Infertilidad y contaminación ambiental, una relación solo con derecho a roce

Los estudios sobre cómo afecta el aire contaminado de las ciudades a nuestra salud no son sencillos de elaborar. Podemos asociar las emisiones de las motorizaciones térmicas a un sinnúmero de enfermedades, y sin embargo, llegar a probarlo es otra historia y, más aún, tratar de aislar y combatir las causas. Por ejemplo, no fue hasta 2012 que se catalogó el humo de las motorizaciones diésel como carcinógeno.

Lo cierto es que se lleva relativamente poco investigando con eficacia las consecuencias concretas de los contaminantes. Prueba de esto es que, en los últimos años, en los que la comunidad científica parece haber tomado más conciencia al respecto, están aireándose docenas de dolencias relacionadas: colesterol, autismo en niños, problemas coronarios, reducción de las capacidades cognitivas... con semejante panorama hoy nos hemos preguntado, ¿y qué pasa con la infertilidad?

Relacionar esta con la contaminación es increíblemente sencillo, ahora bien, como decimos, demostrarlo es otra cosa bien diferente, y oficializarlo se nos antoja mucho más lejano. La infertilidad es un mal más contemporáneo que nunca, pues está aumentando a unos niveles muy alarmantes.

En 2013 se supo en el V Congreso Internacional sobre medicina reproductiva que entre el 15% y el 17% de la población española la sufre, lo que corresponde a 800.000 parejas. Son porcentajes que, según los expertos, tienen una tendencia tan ascendente como peligrosa.

Ahora bien, apuntar a una causa, o al menos a una causa única como la contaminación, es complicado, por no decir que imposible según los medios actuales. Conversando con monitores de ensayos clínicos, nos revelan que la complejidad para conocer qué compuestos provocan de forma directa infertilidad es muy elevada, y lo que es peor, que el interés de la industria (al menos de la farmacéutica) es nulo.

¿Una cortina de humo?

Entonces, ¿quiénes somos nosotros como para lanzar una afirmación así de grave relacionando contaminación en el transporte e infertilidad? No estamos capacitados para ello. Lo que sí podemos hacer es investigar algo más sobre el tema, en busca estudios con datos algo más concluyentes que los que aporta la rumorología popular. Estos son algunos de nuestros hallazgos, referidos a estudios más recientes:

  • Brasil, 2010. Un agresivo estudio relacionó de forma directa la contaminación ambiental y problemas de infertilidad masculina, con un añadido de complicaciones para las mujeres embarazadas. El estudio analizaba el impacto en el semen de hombre que trabajaban y respiraban a diario cercanos a autovías o vía de tránsito mayoritario. De los 748 participantes, 500 experimentaron cambios a peor en la calidad de su esperma.

  • China, 2013. País donde la infertilidad también está aumentando y afecta a 40 millones de personas. Hace dos años que comenzó un estudio relacionando contaminación e infertilidad. Semanas después otra noticia revelaba que dos tercios de las muestras del banco de semen de Shanghai tenían una calidad pobre, por debajo de lo que la OMS considera aceptable. La comunidad científica local apuntaba a la contaminación del aire, y especialmente, a los niveles de partículas en suspensión PM2,5 procedentes de las motorizaciones diésel, contaminante que aun EURO VI y otras normativa no restringen.

Estos son solo alguno de los informes científicos que hemos podido encontrar. Pese a sus descubrimiento, la comunidad científica parece no atreverse en la actualidad a sentencia y oficializar que la contaminación en el transporte es también causa de infertilidad.

Otro aspecto curioso es que los estudios son más abundantes según nos acercamos a la actualidad, lo que nos invita a considerar que, efectivamente, no ha habido demasiado interés o apoyo en relacionar los dos fenómenos que nos ocupan.

Quizá si hubiéramos afirmado a principios de los 90 que el humo de los diésel es causa de cáncer muchos nos habrían tachado de alarmistas. Estos días, viendo el auge de ciertas dolencias y males, el alarmismo nos da para más, para pensar incluso en efectos a más largo plazo, en la películas "Hijos de los hombres" y en las generaciones venideras.

Imágenes | Calvin Lee (CC) y David Leo Veksler (CC) en Flickr

En Motorpasión Futuro | Un estudio muestra que la normativa contra las emisiones en California ha reducido el riesgo de cáncer, Cuantificar los niveles de PM2,5 se convierte en una necesidad, y por eso existe este visualizador

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