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Cómo pueden los profesionales optimizar sus recorridos en la última milla

En el momento que pulsamos el atractivo botón de “comprar” en cualquier página de Internet, se ponen automáticamente en marcha una serie de procesos cuyo objetivo es garantizar que el producto esté en nuestras manos lo antes posible y en las mejores condiciones.

Cualquier incidencia que se produzca sobre este cometido supone un problema, tanto para el comprador como para el vendedor. Un error en la canalización del producto, en el transporte o en la entrega hace que el gasto se multiplique, el comprador no quede satisfecho y el vendedor pierda un cliente.

En algunos casos la mercancía viene de la otra parte del mundo, en otros casos el trayecto es de unos pocos kilómetros, pero siempre existe un tramo final, urbano generalmente, que es cuando el paquete llega a nuestras manos, es lo que se denomina última milla.

¿A qué llamamos última milla?

Básicamente, se trata del último trayecto que realiza el paquete, desde el almacén más cercano al destino final. También se conoce como distribución capilar, y es que, si hacemos un símil con el riego sanguíneo, el capilar sería el último tramo de la red de vasos sanguíneos que llega a casi todas las partes del cuerpo.

El último tramo hasta la entrega en el destino final está sujeto a numerosas variables

Imagina que compras algo que viene de la otra punta del planeta. El viaje de la mercancía hasta tu ciudad, a un almacén que normalmente estará abierto 24 horas y con un acceso preparado para mercancías, es relativamente sencillo. El problema comienza cuando el paquete tiene que llegar a un punto concreto, por ejemplo, un domicilio, en el que las variables anteriores no se dan.

En este último tramo, los costes no son tan previsibles como los anteriores, ya que se pueden dar muchas circunstancias que los modifiquen al alza. Entre ellos, la dificultad de aparcamiento o parada, zonas de difícil acceso o restringido e incluso que el destinatario no esté en casa y haya que volver en otro momento.

¿Cómo optimizar la última milla?

Los sistemas de información y la versatilidad del vehículo, herramientas fundamentales

Podríamos hablar de dos aspectos que conviene tener en cuenta. Por una parte, la gestión de la información. Datos tales como el tráfico o el tipo de vehículo que puede acceder a una localización concreta son muy importantes a la hora de planificar las rutas y ser lo más eficiente posible. Por ejemplo, aprovechando las variaciones de los tramos horarios y la congestión de la circulación para adaptar las entregas, siempre y cuando el servicio lo permita.

Existen en el mercado aplicaciones y programas que automáticamente realizan esta gestión y ofrecen la mejor ruta.

Por otra parte, la versatilidad del vehículo de reparto resulta de vital importancia. Es preciso que tenga un tamaño adecuado, pero al mismo tiempo capacidad de carga y, si es factible, pueda entrar sin problemas en cualquier zona por muy restrictiva que sea. Nos referimos en este aspecto a las zonas de bajas emisiones, las cuales cada vez serán más frecuentes en las ciudades.

Además, lo más recomendable es optar por un vehículo que pueda acceder y aparcar en las áreas de estacionamiento regulado sin las restricciones que tienen los coches convencionales.

Un coche para la última milla

Cada vez son más los vehículos que se diseñan ad hoc para la última milla como ocurre con el Toyota Yaris Electric Hybrid ECOVan. La variante comercial del Coche del Año en Europa de 2021 es, sin duda, una opción más que interesante por su capacidad de carga, versatilidad, tamaño y sistema de propulsión.

Este modelo ha sido convenientemente transformado bajo el paraguas del programa Toyota Custom para convertirse en la mejor solución para el transporte urbano y entregas de última milla. Se han eliminado los asientos traseros e instalado un separador entre los delanteros y la zona de carga. Su suelo técnico de madera, recubierto con una alfombrilla de goma, presenta cuatro argollas para colocar cinchas que sujeten la carga.

En cuanto a capacidad, admite 720 litros y 0,9 m3, con una longitud máxima de 1.242,8 mm entre el separador y la parte  final del maletero. La anchura mínima es de 866,8 mm y la altura del piso al techo alcanza los 694,8 mm, mientras que en la boca de  carga es de 670,2 mm. Soporta hasta 430 kg de carga.

La mejor opción para desenvolverse en la última milla

El nuevo Toyota Yaris Electric Hybrid ECOVan, con homologación N1 Furgón, se distingue de su competencia al ser el único modelo híbrido eléctrico en el segmento de los turismos van gracias a su tecnología Toyota Electric Hybrid, que le permite brindar un consumo y unas emisiones muy reducidas junto a todos los beneficios asociados a la Etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Dirigido a empresas y autónomos, cuenta con dos acabados, Business Plus y Active Tech, con un completo equipamiento de serie. Este incluye, entre otros, la tecnología de seguridad y ayuda a la conducción Toyota Safety Sense, el sistema multimedia Toyota Touch 2 con pantalla táctil de 7’’ (que sube a 8" en Active Tech), conectividad Apple CarPlay y Android Auto, climatizador, sensor de  lluvia, llantas de aleación de 15’’, faros antiniebla o faros con  Control Inteligente de Luces de Carretera (AHB).

El acabado Active Tech añade, además, ópticas traseras LED, volante de cuero, acceso y arranque sin llave (Smart Entry) o cámara de visión trasera.

Nuevos hábitos de consumo

La forma en que consumimos ha cambiado radicalmente en la última década o, mejor dicho, está cambiando, pues quién sabe cómo consumiremos dentro de una década… Los paseos visitando escaparates han sido sustituidos por un continuo pasar de páginas webs, las recomendaciones de amigos o familiares nos llegan ahora a través de influencers o valoraciones de otros consumidores a los que jamás conoceremos.

Sin duda, el crecimiento de la última milla va aparejado al aumento del comercio electrónico. Cada vez se compra más desde casa, desde la oficina o, sencillamente, mientras nos estamos tomando un refresco en una terraza de un bar.

Según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, el comercio electrónico ya supone un 7,4 % de las ventas que se realizan en España hace 10 años este porcentaje era de un 0,7 % y, en momentos puntuales como en la pandemia del año 2020, la venta de productos on line subió en un 50 %.

Lideran la facturación de este tipo de comercio dentro de España los hipermercados, supermercados y tiendas de alimentación (10,4 %), seguidos de los trámites con la Administración pública, impuestos y seguridad social (8,0 %).

Las zonas de bajas emisiones, un reto para la última milla

Desde el pasado 22 de mayo, está en vigor la  Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica, por la que se establece que, a partir de 2023, muchas ciudades españolas tendrán que contar con una zona de bajas emisiones. Se trata de municipios de más de 50.000 habitantes o de otros que superando los 20.000 superen ciertos límites de emisiones. En total, estamos hablando de 149 municipios en toda España.

Los distintivos ECO y CERO son un auténtico salvoconducto para acceder a estas zonas

En estas zonas, son los Ayuntamientos los que marcan las restricciones de acceso en función del tipo de etiqueta del vehículo. Y parece claro que estas limitaciones serán cada vez mayores. En consecuencia, los conductores de vehículos con etiqueta ECO y CERO son los que más privilegios tienen a la hora de desenvolverse por estas zonas.

Por tanto, junto a las propias prestaciones del coche en lo relativo a carga, volumen, consumos y maniobrabilidad, es un aspecto fundamental a tener en cuenta por los transportistas de la última milla, donde se concentra un importante grupo de consumidores a los que dar servicio.

Imágenes | Unsplash/RoseBox/Mika Baumeister/Ayub Bebo/Aaron Doucett, Sala de Prensa Toyota, DGT

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