
Para hacerse una idea de lo que ha excavado Brasil hay que imaginar un canal tan largo como la distancia entre Madrid y Cuenca.
Brasil lleva más de un siglo intentando domar el río Sertón. Desde las grandes sequías del siglo XIX, que vaciaron el nordeste y empujaron a millones de personas hacia el sur, la ingeniería hidráulica se ha convertido en política de Estado en la región. Ahora, un proyecto de ingeniería colosal está a punto de cambiar esa historia, el Cinturão das Águas do Ceará (CAC).
Este Cinturón del Agua busca atajar la falta de agua que sufre el estado de Ceará y está a punto de cerrar su fase final tras años de retrasos. Y es que consiste, básicamente, en construir un río donde no lo había.
Un río artificial tan grande como de Madrid a Cuenca
El Cinturón del Agua es un canal artificial de 145 kilómetros que atraviesa el estado de Ceará, mezclando tramos a cielo abierto con túneles excavados en la roca. Para hacerse una idea de la escala, es una distancia similar a la que separa Madrid de Cuenca, pero cavada expresamente para mover agua.
Las cuadrillas han tenido que perforar montañas y levantar sifones para salvar desniveles, en una obra que combina maquinaria pesada con explosivos y que lleva más de una década en marcha.
El origen del caudal está en una presa llamada Jati, conectada a su vez a la gran transposición del río San Francisco, la obra hídrica más ambiciosa de la historia reciente de Brasil. Desde ahí, el agua recorre el trazado hasta llegar al Cariri, una de las zonas más pobladas y más castigadas por la falta de lluvia de todo el estado.
La transposición del San Francisco, de la que este canal es una ramificación, no se queda en Ceará. El plan federal incluye obras hermanas en otros tres estados del noreste brasileño, y en conjunto aspira a llevar agua a más de ocho millones de personas que hasta ahora dependían de camiones cisterna o de pozos que se secaban cada verano.
El sistema está diseñado para mover 30.000 litros de agua por segundo. La inversión ronda los 2.300 millones de reales, unos 380 millones de euros, y ya hay tramos funcionando, ya que parte del trazado lleva desde 2022 abasteciendo a 4,5 millones de personas en la región metropolitana de Fortaleza.
El resto avanza a buen ritmo, aunque el plazo se ha ido retrasando, y la entrega completa del proyecto se espera ahora para 2027. Para comparar, ese caudal equivale a llenar una piscina olímpica cada 80 segundos, de forma continua, las 24 horas del día.
Este río artificial no es la panacea contra la sequía, por supuesto. Las autoridades brasileñas insisten en que el objetivo es dar seguridad hídrica, no borrar el fenómeno climático que golpea la región. Pero cuando el canal esté terminado, millones de personas dejarán de depender exclusivamente de que llueva para tener agua en el grifo, algo que en el Sertón nunca se ha podido dar por hecho.
Ahí es donde este tipo de megaobras, más allá de su gigantismo, terminan midiéndose de verdad: si el grifo de una casa de pueblo abre agua un martes cualquiera de agosto, con o sin lluvia.
Imágenes | Gobierno del Estado de Ceará, TPF Engenharia
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