Este Tesla Model 3 ya no es un coche eléctrico: es un prototipo híbrido en serie que funciona con gasolina

En un futuro en el que se nos avisa, o promete, que el automóvil sería eléctrico sí o sí, lo normal es ver coches clásicos y no tan clásicos convertidos en coches eléctricos, lo que se conoce como retrofit. Renault, hasta planea la puesta en marcha de una fábrica de la que podrá sacar 100.000 coches retrofit al año. Pero esto es diferente. Esto es un Tesla Model 3 híbrido. Con un motor de gasolina. Es lo que se llama ir a contracorriente.

No se trata de una broma (no es 1 de abril ni 28 de diciembre) ni tampoco es obra de Tesla. Se trata del enésimo prototipo de una empresa austriaca llamada Obrist y que ha creado un kit para transformar un Tesla Model 3 en híbrido.

No es la primera vez que Obrist transforma un coche eléctrico en híbrido. Sin embargo, ahora ha perfeccionado su tecnología y ha empezado a probar su sistema, llamado HyperHybrid Mark II. El objetivo final, por supuesto, es la comercialización del kit y crear un nuevo mercado, a medio camino del retrofit, para coches eléctricos. Eso sí, el objetivo de Obrist es ser proveedor, no es un sistema pensado para particulares.

El Model 3 de Obrist equipa un motor de gasolina que actúa como generador, para recargar la batería, que luego alimenta una unidad eléctrica y transmite la potencia a las ruedas. Al diseñar este motor, Obrist se ha esforzado por hacerlo muy silencioso y eficiente, han bautizado "Zero Vibration Generator".

Según la empresa, este sistema tiene un precio similar al de otros coches de gasolina o diésel, pero añade el confort de un coche de cero emisiones en términos de ruido y vibraciones. Además, cuenta con un paquete de baterías más pequeño, que ahorra 250 kg de peso y mejora la eficiencia y la dinámica de conducción.

Un coche híbrido en serie que puede llegar a ser neutro en CO₂

En concreto, este Tesla Model 3 conserva el motor eléctrico de origen, pero cuenta con una batería propia que ocupa la mitad de espacio que la original, y por tanto, con menos capacidad. Delante, el frunk alberga un compacto motor gasolina de dos cilindros.

Ese motor el generador que alimenta la batería, pero nunca acciona las ruedas. Es lo que se conoce a nivel técnico como un coche híbrido en serie. Es también considerado un coche eléctrico, según la definición de la UE, ya que solo el motor eléctrico se encarga de mover las ruedas.

El Tesla Model 3 de Obrist es además enchufable. Es decir, se recarga la batería y se utiliza como un coche eléctrico. De hecho, hasta 65 km/h, el coche se mueve con la energía almacenada en la batería y solo por encima de esa velocidad, el generador entra en marcha para ir alimentado la batería.

Según los cálculos de la compañía, el coche tiene una autonomía puramente eléctrica de 96 km en ciclo WLTP. Cuando el motor de gasolina funciona, siempre a un régimen constante y óptimo, tendría un consumo de 2,01 l/100 km, mientras que, asegura el fabricante, homologaría unas emisiones de CO₂ de 23 g/km. En cuanto al consumo medio de electricidad sería de 7,3 kWh/100 km.

En Obrist, aseguran, ya están trabajando en una versión Mark III con baterías y motores de ZF, y prometen que será un sistema todavía más eficiente.

Con una normas anti contaminación tan drásticas como las que prevé la Comisión Europea para 2035, que Obrist desarrolle este sistema parece un poco fútil. Recordemos que para 2035, la Comisión Europea ha propuesto la prohibición de facto de la venta de coches nuevos con motores de combustión interna.

El paso previo a esa prohibición sería la obligación por parte de los fabricantes de automóviles a reducir las emisiones de CO₂ de sus coches nuevos y furgonetas en un 55% a partir de 2030 con respecto a los niveles de 2021. Una reducción del 55 % con respecto a 2021 de las emisiones de CO₂ en la media de los coches equivale a tener unas emisiones medias por coche de 45,5 g/km. El sistema de Obrist entra en esta categoría.

Por otra parte, Nissan ha demostrado en Japón con su sistema e-Power que hay un mercado enorme para coches híbridos en serie. Honda, con el sistema e:HEV, que se sitúa a medio camino del híbrido en serie y del híbrido en paralelo, ha demostrado con el Honda Jazz que son sistemas que pueden ser realmente muy eficientes.

Además, si se alimentase el coche con un carburante sintético (e-fuel) obtenido de energías renovables, este Model 3 híbrido sería un modelo totalmente neutro en cuanto a emisiones de CO₂.

No sabemos si finalmente, la propuesta de la Comisión Europea saldrá adelante. De momento, algunos países miembros han expresado su desacuerdo con ello, como Chequia, que no quiere prohibir una tecnología, Italia, que quiere una excepción para sus marcas de lujo, o Francia, que quiere que los coches híbridos enchufables se puedan seguir vendiendo en Francia hasta 2040. 

Si finalmente existe algún tipo de excepción, la idea de Obrist podría ser pertinente. Por supuesto, siempre le quedarán los mercados fuera de Europa si la propuesta de la Comisión Europea es aprobada.

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