sigue activo, pero ya no se fabrica en EEUU: se hace en India

Ah 64 Apache Extraction Exercise

El Apache nació como cazacarros de la Guerra Fría y se mantiene como referencia mundial casi 50 años después.

Daniel Murias

Nació durante la Guerra Fría, se desplegó contra los insurgentes en Afganistán tras el 11-S y ahora vuelve a cazar carros de combate siguiendo las lecciones de Ucrania. El Apache AH-64, con casi 50 años a sus espaldas, sigue dando que hablar. Un nuevo plan de modernización prevé mantenerlo en servicio activo hasta 2060, con versiones más conectadas, precisas y letales.

Es uno de los helicópteros más en servicio activo más longevo del mundo. Y aún tiene cuerda para rato.

De cazador de tanques a lanzador drones con IA

El programa 'Advanced Attack Helicopter' nació en 1972 con una obsesión muy concreta: detener las columnas blindadas del Pacto de Varsovia antes de que pudieran llegar al Canal de la Mancha. El ejército estadounidense acababa de enterrar el AH-56 Cheyenne, demasiado costoso y frágil, y buscaba un aparato capaz de resistir disparos de infantería mientras destruía carros a distancia. Hughes Helicopters ganó la competición, y el prototipo YAH-64 despegó por primera vez en septiembre de 1975 en Palomar, California.

Entró en servicio en 1984 con la designación AH-64A. Su superioridad técnica se basaba en dos sistemas: el TADS/PNVS  y el IHADSS. El primero permitía la adquisición de objetivos de día y noche, mientras que el segundo permitía al artillero designar un blanco con un simple movimiento de cabeza. Combinado con el cañón M230 de 30 mm y los misiles Hellfire, el Apache se convirtió en la antítesis del carro T-72 soviético: rápido, furtivo a baja altitud y capaz de golpear antes de ser visto.

La guerra del Golfo confirmó el concepto de manera espectacular. El 17 de enero de 1991, ocho Apaches de la ‘Task Force Normandy’ penetraron en territorio iraquí a tan solo 15 metros de altitud y destruyeron dos equipos de radar de alerta temprana en menos de cinco minutos, abriendo el corredor aéreo para el resto de la coalición.

Durante el conflicto, 277 Apaches destruyeron 278 carros, sin bajas en combate para la brigada que inició las hostilidades. El aparato diseñado para la Guerra Fría demostró su valía en un conflicto que la Guerra Fría no había previsto.

Las décadas siguientes vieron la transformación del Apache, sin reemplazo a la vista. El AH-64D Longbow introdujo un radar de barrido electrónico montado sobre el rotor, capaz de detectar simultáneamente múltiples objetivos sin exponer el aparato. 

El AH-64E Guardian, operativo desde 2011, equipa un cockpit totalmente digital por, integró el enlace de datos Link 16 y duplicó el alcance del radar de ocho a dieciséis kilómetros. Boeing añadió un modo marítimo capaz de identificar clases de buques, independientemente del estado de la mar y una capacidad de control de drones que extiende el alcance de los sensores sin exponer a la tripulación.

Esta longevidad ha obligado a Boeing a compromisos industriales. Mantener la producción activa durante cuarenta años obliga a renovar la cadena de suministro varias veces, y en algún momento Boeing decidió que ampliar la capacidad en India era más barato o más conveniente (coste, acceso al mercado indio, compensaciones industriales del contrato de exportación a la India) que hacerlo en EEUU. 

Así, desde 2018, todos los fuselajes de Apache entregados en el mundo, incluidos los del ejército estadounidense, salen de una sola fábrica: la de Tata Boeing Aerospace Limited, en Hyderabad. La empresa conjunta, nacida de un acuerdo firmado en 2015 entre Boeing y Tata Advanced Systems, entregó su fuselaje número cien en julio de 2021 y el trescientos en febrero de 2025. 

AH-64DJP Apache Longbow japonés.

Más del 90 % de las piezas que componen la estructura del Apache se fabrican ahora en India, donde trabajan más de novecientos ingenieros y técnicos repartidos en una instalación de catorce mil metros cuadrados.

A nivel económico, sin duda puede tener sentido. Sin embargo, significa que un helicóptero diseñado para contener al ejército ruso depende hoy, para su supervivencia industrial, de la estrategia india de autonomía en materia de defensa. La fuerza aérea india opera ya 22 Apache E, y el ejército de tierra ha pedido seis más. Boeing ha encontrado en el subcontratista, que también suministra a su propio cliente final, una solución industrial que habría parecido impensable en la época del AH-64A.

Se han construido más de 2.875 ejemplares, exportados a entre diecisiete y diecinueve países, acumulando más de cinco millones de horas de vuelo, de las cuales 1,3 millones en operaciones de combate. 

Boeing prepara ahora la versión 6.5, que integra los Launched Effects (municiones y sensores desplegables a distancia de seguridad), así como una arquitectura abierta destinada a equipar los futuros motores ITEP, más potentes y eficientes. La producción para exportación debería continuar hasta principios de la década de 2030, y el Estado Mayor estadounidense habla ya de mantener el Apache en servicio hasta la década de 2060. 

La cancelación del programa FARA, que debía proporcionar un sucesor, no ha hecho más que reforzar esta perspectiva: ante la falta de una alternativa creíble a corto plazo, el ejército estadounidense consolida lo que ya tiene.

Un aparato nacido para durar lo que durara un enfrentamiento que nunca llegó se prepara así para poder celebrar cien años de carrera operativa sin reemplazo a la vista.

Imágenes | U.S. Army Sgt. Stephen Proctor, Nicky Boogaard, Martin de Witte, Toshi Aoki (JP Spotters)

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