China se cuela en el selecto club de los cruceros y lo hace por la puerta grande: ha construido dos colosos en tiempo récord

  • El nuevo crucero “Aida Huacheng” puede transportar hasta 5.232 pasajeros

  • Ha sido construido con la ayuda de Fincantieri en menos de nueve meses

Daniel Murias

Partiendo de cero, China se ha convertido en cuarenta años en un gigante de la construcción naval, hasta acaparar el 58 % del mercado mundial. Después de hacerse fuerte en la construcción de barcos más sencillos, como los cargueros, China va a por el último sector en el que Europa todavía es líder, el de los cruceros.

Sin embargo, ese liderazgo ya no es exclusivo: China ha irrumpido con fuerza en el sector de los cruceros.

China ahora también construye cruceros

Durante décadas, Europa ejerció un dominio indiscutible sobre la industria de los cruceros, pero China amenaza esa posición. Tras veinte años de aprendizaje, China está lista para disputar el liderazgo mundial de los astilleros europeos en el sector de los cruceros. Este mercado está considerado como el más complejo de la construcción naval comercial. Una amenaza a largo plazo para los franceses de los Chantiers de l'Atlantique, número uno mundial, y sus seguidores más cercanos, el italiano Fincantieri y el alemán Meyer Werft. Estos tres astilleros europeos representan el 90 % del mercado de los cruceros.

Según la entidad que supervisa la actividad de las empresas estatales chinas, el país ha finalizado recientemente la construcción de su segundo crucero. El protagonista es el 'Aida Huacheng', un gigante de 341 metros de longitud y 141.900 toneladas que alberga 2.144 camarotes con capacidad para 5.232 pasajeros. Sus 16 cubiertas, según sus constructores, acogerán una amplia oferta de espacios de ocio y entretenimiento, aunque los detalles concretos siguen siendo escasos.

Lo que sí se ha confirmado es que el buque incorpora dos torres de desulfuración integradas en un sistema de depuración de gases, cuya función es eliminar los óxidos de azufre presentes en los gases de escape del motor, reduciendo así su impacto ambiental.

Pese a las dimensiones del proyecto, el proceso —desde el ensamblaje en dique seco hasta la integración de todos los sistemas— se completó en menos de nueve meses. Shanghai Waigaoqiao Shipbuilding, filial de la Corporación Estatal de Construcción Naval de China (CSSC), sostiene que este logro los sitúa a la altura de los grandes astilleros europeos. "Representa un paso firme de la industria naval china hacia el dominio de las tecnologías clave de diseño y construcción", declaró la compañía.

China entra en el mapa de los grandes astilleros

China ha ido escalando posiciones con paciencia, apostando por buques cada vez más sofisticados. Primero fueron los graneleros y cargueros, más fáciles de construir, y luego han ido escalando niveles de sofisticación añadiendo a su lista de propuestas más complejas, como petroleros, portacontenedores o barcos ro-ro, para servir a las exportaciones de coches chinos. Y ahora entran en el mercado de los más complejos: los metaneros y los cruceros.

Entre 2014 y 2022, el astillero CMHI Haimen construyó 10 pequeños cruceros de entre 350 y 400 pasajeros. A principios de 2023, el grupo público China State Shipbuilding Corporation (CSSC), número uno mundial de la construcción naval desde su fusión con CSIC en 2020, botó su primer gran crucero con capacidad para 6.700 pasajeros que entregó a la estadounidense Carnival en 2023 y recibió un segundo buque del mismo tipo en 2025. 

“Estos dos cruceros son el fruto de una empresa conjunta creada en 2018 entre CSSC y Carnival. Se construyen a partir de los planos y con la colaboración de la italiana Fincantieri. A cambio de una importante suma de dinero (250 millones de euros, según las estimaciones) y de la participación de proveedores de equipamiento italianos, Fincantieri aceptó acompañar la construcción de estos dos cruceros, de diseño idéntico a los suyos, entregados ya hace algunos años”, señala Boris Fedorovsky, asesor económico y técnico del Gican, el sindicato que agrupa a las empresas del sector naval francés.

Lo que revelan estos acuerdos es algo que incomoda a más de un analista son los propios europeos quienes están acelerando el ascenso de China. Varios expertos coinciden en que Fincantieri, al tender la mano a CSSC con la vista puesta en el lucrativo mercado de los cruceristas chinos, abrió sin querer la puerta a un competidor que podría acabar desbancándolo.

Desde principios de los años 2000, China ha replicado en la construcción naval la misma estrategia que siguió en el sector de las baterías o los coches eléctricos. El país comenzó adquiriendo experiencia con los buques más sencillos, como los graneleros y los cargueros, aprovechando en gran medida el conocimiento técnico extranjero que llegó a través de empresas conjuntas, como los astilleros NACKS, una empresa conjunta con la japonesa Kawasaki Heavy Industries, y CSSC, con la ayuda de Fincantieri.

Y hoy, China se ha convertido en el quinto Estado del mundo capaz de diseñar y fabricar grandes cruceros de pasajeros, consolidando así su posición en una industria que, hasta hace poco, era terreno casi exclusivo de Europa.

Imágenes | CSSC, Adora Cruises 

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