Adiós a la famosa letra y a la tarifa fija de los taxis de Madrid. Cómo nos van a afectar los cambios de la uberización del taxi

La famosa letra de los taxis de Madrid, que señaliza su día de libranza entre semana, va a desaparecer. Pero no es el único cambio que se viene para los taxistas madrileños: el nuevo reglamento que prepara la Comunidad de Madrid ha vuelto a poner en pie de guerra al sector del taxi en la capital.

Tenemos a dos de las principales capitales principales de España con taxistas con el hacha levantada comenzado este 2023: Madrid y Barcelona. Aunque en la Ciudad Condal por motivos muy diferentes: denuncian que no se está cumpliendo la draconiana normativa que limita a las VTC a prestar servicios en ciudad.

Por el contrario en Madrid, la modificada Ley de Transportes de la Comunidad de Madrid sí que ha permitido que los VTC sigan operando en las ciudades. Y ello se suma esta nueva regulación, que busca la liberalización del sector del taxi, dinamitando la distancia con las empresas VTC. Un documento que, al menos, cerca de 9.000 taxistas rechaza.

Así cambiará Madrid las reglas de juego del taxi: más cerca de las VTC

En principio, para este nuevo reglamento del taxi no hay vuelta atrás: no se trata de una Ley, por lo que no será sometido a debate en la Asamblea de Madrid. De momento, eso sí, está en su periodo de consulta pública donde se pueden presentar alegaciones.

Sea como fuere, ya con las alegaciones incorporadas si procede, el Consejo de Gobierno de la Comunidad lo aprobará este 2023, presumiblemente en marzo. En definitiva, que cambie o no sus puntos principales dependerá de las negociaciones con el sector del taxi y de la presión que hagan estos trabajadores a golpe de paros.

La actual regulación del taxi en Madrid determina varios aspectos: libranzas, precios fijos, duración de la jornada, etc. Y precisamente estos son los aspectos que busca cambiar esta regulación. Estos serán los cambios principales.

Taxis sin letra, ¿pero qué significa la letra? Se indica con un adhesivo en los laterales y la trasera de los taxis y estipula los días de libranza obligatorios entre semana. Así, la L significa que ese taxi libra el lunes, la M el martes, la X el miércoles, la J el jueves y la V el viernes.

Los taxis no pueden operar entre diario los días que especifica su letra, pudiéndoles caer una buena sanción si lo incumplen. Madrid es de las pocas ciudades que utiliza este sistema, que también funciona por ejemplo en Valencia.

A esto se suma que cada taxi debe parar un día de los dos del fin de semana (sábado o domingo), la mitad de los festivos y 15 días en agosto. Estas libranzas se reparten según número de licencia: este es el calendario completo para este 2023. La licencia asimismo va reflejada en la carrocería, en la zona trasera, permitiendo así el control.

Este sistema de libranzas cerrado es el que pretende cambiar el nuevo reglamento. O más bien eliminar: se contempla que puedan trabajar todos los días, y cuántos días quieran. Lo que supone eliminar el actual status quo.

Sin limitación de horas y sin tarifa fija. Actualmente los taxis solo pueden prestar servicio un máximo de 16 horas al día, una limitación que también va a eliminar esta nueva normativa: podrán circular y prestar servicio las 24 horas al día.

Además, los taxis deben atenerse a tarifas reguladas, cosa que no ocurre con las VTC y que el Gobierno autonómico pretende cambiar. Esto supondrá abrir a este "servicio público" a la batalla del mercado: que las tarifas sean fijas impide la competencia.

Más licencias. Actualmente, las licencias se limitan a tres por titular. La nueva regulación quiere aumentarlas hasta 50. Una medida que el sector denuncia como contraria a los conductores autónomos, que según la  Federación Profesional del Taxi representan la mayoría del sector en Madrid. Esta asociación critica que traerá consigo la llegada de empresas que controlarán el sector del taxi.

Aunque esto no diferiría mucho del modelo de Barcelona, donde en la última década los taxis en su mayoría están controlados por empresas. Y algunas aglutinan un elevado número de licencias, cercanas al medio centenar. En Madrid, en 2019, ya se ajustó el ordenamiento de licencias con el Decreto 74/2005, de 28 de julio.

¿Cómo va a afectar al usuario? Basándose en estos cuatro pilares, la nueva regulación busca reducir la distancia de modelo entre el taxi y las VTC: que no se atienen a limitación alguna de horarios o días de prestación de servicio. Tampoco a un sistema de libranzas tan cerrado, ni de precios. Y todas suelen pertenecer a empresas, ya sean grandes (Uber, Bolt y Cabify, que son las mayoritarias) o medianas y pequeñas.

Que el taxi lleve o no una letra en principio no afecta en nada al usuario. Aunque desde el sector señalan que podría afectar a la seguridad si pueden trabajar más allá de las 16 horas máximas que ahora se permiten.

Dinamitar las tarifas reguladas y fijas será el cambio que más puede afectar al usuario. Algo que ya hemos visto con las VTC, que en determinados picos de alta demanda (por ejemplo en festivales como pasó con el Mad Cool), pueden fijar precios abusivos. Pero esta libertad permite igualmente justo lo contrario: poner precios a la baja con los que el taxi no puede competir. Esta ha sido una de las quejas endémicas del sector.

Y hay un cambio que va directamente orientado a los usuarios: el taxi compartido. Que desde las apps de contratación se puedan reservar plazas para compartir los gastos con otros clientes. Lo que de toda la vida hemos hecho con amigos, pero con desconocidos, al estilo de Blablacar.

El Gobierno regional defiende que este nuevo modelo supondrá una mayor oferta para el usuario al poder operar con total libertad horaria y todos los días de la semana. Y que ello no se traducirá en eternas jornadas porque existe una regulación laboral que, en teoría, debe cumplirse. Además, señalan que al permitirse un mayor número de licencias por titular, propiciará la creación de 3.000 nuevos empleos.

Dos manifestaciones en menos de 15 días

Muchos taxistas rechazan de plano esta normativa, que señalan como de uberización del taxi. A mediados de diciembre se celebró un referéndum de consulta sobre este nuevo reglamento. Según la Federación Profesional del Taxi, participaron 9.000 taxistas de los cuales el 95 % votó en contra de la media.

Se trata del 45 % de los taxistas de la capital, pues según las cifras de esta asociación se fijan en unos 22.000 conductores. Las licencias actuales se fijan en cerca de 16.000.

El 12 de enero se celebró la primera manifestación en protesta por la nueva normativa, respaldada por unos 6.000 taxistas según los organizadores. Y hoy martes 24 de enero se celebra la segunda. Ambas convocadas por la Federación Profesional del Taxi.

Se tratará de una marcha de taxis que comenzará en Plaza de Castilla y discurrirá por los carriles centrales de la Castellana y Raimundo Fernández Villaverde hasta la Consejería de Transportes. Comenzará a las 12 de la mañana y se pretende llegue a destino a las 14:00.

De momento, no hay anuncios sobre posibles paros, pero en este tipo de convocatorias suelen decidirse esa clase de acciones. Si miramos en el espejo de Barcelona, los taxistas llevan desde el día 1 de enero celebrando asambleas y manifestaciones varias, pero sin celebrar paro alguno.

Pero la realidad de Madrid poco tiene que ver con la de Barcelona: allí se ha hecho una ley a medida a favor de los intereses del taxi y contra las VTC. En Madrid, justo lo contrario.

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