La factura médica que le dejó el cáncer casi le arruina. Ahora conduce un Uber cada noche para sobrevivir, con 76 años, medio pulmón y un marcapasos

  • Una laguna legal dejó sin cobertura a su esposa con cáncer y les obligó a asumir más de 300.000 dólares en gastos médicos

  • Hoy conduce para Uber en Nueva Jersey para proteger el único colchón que les queda

Irene Mendoza

Jeff Mason es de Nueva Jersey, EEUU. Tiene 76 años, un marcapasos, medio pulmón y un historial de cáncer de próstata. En plena jubilación podría estar descansando, pero cada noche se sube a su coche para trabajar como conductor de Uber para proteger lo único que le queda y evitar que otra factura médica vuelva a arrasar con todo.

Su historia, recogida en una entrevista en Business Insider, refleja lo que vivieron miles de familias estadounidenses antes de 2010, cuando una enfermedad podía dejarte sin cobertura en el peor momento. En su caso, el cáncer de su mujer y después el suyo propio se llevaron sus ahorros, su estabilidad y años de planificación financiera. Hoy conduce porque teme que, si deja de hacerlo, la historia vuelva a repetirse.

Una factura de 300.000 dólares que lo cambió todo

Todo ocurrió antes de la aprobación de la llamada ‘Affordable Care Act’, la reforma sanitaria en EEUU que impidió a las aseguradoras rechazar pacientes por tener enfermedades previas. Entonces la mujer de Jeff tuvo que ser operada de la vesícula y meses después le apareció un bulto en el pecho. Las facturas comenzaron a acumularse mientras el hospital les comunicaba que no tenían cobertura activa.

Pagaban el seguro a través del sistema COBRA, una norma que en EEUU permite mantener temporalmente el seguro de empresa cuando se deja el trabajo, siempre que el trabajador pague la prima. Ellos pagaban su parte cada mes, pero la empresa no estaba abonando el resto de la póliza colectiva. Eso derivó en una factura hospitalaria de unos 230.000 dólares (207.000 euros) solo por la cirugía inicial y la recuperación. El total superó los 300.000 dólares, unos 270.000 euros.

“La única forma de que ella tuviera cobertura era que me divorciara”, recuerda que le llegaron a sugerir. Sin seguro y sin margen legal para reclamar, liquidaron su plan individual de jubilación, vendieron el coche y ampliaron la hipoteca de la casa en la que viven desde 1988. Tardaron 13 años en pagar esa segunda hipoteca. Su historial crediticio quedó seriamente afectado y durante mucho tiempo acceder a financiación fue complicado.

“No lloró durante el tratamiento. Lloró cuando empezaron a llamar los cobradores”, die Jeff de su mujer. Con los años lograron reconstruir parte de sus ahorros y jubilarse con algo más de 300.000 dólares acumulados, unos 270.000 euros. Ese dinero es hoy su única red real, junto a la vivienda. Después llegaron nuevos problemas de salud para él y la pandemia terminó de empujarle a tomar una decisión que no estaba en sus planes: volver a trabajar.

 “Conducir me devuelve la autosuficiencia”

Empezó con un objetivo sencillo, ganar unos 100 dólares al día (alrededor de 90 euros), conduciendo para Uber. Ahora, algunas semanas supera los 900 dólares, más de 800 euros. Trabaja sobre todo de noche y los fines de semana. Desde que volvió al volante no ha tenido que tocar el dinero de su jubilación. “Conducir me devuelve la autosuficiencia”, resume.

En EEUU, millones de personas mayores complementan su pensión a través de plataformas digitales, trabajos gestionados por aplicaciones en los que el conductor opera como autónomo y cobra por trayecto. Para muchos jubilados es una forma flexible de generar ingresos. También es el reflejo de un sistema en el que la tranquilidad depende en gran medida del dinero que hayas podido ahorrar.

Jeff podría dejarlo y ajustar gastos, incluso hipotecar de nuevo la casa si fuera necesario, pero por su experiencia, prefiere seguir mientras el cuerpo aguante. Después de perderlo todo una vez, proteger su jubilación es su forma de mantener la calma. Porque cuando la salud falla y el sistema no responde, el sueño americano solo funciona para quienes pueden pagarlo.

Imágenes | Unsplash, Uber

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