A un lado, calles estrechas, aceras donde apenas cabe un peatón y coches sin espacio; al otro, amplias y verdes avenidas con aceras enormes
Madrid está plagado de fronteras viales que separan clases sociales. El scalextric de la M-30, dividiendo los distritos de Puente de Vallecas y Retiro, es un ejemplo. Otro es la calle de Bravo Murillo. A uno de sus lados encontramos zonas verdes o generosas aceras y avenidas con muchos árboles. Al otro, justo lo contrario: aceras de menos de un metro, apenas árboles o bancos y calles donde los coches no caben.
Este contraste entre ricos y pobres que se aprecia de acera a acera está definido por un diseño urbanístico que apenas ha cambiado tras décadas y décadas.
"La acera más ancha tiene 90 centímetros"
Bravo Murillo se extiende 4 km, entre la glorieta de Quevedo hasta la plaza de Castilla. Justo a la mitad de esta calle de seis carriles (tres para cada sentido) y que es la segunda arteria comercial más transitada de España tras Gran Vía, se vislumbra esta frontera que separa ricos y pobres. Y se materializa en el diseño vial a ambos lados.
Laberinto de calles estrechas vs avenidas grandes y verdes. En el lado este de Bravo Murillo, se extienden grandes manzanas de edificios, aceras amplias con árboles y generosas calles con varios carriles como la de Orense o la Plaza de Ángel de Carbajo, donde se encuentra uno de los mejores restaurantes de Madrid, el Mesón Txistu. También numerosos parques infantiles y zonas verdes. Da gusto pasear por esta zona.
Calle Bravo Murillo, frontera barrio rico y pobre
Al oeste, acaparando la mayor parte de Tetuán, una realidad en las antípodas: casas viejas de una o dos plantas, estrechas calles de un solo carril y centenares de coches aparcados. Pasear por allí deja de ser agradable: los árboles brillan por su ausencia y las aceras son enanas. "La más ancha de este lado del distrito tiene 90 centímetros cuando la ley dice que debe tener 1,50 metros", se queja un vecino a la Asociación de Vecinos Cuatro Caminos Tetuán, según recoge El País.
Esta desigualdad urbanística se materializa en las rentas: en el lado rico la media ronda más de 40.000 euros al año; en el pobre, es de menos de 20.000 euros, según datos del INE publicados por El País. No todo es diseño vial, también se nota en los servicios del Ayuntamiento de Madrid: el flujo de recogida de basuras es menor a un lado y otro de esta frontera. Pero la balanza se equilibra gracias a que en el lado rico es mayor: Tetuán aparece como uno de los distritos donde más se invierte en limpieza.
Vallecas, una frontera que se tarda 5 minutos en cruzar. Otra de las grandes lindes sociales madrileñas es la M-30 a su paso por Puente de Vallecas. A un lado el distrito vallecano: más allá de la avenida de la Albufera, lo integran calles de un carril por sentido, con aceras donde apenas cabe un peatón. La avenida de Peña Prieta es una de las arterias comerciales de este barrio con mucho comercio y casas de apuestas: es de un carril por cada sentido y las aceras son minúsculas.
Una vez pasas el scalextric, que para un peatón supone literalmente cinco minutos pues exige cruzar dos viales de varios carriles de la M-30 que flanquean el puente, el panorama es completamente diferente. A ambos lados de la avenida Ciudad de Barcelona encontramos holgadas manzanas, aceras mucho más anchas o y muchas más zonas verdes. La misma radiografía pues que en el norte de la capital con la linde de Bravo Murillo.
Barrios para separar ricos de pobres. Esta desigualdad urbanística tiene raíces profundas. Según explica la Asociación de Vecinos Cuatro Caminos Tetuán, es el resultado de un experimento social esbozado por las altas esferas. En su caso, en plena dictadura franquista.
Entre 1948 y 1954 se ejecutó un plan diseñado por el arquitecto Pedro Bidagor, que definió un colchón para separar a los pudientes de la victoria nacional de los barrios populares que se anexionaron a Madrid. Así se creo este distrito de viviendas para la "clase media" y que protegiera a los ricos de los pobres. Hablamos pues de una planificación de hace casi 80 años que hoy sigue presente.
El de Puente de Vallecas es más reciente, pues el scalextric se construyó en 1976 como parte de la circunvalación de la M-30. Autopista urbana que en sí misma también es una frontera, con los barrios más humildes de Madrid fuera de ella. Décadas después, estos ejemplos demuestran que el urbanismo no es neutro en la capital de España. Estas calles son líneas que consolidan diferencias de renta, definiendo el espacio público desde la comodidad para pasear por las calles, circular en coche o aparcar.
Imágenes | Google Maps, Kaskoviejo_VK
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