En 1914, Ford estaba a punto de morir de éxito porque sus trabajadores no estaban contentos
Henry Ford lo solucionó subiéndoles el sueldo
Son muchos los personajes históricos ligados a la historia del automóvil, pero pocos tienen tanta relevancia como Henry Ford, el empresario que fundó la Ford Motor Company en 1903.
Este estadounidense fue el padre de las cadenas de producción modernas que hoy en día se utilizan en cualquier tipo de industria, pero eso no fue lo único revolucionario que hizo: en 1914 decidió pagar el doble a sus empleados y eso lo cambió todo.
El nacimiento de la clase media estadounidense
El 5 de enero de 1914 es una fecha histórica. Ese día se conoce como el Five-Dollar Day (día de los cinco dólares en inglés) y supuso un antes y un después para los trabajadores porque Henry Ford, el fundador y dueño de la Ford Motor Company, decidió duplicar el sueldo a sus empleados y eso lo cambió todo en materia de condiciones laborales y derechos para los trabajadores.
Unos meses antes de esa fecha, Ford instauró la cadena de montaje. Gracias a eso, el tiempo de fabricación de un Ford Model T se rebajó de 12 horas a 93 minutos, de manera que Ford pudo aumentar su producción y, de paso, bajar los precios de los coches. Fue un hito en la industria mundial.
El problema es que los trabajadores que formaban parte de esa cadena de montaje no estaban muy contentos. El trabajo era monótono, muy repetitivo y les desgastaba mucho a nivel físico y psicológico, de manera que muchos renunciaban a su puesto de trabajo a los pocos días de entrar en la fábrica porque no soportaban el ritmo de la cadena.
Enseguida, Ford tuvo problemas para encontrar nuevos trabajadores y a la marca no le resultaba nada fácil tener una plantilla estable de 14.000 trabajadores, que era lo que necesitaba para mantener una producción anual de entre 248.000 y 260.000 unidades de Ford Model T.
Para solucionarlo, Henry Ford decidió tomar dos medidas: subir el sueldo a sus empleados y reducir su jornada laboral. Cuando el resto de fabricantes pagaban alrededor de 2,5 dólares diarios a sus trabajadores, Ford les puso un sueldo de cinco dólares diarios. En realidad, el sueldo base era de alrededor de 2,34 dólares y cada trabajador tenía derecho a cobrar un bono de participación por ganancias de 2,66 dólares. Además, la jornada se redujo de 9 horas a 8 horas.
¿El resultado? Al día siguiente, había filas kilométricas de gente en la fábrica de Ford para solicitar trabajo: hubo casi 30.000 solicitudes de empleo a lo largo de los siguientes días. Ford eligió a las personas que consideró mejores y las incorporó a plantilla.
Como todos estaban motivados por cobrar ese sueldo y por trabajar menos horas que en otros sitios, la rotación cayó en picado y Ford dejó de tener el problema de que sus trabajadores renunciasen enseguida a su puesto.
Henry Ford hizo cálculos y le salía más barato pagar el doble a sus trabajadores que asumir los costes de que miles de trabajadores renunciasen a su puesto a los pocos días, teniendo que buscar y formar a otros trabajadores nuevos.
De paso, hubo otras consecuencias: la productividad aumentó (hasta un 70% por trabajador) y Ford pudo rebajar el precio de venta del Model T porque sus beneficios crecieron. Además, mejoró el poder adquisitivo de sus obreros y muchos pudieron comprarse el coche que ellos mismos fabricaban con menos de cuatro meses de sueldo.
Cuando Henry Ford duplicó el salario de sus trabajadores, fue criticado duramente por muchos empresarios norteamericanos y acusado de socialista, pero el fundador de Ford demostró que su idea era genial, no solo para el negocio, sino para todos los trabajadores. Es lo que hoy en día llamamos un “win-win”. Además, este movimiento contribuyó a crear la clase media estadounidense.
Imágenes | Ford
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