He ido a China a conocer los coches de mañana, y hay algo evidente: la industria occidental tiene mucho de lo que preocuparse

No son solo coches. Son demostraciones de fuerza cada vez más contundentes.

Jesús Martín

He estado en el China Auto 2026 también conocido como Salón del Automóvil de Pekín y, sinceramente, nunca había visto nada igual. La constelación de pabellones gigantescos que parecían no tener fin llenos de marcas, coches y otros inventos ha sido realmente impresionante. 

Por darte contexto: por Motorpasión fuimos mi compañero Gerardo García y yo para grabar todo aquello para nuestro canal de YouTube, y no nos dio tiempo a verlo todo por separado. ¡Y eso que yo estuve dos días! Y también estuvo Héctor Ares y ni coincidí con él. Absurdamente grande aquello.

Fueron 380.000 metros cuadrados, decenas de fabricantes con 181 novedades a nivel mundial, 1.451 vehículos expuestos, centenares (literalmente) de ruedas de prensa, 1,3 millones de visitantes a lo largo de 10 días...

Esta era la inmensidad del mapa de los pabellones del Auto China 2026

La cantidad de gente que ha asistido ha sido brutal. Nunca he visto tanta gente junta en la jornada de prensa de un salón del automóvil. Te juro que había momentos en los que era imposible grabar una novedad o simplemente ver un coche.

Tema aparte ha sido lo de los tiktokers/streamers. Alrededor de las novedades era habitual encontrarte enjambres de gente, en su mayoría chicas jóvenes, enfocando con el móvil colocado en un trípode a un coche mientras hablaban (muy alto) al teléfono contando cosas y respondiendo comentarios durante horas. Doy fe. Y eso que ni siquiera salían delante de la cámara, solo enfocaban en estático al coche. 

Aunque ahí pone iCar, aquí se llamarán iCaur

Esto es porque allí no hay prensa como tal. Muchos chinos se informan directamente a través de TikTok y los streamers emiten durante horas sin cortes para conseguir captar el máximo de audiencia (y monetización posible). Una locura

Y  no es impresionante solo por las dimensiones, sino por lo que representa. Porque aquello es una demostración de fuerza tanto de lo que está poniendo en el asador la industria china como lo importante que es para el resto de la industria, la parte más tradicional y asentada, el mercado chino.

Sí que es cierto que aunque he visto exposiciones realmente trabajadas y majestuosas como las de Honda (incluyendo varios coches de carreras, dos MotoGP y un Aston Martin de F1) y Toyota, o BMW con un doble escenario y MINI en otro más aparte, no tenían nada que hacer con las salvajadas que montaron las diferentes marcas del grupo Chery, o BYD que se adjudicó un pabellón íntegramente.

El reto del marca por producto

El reto para la industria china no es si son capaces de llegar, que lo son (más que nada porque ya lo han hecho), sino de asentarse y crear una imagen de marca suficiente como para ganarse la fidelidad y el sentimiento de pertenencia de sus clientes.

Por ahora marcas como Omoda están buscando esto a través de involucrar a sus clientes al máximo en el proceso de mejora constante, con un goteo de encuestas y cuestionarios de satisfacción. Es un punto de partida sobre el que tendrán que seguir trabajando porque hay mucho camino por recorrer aún.

El caso es que te aseguro que aunque ahora te parezca que hay mil marcas nuevas en nuestro mercado, no tienes ni idea de todo lo que está por llegar. Dentro de Chery ya conocemos a Omoda, Jaecoo y EBRO. Este año llega Lepas con una línea de coches más elegantes, pero también está confirmado el aterrizaje de Jetour, iCaur, Exlantix/Exeed... y aún quedan más.

Por cierto, que verás alguna foto en la que pone iCar, que era como iba a llamarse originalmente y de hecho en China se está vendiendo ya bajo esa denominación, pero aquí se llamará iCaur seguramente porque Apple tendrá algo que decir al respecto.

Cuando hace unos años se quería presumir de coche, lo más común era recurrir al bajo consumo, a la potencia o los extras. Ahora, no. La tecnología ha ganado protagonismo. Pero no siempre está donde nos imaginamos, sino en lugares mucho menos evidentes.

Consejo ofrecido por la marca

Igual que pasa en el caso de BYD con BYD, Denza, Fangchengbao y Yangwang, cada marca supone una línea de producto diferente. Omoda tiene un diseño rompedor, Jaecoo más tradicional y campero, Lepas es más elegante, Exlantix lujo y tecnología, Jetour son todoterrenos, a EBRO ya la conoces y Exlantix tira al segmento premium.

Cada marca viene con dos o tres modelos, con diferentes mecánicas que a su vez tienen diferentes estéticas rompiendo con la imagen de marca, así que tienes la sensación de tener casi casi una marca distinta para cada tipo de producto que quieren lanzar.

El punto clave será en el momento en el que la industria china consiga el cambio de paradigma que ya han logrado en su territorio: que perdamos el estigma del 'made in China' y veamos sus productos como algo válido y viable, independientemente del tipo de mecánica.

He podido subirme a los coches de Xiaomi, y te puedo asegurar que la industria tradicional tiene motivos para preocuparse. Independientemente de si es un coche eléctrico. También he visto los Zeekr (que está preparando su desembarco en España este mismo año), o los impresionantes Maextro (alianza de Huawei con JAC) y... ojo cuidao.

Y esto va a seguir así, van a seguir probando y trayendo distintas propuestas al mercado, y tienen músculo suficiente para hacerlo y mantener lo que funcione y cargarse lo que no

El coche como el nuevo gadget con IA

Imposible ver la mayoría de coches con un pocode calma

Móviles, smartphones, smartwatches, asistentes virtuales, smart glasses, airfryers, neveras inteligentes... Todo se ha ido convirtiendo en posibles objetos cotidianos impulsados por IA. El coche es lo próximo.

En cualquier tipo de producto hemos recurrido a China durante décadas para que las empresas mejorasen sus márgenes de beneficio favoreciendo la cuentas de resultados en verde año a año. Cuanto más verde mejor.

China ha tenido otro plan: el de ser líder a medio/largo plazo en sectores estratégicos. Así, poco a poco, se ha ido transformando de un socio productivo industrial a un rival gigante que está empezando a despertarse.

La industria china ha ido aprendiendo y formándose durante años hasta empezar a despuntar, y ahora recoge los frutos para transformarlos en un nivel de competitividad sin precedentes. Todo esto maridando la potencia industrial con avances tecnológicos que parecía que nadie podía prever. Spoiler: sí.

El resultado son desde coches baratos, pequeños y asequibles hasta berlinas de lujo con acabados espectaculares, deportivos eléctricos con más de 1.000 CV o todoterrenos con pinta de ponder plantar cara a bestias como una Ford F-150 Raptor. O tecnologías de carga rápida a -30ºC.

Si a esto le añades la IA consigues coches con aptitudes que prometen mucho pero que quizá no lleguen a nada, pero también hemos visto mucho robotaxi, o el Geely Galaxy Light 2 con IA para mejorar la experiencia del usuario, o el Eva Cab  autónomo nivel 4 SAE...

Quizá de todo lo que he visto lo de menos sean los coches en sí porque muchos aparte de los Lepas, o el Omoda 4, o el pequeño Ebro eléctrico que quiere plantar cara al Renault 5 no van a llegar a España. Lo que sí van a llegar a medida que pase el tiempo son motivos para cambiar el foco y mirar a China con más atención.

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