Israel ha atacado 30 depósitos de combustible iraní y todo apunta a que La Casa Blanca no estaba al tanto
Es una guerra táctica contra instalaciones energéticas que busca ahogar al enemigo y hacerse con los recursos naturales
Llevamos 10 días de guerra entre EEUU, Israel e Irán y la situación es tan destructiva e incierta que ni si quiera Donald Trump es capaz de lanzar alguna frase triunfalista: "Tengo un plan para todo, ¿de acuerdo?", le dijo a un reportero del New York Post cuando le preguntaron sobre el alza en los precios del petróleo. También aseguró que la guerra estaba "prácticamente acabada" y luego reculó.
Pero la experiencia nos dice que todo siempre puede empeorar: Israel ha atacado 30 depósitos de combustible iraní y todo apunta a que La Casa Blanca no estaba al tanto. Es una guerra táctica contra instalaciones energéticas que busca ahogar al enemigo y hacerse con los recursos naturales.
La guerra sigue escalando, y el objetivo es destruir los recursos energéticos
Trump ha querido calmar los mercados asegurando que "vamos muy adelantados respecto al cronograma", y al preguntársele si la operación podría, por lo tanto, terminar pronto, respondió: "No lo sé, depende. Concluir es cosa mía, de nadie más". Las vagas afirmaciones tuvieron el efecto deseado: las bolsas subieron y el precio del barril de petróleo, que había alcanzado los 120 dólares ese mismo día, cayó por debajo de los 90 dólares.
Pero luego amenazó con que EEUU irá más allá, y advirtió que intensificaría sus ataques si Irán continuaba amenazando a los petroleros que salían del Golfo Pérsico: "Los golpearemos tan fuerte que no será posible para ellos ni para nadie que los ayude recuperar esa parte del mundo", dijo.
Bueno, esa parte del mundo resulta que es el cuarto productor de gas natural del mundo, casualmente, el quinto mayor productor de crudo y también tiene uranio.
Israel empieza a actuar por su cuenta, y eso es muy preocupante
Mientras, Irán ha bloqueado el estrecho de Ormuz y ha amenazado con hundir cualquier barco que pase por allí, Israel ha lanzado un brutal ataque a 30 depósitos de combustible e instalaciones de refinería iraníes. Las consecuencias han sido tan devastadoras que Washington habría mandado un elocuente 'WTF' (en inglés y sin traducirlo, un 'What The Fuck') a Israel, mostrando un peligroso desencuentro.
Si resulta que dos potencias que han decidido alterar el orden mundial de esta forma están en desacuerdo en plena escalada de la violencia, significa que no hay nada bajo control. Un asesor de Trump ofreció un resumen contundente de la reacción del presidente, declarando a Axios: "Al presidente no le gusta el ataque. Quiere salvar el petróleo. No quiere quemarlo. Y le recuerda a la gente el aumento de los precios de la gasolina".
Los ataques de la Fuerza Aérea israelí sobre Teherán han sumido a la ciudad en una nube tóxica y una lluvia ácida, cubriéndolo todo de petróleo. Si los ataques continúan, los precios de petróleo podrían subir hasta los 200 dólares por barril.
Y no queremos ni pensar en qué ocurrirá si las relaciones entre Israel y EEUU se fracturan y deciden tomar caminos separados en la guerra.
Y detrás del caso, sorpresa: Trump quiere hacerse con el uranio enriquecido de Irán
Entre todo este caos tenemos a Trump asegurando que entre los planes de EEUU está hacerse con el uranio enriquecido de Irán, a pesar de que su objetivo era el de destruir el programa nuclear iraní. Ahora está barajando desplegar sus fuerzas especiales sobre el terreno para confiscar uranio enriquecido que nadie sabe dónde está. Una operación extremadamente peligrosa y bastante reveladora.
Las plantas de enriquecimiento de Natanz y Fordow quedaron destruidas o gravemente dañadas en los ataques lanzados en junio por Israel y EEUU pero aún resiste el llamado complejo de túneles de Isfahán, ubicado en el centro de Irán.
Según el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi probablemente se encuentran aquí más de 200 kilogramos de uranio enriquecido al 60% de pureza. Para fabricar un arma nuclear, debe estar al 90%.
La OIEA no conoce el paradero de ese uranio y en qué estado están las instalaciones, pero como ocurrió en la invasión de Irak, vuelve a aparecer la sombra de las armas nucleares como justificación para una guerra.
Y ahora la pregunta del millón: ¿para qué quiere Trump uranio enriquecido? Bueno, el uranio es el combustible más utilizado por las centrales nucleares para la fisión nuclear, pero el enriquecido puede usarse para fabricar bombas atómicas. Pero el republicano no va a desvelar sus motivos más allá de "liberar al pueblo de la opresión de señores malos".
Imágenes | Casa Blanca, Pexels, Motorpasión
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