EEUU presume con una ilustración que su F-47 será el primer caza de sexta generación del mundo. China ya tiene dos prototipos volando

Caza Chino Sexta Generacion

Enseñar primero que tu caza ya vuela no es sinónimo de ser el primer a tenerlo operativo.

Daniel Murias

Mientras Washington presume de haber puesto nombre, fabricante y hasta fecha a su apuesta para dominar el combate aéreo del futuro, Pekín lleva meses moviendo ficha de una forma mucho menos discreta. 

El Boeing F-47 debería volar en 2028, según la Fuerza Aérea de Estados Unidos, que lo presenta como el primer caza de sexta generación del mundo. Desde diciembre de 2024, sin embargo, China tiene en pruebas dos aviones sin cola que cuestionan directamente esa pretensión.

Guerra de comunicación por ser el primero

Mientras EEUU presume de anuncios, China ya tiene dos prototipos en vuelo. Así lo planteó el general de brigada Timothy Helfrich, responsable de adquisiciones de cazas y aeronaves avanzadas, sin demasiados rodeos. Boeing recibió en marzo de 2025 un contrato de unos 20.000 millones de dólares para desarrollarlo, y el Pentágono quiere comprar al menos 185 unidades. Todas ellas formarían el núcleo tripulado de NGAD, una familia de sistemas en la que el caza operaría junto a drones autónomos.

Frente a ese calendario, a finales de 2024 empezaron a circular imágenes de dos aeronaves chinas muy alejadas de los cazas actuales. Una fue tomada cerca de Chengdu y acabó conociéndose extraoficialmente como J-36, mientras que la otra mostraba un caza cerca de las instalaciones de Shenyang con la denominación provisional de J-50. Pekín apenas ha dado explicaciones, pero ambos programas han seguido sumando vuelos.

Por tamaño, el J-36 resulta el más llamativo. Se trata de un diseño enorme y sin cola, con ala en diamante, tres motores y una cabina con asientos lado a lado, lo que sugiere un gran volumen interno para combustible, sensores y armamento y encajaría con misiones de largo alcance sobre el Pacífico. Los cambios sucesivos en tomas de aire, toberas y tren de aterrizaje llevan a los analistas a pensar que ya habrían volado cuatro o cinco prototipos distintos.

El J-50, en cambio, es más pequeño, bimotor y prescinde de estabilizadores verticales convencionales. Se han visto al menos dos unidades y los vídeos más recientes muestran pruebas bastante más exigentes que las primeras. Su aspecto lo acerca más al concepto del F-47 que el J-36, aunque se desconoce su misión definitiva y no se descarta que acabe ligado a la aviación embarcada.

Del lado estadounidense, la imagen difundida es solo una ilustración artística, de modo que ni siquiera se conoce la forma final del avión. Sí se han adelantado objetivos como superar Mach 2, un radio de combate superior a 1.000 millas náuticas (más de 1.850 kilómetros), furtividad de nueva generación y una integración profunda con los Collaborative Combat Aircraft.

UN VISTAZO A...

Los Collaborative Combat Aircraft son drones de combate semiautónomos y baratos que vuelan junto a cazas tripulados para multiplicar la masa de combate sin multiplicar pilotos ni costes. Estados Unidos ya los ha llevado a producción con el FQ-42 de General Atomics y el FQ-44 de Anduril, y prevé más de 150 unidades antes de 2030. Los drones que apoyan a los cazas son parte integrante de cualquier programa de caza de sexta generación. 

Además, la Fuerza Aérea sostiene que los demostradores vinculados a NGAD acumularon cientos de horas de vuelo durante cinco años antes de adjudicar el contrato.

Aun así, volar no equivale a llegar primero. J-36 y J-50 existen y vuelan, pero siguen cambiando entre prototipos. Se ignora casi todo sobre sus motores, sensores y armamento, y Pekín no ha dicho cuándo piensa producirlos. Como el programa estadounidense también guarda buena parte de sus secretos, comparar solo las fechas de los vuelos públicos puede dar una imagen engañosa.

Por todo ello, la carrera ha adoptado una forma curiosa. Washington sostiene un desarrollo oficial mucho más definido, mientras que China experimenta a la vista del mundo con dos diseños y modifica sus prototipos a gran velocidad. 

Habrá ganador cuando alguien convierta esa tecnología en un avión de serie, armado y conectado con sus drones. Hasta entonces, Pekín conserva una ventaja fácil de fotografiar, porque el F-47 es todavía un render que apunta a 2028 y sus dos rivales chinos ya vuelan.

Imagen | Sweet Clay, United States Air Force, Wikimedia

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