Un Alfasud Sprint convertido en coche de rally escondía un V8 y piezas de coches del Grupo B
Compitió durante una década en Reino Unido, ganó un campeonato… y desapareció en un granero
Hay coches clásicos que se restauran tras años parados, otros que pasan de mano en mano entre coleccionistas y algunos simplemente reaparecen. Este Alfa Romeo es uno de ellos: ha salido de debajo del polvo de un granero en la campiña inglesa para convertirse en uno de los barn finds más insólitos de los últimos tiempos.
A simple vista parecía un Alfasud Sprint olvidado. Pero al levantar esa capa de años y silencio apareció algo inesperado: un ‘Frankestein’ del rally nacido de varios coches destrozados con corazón Ferrari. Un coche único con historia y victorias a sus espaldas que ha pasado 29 años oculto, como un pequeño tesoro mecánico borrado del mapa esperando a ser redescubierto.
Un ‘Frankenstein’ del rally nacido de dos coches destrozados
La historia de este curioso “Alfa Ferrari” arranca en los años 80, cuando el piloto británico Andrew Burton compró dos coches accidentados, un Alfa Romeo Alfasud y un Ferrari 308. De aquella mezcla imposible nació algo que hoy es un auténtico unicornio: un coche de rally completamente artesanal construido a base de piezas de distintos orígenes.
Este ‘Frankenstein’ mecánico monta un V8 de origen Ferrari con unos 252 CV en posición central sobre una base de Alfasud profundamente modificada. El conjunto combina soluciones muy distintas: suspensión trasera de un Ford RS200, capó de un Opel Manta 400, componentes de varias motos y otras muchas piezas hechas a medida en el taller.
La inspiración venía de los iconos del Grupo B, especialmente del Lancia 037, y también de proyectos que nunca llegaron a competir, como el Alfa Romeo Sprint 6C. Aquí, sin embargo, alguien decidió que sí era posible hacerlo realidad.
Diez años compitiendo hasta desaparecer sin dejar rastro
Este coche no se quedó en una rareza DIY. Compitió durante diez años en rallies británicos, entre 1986 y 1996, con victorias en distintas categorías y un momento clave en 1995, cuando ganó el campeonato BTRDA. Pero su final llegó de golpe: en plena recta de un tramo forestal, el motor dijo basta tras la rotura de una biela y el proyecto se detuvo en seco. No hubo despedida ni última carrera.
Burton lo guardó en un granero con la idea de retomarlo algún día, pero el tiempo pasó y el coche quedó allí, en silencio, desaparecido durante casi tres décadas hasta que su reaparición en 2025 (durante el centenario del Brecon Motor Club) tuvo algo de hallazgo arqueológico.
Ahora el coche necesita una restauración completa, pero conserva lo esencial: su historia, su carácter y ese V8 Ferrari que lo convierte en una pieza única. Es una de esas máquinas que nunca mueren, solo esperan su momento para volver a rugir.
Imágenes | Club Alfa
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