Las fotos virales de "cementerios de coches eléctricos" no muestran lo que crees: esta es la verdadera historia detrás de esas flotas eléctricas abandonadas en China

No, estos coches no están ahí porque las baterías han muerto antes de tiempo y sean muy caras de cambiar

Daniel Murias

En varias regiones de China se pueden encontrar cementerios insólitos: cientos de coches eléctricos aparcados en descampados, cubiertos de polvo o musgo, sin que nadie los reclame. La imagen es llamativa, y a menudo se usa como prueba de que el coche eléctrico es una imposición, una falacia y que ni en China los quieren. Sobre todo cuando se estropea su carísima batería, lo que los condena a terminar en un descampado.

Sin embargo, no es todo tan sencillo. La realidad es más compleja. Sí, con coches eléctricos abandonados, pero el estado de su batería no tiene nada que ver con ello. Estos coches son las flotas de toda una serie de empresas de car sharing que, cuando estalló esa particular burbuja en China, se fueron a la bancarrota.

Los "cementerios de coches eléctricos" que las redes sociales no dejan de tergiversar

Desde 2009, el gobierno chino decidió que quería liderar la industria del vehículo eléctrico y abrió el grifo del dinero público. Hasta 2022 destinó cerca de 30.000 millones de dólares en subsidios, con reembolsos de hasta 8.400 dólares por coche comprado. Para los fabricantes, las subvenciones llegaron a ser de 13.000 euros por coche fabricado en los inicios. El mensaje era claro: el eléctrico es el futuro, y el Estado lo pagará.

La respuesta del mercado fue inmediata: cientos de empresas se lanzaron a fabricar vehículos eléctricos. El problema es que muchos de esos coches eran mediocres, algunos apenas alcanzaban los 100 km de autonomía, y no los compraban ciudadanos de a pie, sino empresas de carsharing que se beneficiaban de las subvenciones. No había una demanda real detrás; había dinero público.

Cientos de empresas de coche compartido surgieron entre 2016 y 2019, siendo las más populares las que desplegaron decenas de miles de vehículos por toda China. Su crecimiento se impulsó, en parte, por el intento de aprovechar la economía colaborativa viendo el éxito de los servicios de bike sharing (bici compartida) y por la abundancia de coches eléctricos en el país, gracias a los fuertes subsidios gubernamentales destinados a los fabricantes de coches eléctricos y PHEV.

Sin embargo, los coches, a menudo de muy mala calidad y son más caros de operar que un servicio de bici compartida. Además, muchas empresas no tenían acuerdos con las ciudades para poder aparcar o recargar libremente los coches en sus calles. Todos esos costes acabaron trasladándose a unos usuarios que podían moverse en metro o taxi por menos dinero y con más facilidad. Al final casi todas han desaparecido y se vieron con cientos de coches para los que no tenían salida.

Microcity, es una de esas empresas de carsharing cuya flota apareció aparcada en un descampado. A orillas de un río en las afueras de Hangzhou, la empresa pagaba al propietario de terreno más de 30.000 yuanes al año (unos 4.500 euros) por almacenar los coches en su campo.

Hoy, esos cementerios de coches abandonados son la representación gráfica de una cuestión más compleja: cómo gestionar las transiciones tecnológicas de manera responsable.

Encuentra tu coche eléctrico ideal

Si te has planteado comprar un coche eléctrico, esto te va a interesar. Hemos creado el Recomendador personalizado de coches eléctricos en el que además de ver los modelos que se adaptan a tus necesidades también tendrás respuestas a las dudas que más te pueden preocupar como el precio, la autonomía o los puntos de carga cercanos.

Imágenes | Inside China Auto, Peugeot

En Motorpasión | El coche eléctrico ya ha conseguido algo que parecía impensable hace unos años: que el mundo necesite 2,3 millones de barriles menos de petróleo cada día 


Ver todos los comentarios en https://www.motorpasion.com

VER 0 Comentario