
El mítico coche francés se ha transformado en una minicamper que permite dormir en su interior, cocinar y aprovechar hasta el último centímetro
En el Salón de París, Citröen ha presentado algo que ha removido el corazón de más de uno: el 2CV. Pero no contentos con ellos, la marca francesa ha traído una versión furgoneta. Sin embargo, como lo clásico nunca muere y el estilo original nunca pasará de moda, hay quien todavía sobrevive con el modelo original.
Por ejemplo, Bernd, que no sólo lo mantiene, sino que lo usa habitualmente en formato camper (aunque por fuera no lo parezca). Este hombre ha aprovechado el ya de por sí reducido espacio del modelo francés para preparar una zona donde dormir y una pequeña cocina con la que organizar escapadas sin necesidad de llevar una furgoneta.
Una pequeña cocina y espacio para lo imprescindible
Desde fuera no se parece a ninguna autocaravana convencional, de hecho, todo lo contrario: la intención de Bernd es que se parezca lo máximo posible al modelo de serie, al original, pero con el interior adaptado para pasar una o varias noches.
“Esta es una pequeña cabina para viajar e irse de vacaciones”, explica el hombre, tras la presentación. El espacio está planteado para dos personas y cuenta con una cama en la parte trasera, una cocina compacta y diferentes soluciones para guardar los accesorios necesarios durante el viaje.
Bernd también muestra cómo cambia la distribución para preparar el espacio de descanso: “Ahora voy a transformar todo para poder dormir”, cuenta mientras modifica al mismo tiempo la configuración del interior; la discreción es un aspecto que ha tenido muy en cuenta, con ciertos elementos que permiten adaptar el habitáculo y cubrir algunas zonas mediante velcro.
Casi que lo más llamativo de esta camperización artesanal y clásica es la cama: recordemos que el 2CV mide 3,86 metros de largo. A pesar de lo pequeño del asunto, el hombre ha conseguido aprovechar la zona trasera del coche para tener una superficie de descanso de 2,5 metros; encima, no es algo fácil, teniendo en cuenta que él ya mide 1,92 metros.
¿Cómo es la solución? Pues parte de la banqueta original, que ha modificado para poder plegarla y utilizarla como cama. Y, ¿merece la pena? Pues él mismo dice que “sí”, pero que es algo “totalmente artesanal; estuve pensando un poco, no es una construcción profesional y podría estar mejor acabada, pero sirve para pasar una noche sin tener que desmontarlo todo. Está bastante bien”.
Tampoco se puede permitir grandes lujos dentro, porque de alto, la zona superior no llega a los 1,22 metros. Luego está la cocina, con la misma filosofía de espacio reducido, pero que le permite llevar lo básico con bolsas, utensilios y hasta una pequeña reserva de agua: “También necesitas agua; con un litro es suficiente”.
El almacenamiento se concentra en los huecos disponibles, especialmente bajo la banqueta trasera; no hay armarios voluminosos ni grandes módulos como los que encontramos en una furgoneta camper convencional, sino que cada compartimento tiene su función sin restar demasiado espacio. Incluso tiene un mecanismo para colocar una barra y una pieza que permite evacuar el agua hacia el exterior.
Mecánicamente también ha retocado el vehículo, con algunas modificaciones relacionadas con el arranque y diferentes accesorios destinados a facilitar el mantenimiento del vehículo, como el sistema de arranque por manivela, una solución que recuerda a los primeros tiempos del automóvil: “Cada vez es más difícil encontrar un sistema de arranque por manivela para estos coches, porque son piezas muy buscadas”.
Imágenes | Mathieu Horren
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