
Ingeniero de la Real Fuerza Aérea británica, participó en el proyecto Thrust 2
Se compró este BX el mismo año en el que batieron el récord de velocidad
Lo usó solo hasta 1988 y ha estado casi cuatro décadas olvidado
El Citroën BX fue todo un superventas en los años 80, con más de 2,3 millones de unidades vendidas en poco más de una década de vida. También fue célebre por su hidroneumática. Pero más allá de esto, ¿qué hace especial a que hayan encontrado este BX en un garaje, entre basura y abandonado a su suerte, durante casi 40 años? Su dueño.
Y es que este mundano Citroën BX fue el coche para el día a día de un ingeniero que participó en el desarrollo de un coche que batió un histórico récord de velocidad en 1983: superar los 1.000 km/h. Justo ese año, se compró este Citroën que nunca quiso vender, pero tampoco cuidar demasiado.
El dueño de este BX ayudó a batir uno de los récords de velocidad más famosos
El responsable de este barnfind ha sido el periodista británico especializado en motor Jonny Smith: este Citroën BX es protagonista en uno de sus vídeos de "hallazgos en graneros", formato habitual en The Late Brake Show, su canal de YouTube. Todos estos coches abandonados que retrata en sus vídeos suelen tener una curiosa historia detrás. Esta ochentera montura del doble chevrón no es una excepción.
Donde encontró el Citroën BX fue en un garaje de Lincolnshire (Inglaterra): ahí ha estado 38 años sin moverse. Y la clave es su dueño: un ingeniero de la Real Fuerza Aérea británica que ayudó a desarrollar el proyecto Thrust 2. Si te suena de algo es porque fue el emblemático vehículo británico que, propulsado por un motor a reacción Rolls-Royce Avon, firmó en el desierto de Nevada uno de los récords de velocidad más famosos de la historia: superar los 1.000 km/h sobre la faz de la tierra. En concreto, la marca fue de 1.019,25 km/h en dos pasadas con una punta máxima de 1047,49 km/h. El récord lo completó el 4 de octubre de 1983, con el piloto Richard Noble a sus mandos.
Reliquia familiar, pero cuatro décadas cogiendo polvo. Y justo ese mismo año, este ingeniero se compró este Citroën BX 16RS, pues precisamente data de 1983. En el vídeo Smith, entrevista a su hija, que es quien aporta todos los datos. Lo usó hasta 1988, cinco años, y fue el coche de familia durante ese tiempo con 75.000 km recorridos. También que la intención de su padre era que ella lo heredara cuando se sacara el carnet de conducir, pues pasado ese tiempo se hizo con otro coche. Pero nunca llegó a pasar.
El resultado han sido 38 años de letargo para este BX, olvidado en el garaje de la casa del ingeniero y sin que nadie se pusiera a sus mandos. Y es que aunque sus hijas nunca lo usaron, se negó a deshacerse de su Citroën. De ahí que siga allí incluso después de su fallecimiento en 2024.
El Citroën BX no ha estado precisamente bien mantenido. El garaje es más una suerte de trastero, estando rodeado de electrodomésticos y útiles estropeados o que ya había dejado de usar la familia. Le faltaba un neumático, estando apoyado en un ladrillo, y los que mantenía estaban completamente deshinchados. La carrocería y la mecánica, sucias y con numerosos elementos oxidados. Smith le puso neumáticos nuevos e intentó arrancarlo junto a un mecánico de Citroën, pero no hubo suerte: el motor no estaba por la labor tras tan larga inactividad.
Poco y nada tiene que ver este Citroën BX 16RS con el bólido que consiguió el récord en 1983: su motor era un convencional gasolina de 1.6 litros, 92 CV y 137 Nm de par. Parando la báscula en los 940 kg, hacía el 0-100 km/h en más de 13,5 segundos y alcazaba una escueta velocidad máxima de 176 km/h. Pero aún así, la familia espera que algún restaurador lo devuelva a la vida.
Imágenes | The Late Brake Show en Youtube, Wikimedia
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