Prueba: Saab 9-5 2.0t Biopower (parte 1)

Hace poco sentí la necesidad de mover mi mente y llamé a Saab para concertar una prueba. Me ofrecieron algo bastante interesante, probar un coche con bioetanol (E85), algo que definitivamente no se puede hacer cualquier día. El modelo elegido fue el 9-5 2.0t Biopower Vector en carrocería sedán, valorado en 37.830€.

Con anterioridad conduje un 9-5 2.3 TS Aero automático (5 vel) y guardaba un buen recuerdo de él. Cómodo y agradable hasta decir basta, muy señorial, aunque un poco aburguesado para su potencia, 260 CV. Cuando me subí a esta unidad Biopower, lo primero que llamó mi atención fue el cambio de 5 velocidades, esperaba que tuviese 6.

Los primeros kilómetros en conducción urbana me hicieron acostumbrarme a su embrague y cambio de marchas. Como son 5 relaciones y largas, tenía que usar un algoritmo de cambio distinto para una conducción más suave: apurar un poco más las revoluciones para que en la marcha siguiente no cayesen de 1.500 RPM. Ya en la autopista, vi que la 5ª tenía un desarrollo típico de 6ª, pues a 120 Km/h eran unas 2.700 RPM.

El motor es de lo más silencioso que he conducido en 4 cilindros gasolina, esta foto lo explica bien. Al igual que el 2.3 TS (4 cilindros), en fases de aceleración a bajo régimen el pedal del acelerador vibra un poco, así como el pomo del cambio, por aislamiento insuficiente y que a fin de cuentas es un “vicio” de un coche un poco anticuado pero que ha recibido diversos retoques y actualizaciones desde 1997. La sonoridad en general muy reducida, es un coche muy agradable para devorar kilómetros.

Destaco su comodidad y calidad de acabado. En algunos aspectos se nota un poco que acusa cierta “vejez”, pese a su imagen moderna. Sólo puedo quejarme del tacto del cambio, un poco mecánico y con un “grillo” al meter 2ª (supongo que defecto concreto de la unidad probada), que el cambio de 5 velocidades está obsoleto para esta potencia y que en la plaza central trasera no viene el cabecero de serie.

¿Por qué? Según me dijo el señor Jörgen Nylén, en España casi todos los compradores del 9-5 usan sólo 4 plazas, y por eso lo ofrecen opcional. No es una berlina deportiva, pero aguanta una conducción rápida por zona de curvas sin despeinarse, acusando un poco de subviraje pero muy estable. La suspensión es confortable y eficaz a su vez, y da gusto hacer distancias largas con él. De noche, igual, pues podemos desactivar toda la instrumentación menos el velocímetro y descansar un poco la vista, y eso lo he comprobado empíricamente.

El puesto de conducción es agradable y bien resuelto anatómicamente hablando, aunque mis rodillas (mido 1,72m) quedaban muy cerca del soporte del salpicadero, pero sin llegar a tocarlo. La dirección tiene un tacto agradable, sólo es un poco indirecta. El cambio está bien situado y la llave está donde el freno de mano, no hay riesgos asociados a la misma en caso de colisión. Y si esto ocurre, 5 estrellas EuroNCAP son un buen aval en cuanto a seguridad se refiere.

Milita en el segmento de las berlinas Premium, como el Mercedes Clase E, BMW Serie 5, Audi A6… Las berlinas generalistas, como Peugeot 407, Ford Mondeo, Citroën C5 o Renault Laguna, por poner ejemplos, se quedan muy cerca de estos, salvando las lógicas diferencias. ¿Caro? Depende qué entendamos por caro, hay que valorar su equipamiento y acabado, y no pretendo tocar eso en este análisis.

Continuará...

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