
Este vertedero ilegal en el desierto más seco del mundo ya tiene el tamaño de una ciudad
En mitad del desierto de Atacama, uno de los lugares más áridos del planeta, hay un paisaje que, desde hace años, no debería estar ahí: una enorme acumulación de ropa. Ahora, un satélite de SkyFi ha conseguido fotografiarla con una impactante resolución y la imagen permite comparar el tamaño del vertedero con la ciudad que tiene al fondo.
El problema empieza a unos kilómetros, en el puerto de Iquique, dentro de la zona franca de Alto Hospicio. Según los datos de AFP, cada año llegan allí unas 59.000 toneladas de ropa. Son prendas usadas, pero también excedentes y artículos que ni siquiera han llegado a venderse.
Parte de esta mercancía se comercializa en Chile, otra se envía a otros países de Latinoamérica y al menos 39.000 toneladas terminan en vertederos del desierto porque no encuentran salida comercial.
Ropa que ha viajado miles de kilómetros para acabar en el desierto
La procedencia de estas cantidades ingentes de ropa explica otra parte de la historia, pues muchas de estas prendas se fabrican en China o Bangladesh y pasan por Europa, Asia o EEUU antes de llegar a Chile.
Así lo confirma Alex Carreño, antiguo trabajador del área de importación del puerto de Iquique, quien explicó a AFP que la ropa llega de todas partes del mundo. Lo que no se vende en Santiago (situado unos 1.800 kilómetros al sur de Iquique) ni se envía a otros países latinoamericanos de contrabando “permanece en la zona franca, ya que nadie paga los aranceles necesarios para retirarlo”, explica.
Las prendas que no encuentran salida permanecen en la zona y acaban trasladándose al desierto. Allí, se acumulan cada vez más prendas y accesorios de todo tipo: desde abrigos hasta zapatos, pasando por camisas o trajes, creando una gigantesca mancha de colores. El problema es que esa ropa no se comporta como un residuo convencional.
Franklin Zepeda, fundador de EcoFibra, explicó a AFP que “los textiles contienen productos químicos y no son biodegradables”, por lo que no son aceptados en los vertederos municipales. Algunas prendas “terminan quemándose para reducir el volumen, pero la combustión de fibras sintéticas y otros materiales tratados puede liberar contaminantes y afectar al suelo y al aire”, asegura.
Y no es el único residuo que aparece en esta zona de Alto Hospicio. Junto a las montañas de ropa también se han documentado neumáticos, piezas de vehículos y residuos electrónicos, convirtiendo el entorno en un vertedero ilegal mucho más amplio que el problema textil.
La situación lleva años generando protestas entre los vecinos de Alto Hospicio, que han denunciado tanto la acumulación de ropa como los incendios provocados para hacer desaparecer parte de los residuos. El conflicto terminó en los tribunales y, en 2025, el Primer Tribunal Ambiental de Antofagasta consideró que el Estado chileno también tenía responsabilidad, por no haber actuado antes para prevenir y controlar estos vertederos ilegales en terrenos fiscales.
Desierto de Atacama
El tribunal ordenó poner en marcha un plan de reparación ambiental con una duración de diez años. La decisión, eso sí, todavía no es definitiva: el Consejo de Defensa del Estado recurrió ante la Corte Suprema. Mientras tanto, ahora ese vertedero tiene una dimensión difícil de ignorar: es tan grande que hasta los satélites pueden verlo.
Imágenes | BBC Mundo, SkyFi, La Tercera
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