El toque del ex diseñador del iPhone Jony Ive se deja ver en todos los elementos. Y eso es bueno
Este año, podremos ver el primer Ferrari 100% eléctrico de la historia, pero poco a poco la firma de Maranello va arrojando luz sobre su modelo más importante de los últimos 40 años. Ya conocíamos sus datos técnicos, cuatro motores, más de 1.000 CV, una banda sonora única y una batería de 122 kWh.
Ahora, conocemos el nombre definitivo y el aspecto de su interior, radicalmente diferente de lo propuesto hasta ahora por la marca.
Un Ferrari con los principios de diseño de Apple
La industria del automóvil ha cambiado por completo en los últimos 10 años. El auge de los coches eléctricos, especialmente chinos, amenaza con acabar con varias décadas de imagen de marca basada en la historia y en el motor de combustión interna. La dilatada historia de Ferrari en esta nueva era ya no es una ventaja. Pero en Ferrari no se han dormido sobre sus laureles y siguen adelante con el que será su primer coche eléctrico.
Hasta ahora, este recibía el nombre provisional de Elettrica, pero ya se ha revelado su verdadero nombre: Ferrari Luce. Luce, que significa luz (y se pronuncia luche), evoca tanto la innovación como su condición de eléctrico. Este modelo no solo representa un salto tecnológico para la firma de Maranello, sino también un ejercicio de equilibrio entre tradición y vanguardia, donde el diseño y la experiencia del usuario se convierten en protagonistas absolutos. Y es que en un eléctrico, incluso un Ferrari, el motor ya no puede ser lo que define el coche.
El interior del Luce, revelado en un evento exclusivo en San Francisco, es el resultado de una colaboración sin precedentes entre Ferrari y el estudio de diseño LoveFrom, liderado por el ex diseñador jefe de Apple y autor del iPohone, Jony Ive. En realidad, no se conoce todo el interior aún, pero sí sus elementos más importantes, como los asientos, y el salpicadero con una inusual consola central.
El panel de instrumentos, por ejemplo, combina tres esferas analógicas y digitales que rinden homenaje a los Ferraris más clásicos, pero incorporan tecnología actual. Las pantallas, desarrolladas con Samsung y protegidas por un cristal especial de Corning (que fabricó el espejo primario del telescopio espacial Hubble) y que elimina el 99% de los reflejos, integran un velocímetro analógico con aguja mecánica y un indicador de carga, fusionando lo retro con lo futurista.
El volante, inspirado en el del Ferrari 250 del propio Jony Ive, es una obra de arte en aluminio y cuero, con controles táctiles y el característico "click" metálico de las levas de cambio, que evocan la sensación de conducir un modelo clásico, pero con la precisión y seguridad de un modelo actual.
El centro de mando del Luce es una tableta estilo iPad (cómo no) con, en su base, interruptores tipo avión y sobre todo un reloj analógico incrustado en la pantalla. Es un detalle, pero técnicamente es toda una proeza. En la parte superior de la pantalla, nos encontramos con dos botones. Pulsándolos, la esfera incrustada puede cambiar entre un reloj típico, un cronógrafo o una brújula.
Para ello, Ferrari tuvo que recurrir a Samsung para llevar a cabo toda esta colaboración en la interfaz, incluido el corte de un círculo en la pantalla, pero no fue fácil. Los diseñadores de Ferrari viajaron a Corea para presentar a Samsung su idea de pantalla, y al principio los ingenieros de la empresa tecnológica les dijeron que era imposible. Insistieron y, siete meses después y la creación de un nuevo tipo de vidrio, el Fusion 5, Ferrari vio cumplido su sueño.
La palanca de cambios, en forma de "L" invertida, es otra pieza de ingeniería y diseño: ligera, táctil y rodeada de botones con retroalimentación física, como los antiguos iPhone. Incluso los portavasos y los mandos de las ventanas han sido pensados para ofrecer una experiencia sensorial única, aseguran desde la marca.
Lo más llamativo, sin embargo, es la filosofía detrás del proyecto. Ferrari, conocida por su hermetismo en diseño, abrió sus puertas a Ive y su equipo, cediendo parte del control creativo para lograr algo "singular".
Según Flavio Manzoni, director de diseño de Ferrari, la originalidad del Luce debía ser incuestionable, evitando caer en lo convencional. Ive, con su experiencia en democratizar la innovación sin sacrificar la elegancia, desde el primer iMac hasta el iPhone, aportó una visión fresca: hacer que lo nuevo resulte familiar.
El resultado es un interior que no solo impresiona por su estética, sino por cómo invita al conductor a interactuar con el vehículo, combinando la emoción de un Ferrari clásico con la intuitividad de un dispositivo Apple.
El Luce no aspira a ser el buque insignia de Ferrari, ni un mero ejercicio de nostalgia, sino. como apuntábamos, un modelo que deberá atraer una nueva clientela a la marca. Una clientela que no quiere la teatralidad, en términos de exuberancia mecánica, de un Ferrari al uso. Incluso una clientela que no es sensible al legado o a la historia de la marca. Y para eso hay que innovar.
Y el Luce demuestra que la innovación sigue siendo un elemento esencial para todo fabricante. Pocas marcas pueden ser audaces y al mismo tiempo respetar el legado. Y sólo Ferrari lo está logrando de manera soberbia.
Imágenes | Ferrari
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