Madrid convierte aguas residuales en hidrógeno verde: cada día genera combustible verde como para recorrer 40.000 km

Madrid hidrogeno camiones

La nueva planta de Pinto producirá hasta 400 kilos diarios de hidrógeno verde utilizando agua regenerada y energía renovable

Irene Mendoza

En Madrid se acaba de inaugurar una de las iniciativas más interesantes de la transición energética en España: el nuevo Centro de Innovación de Agua y Energía del Canal de Isabel II, en la depuradora de Arroyo Culebro (Pinto). Este ya produce hidrógeno verde utilizando agua regenerada, una solución que abre una nueva vía para descarbonizar el transporte pesado y determinados procesos industriales.

El proyecto busca impulsar una tecnología que muchos consideran clave para reducir las emisiones en sectores donde la electrificación todavía presenta importantes desafíos, especialmente en el transporte de mercancías de larga distancia: el hidrógeno verde.  

Cuando una depuradora se convierte en una fábrica de combustible limpio

En esta planta no se utiliza agua potable para producir el hidrógeno. Como explicó en la inauguración la directora de Operaciones de Canal de Isabel II, Belén Benito, aquí “el agua depurada se somete primero a procesos avanzados de ultrafiltración y ósmosis inversa”. Después, la energía renovable generada en la propia instalación permite separar las moléculas de hidrógeno y oxígeno para obtener un combustible con un origen doblemente sostenible: utiliza agua residual regenerada y electricidad limpia.

La capacidad de producción de esta planta, inaugurada por el Rey Felipe IV y la presidenta de Madrid Isabel Díaz Ayuso alcanza los 400 kg diarios de hidrógeno verde. Para poner en situación la cifra, la Comunidad de Madrid calcula que eso “permitiría recorrer unos 40.000 km con un vehículo impulsado por hidrógeno”. Cerca de la mitad de la producción se destinará inicialmente al repostaje de camiones, uno de los segmentos donde más cuesta reducir las emisiones de CO₂.

El proyecto también destaca por su enfoque de economía circular, pues la planta aprovecha la energía solar instalada en la depuradora y el biogás generado a partir de residuos orgánicos. El resultado es un sistema que reutiliza recursos que normalmente acabarían desechados para transformarlos en energía útil.

En paralelo, el centro alberga además un proyecto desarrollado junto a Naturgy para producir biometano sintético, también conocido como e-metano; combustible que se obtiene combinando hidrógeno verde y dióxido de carbono capturado, y puede utilizarse como sustituto renovable del gas natural. Según las previsiones del proyecto, la producción anual podría abastecer a unos 500 vehículos.

Estos proyectos impulsarán aún más la diversificación de la depuradora de Arroyo Culebro, que lleva años siendo un referente nacional en reutilización de agua. Solo para la industria papelera suministra millones de litros de agua regenerada cada año, mientras que su capacidad de tratamiento permite producir decenas de millones de litros diarios para usos urbanos, industriales y energéticos.

Aunque el hidrógeno sigue enfrentándose a desafíos relacionados con los costes de producción, su transporte y la falta de infraestructuras de repostaje, la planta de Pinto funcionará durante los próximos tres a cinco años como banco de pruebas para recopilar datos y evaluar si este modelo puede extenderse a otras instalaciones. Si funciona como se espera, el agua que hoy pasa por una depuradora podría convertirse mañana en una de las piezas clave para mover el transporte del futuro.

Imágenes | e-pinto, Toyota, Comunidad de Madrid

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