Este muscle car de 1970 es un “Hot Wheels” a escala que busca nuevo dueño tras llevar encerrado 50 años en un almacén

Tras más de 50 años sin pisar el asfalto, el próximo mes de mayo pasará por el mazo de la casa Mecum Auctions un curioso Plymouth 'Cuda 440 Rapid Transit de 1970, cuyo colorido diseño es obra de uno de los creadores de los míticos “Hot Wheels” con los que muchos jugábamos de pequeños.

Este rarísimo ejemplar es uno de los cuatro únicos Plymouth que personalizó la marca específicamente para la caravana promocional ‘Plymouth's Rapid Transit System Caravan’ que recorrió EEUU al inicio de la década de 1970, en respuesta a los ‘Total Performance’ de Ford y la serie ‘Scat Pack’ de Dodge. Hasta ahora, nunca había estado a la venta.

Un auténtico “Hot Wheels” a escala real

Pocas son las veces que sale a la venta un muscle car clásico tan raro como esta joya. Y es que este 'Cuda 440 Rapid Transit de 1970 (con número de serie 100005 y apenas 1.550 km en el odómetro) es una creación única que en los años 70 protagonizó multitud de eventos y salones, e incluso hizo alguna aparición estelar como reclamo en concesionarios de la marca.

Los otros tres coches personalizados que formaban parte de la caravana (un Plymouth Duster de 1970, un Plymouth Road Runner de 1970 y un Plymouth 'Cuda de 1971) fueron localizados y comprados por el coleccionista Steven Juliano, quien se había propuesto hacerse con los cuatro y restaurarlos para después exhibirlos con el resto de su colección.

Pese a que estuvo buscando el coche durante años hasta que lo localizó en un almacén situado entre Detroit y Windsor, el 'Cuda de 1971 se le resistió, pues nunca salió a la venta.

Sin embargo, el trabajo del ya fallecido Juliano ensamblando y restaurando los otros tres coches garantizó su conservación para las generaciones futuras, ya que fueron vendidos en 2019 a otros coleccionistas privados.

El ilustre ingeniero Chuck Miller fue el responsable del desarrollo del Plymouth 'Cuda (también conocido como Barracuda), mientras que su llamativo diseño, y el de las otras tres unidades personalizadas, fue obra de Harry Bradley.

Este diseñador americano no solo fue uno de los creadores de los míticos coches de juguete ‘Hot Wheels’ que nacieron a finales de 1960, sino también formó parte de las filas de General Motors durante años.

A pesar de haber cumplido ya los 52, el coche mantiene su pintura original y el resto de modificaciones estéticas que lo hicieron único, como la carrocería de acero esculpida a mano.

El interior también está impecable, con asientos de cuero y paneles de madera que se han conservado meticulosamente a lo largo de los años.

El muscle car, que destaca por elementos únicos como su calandra a medida y su puntiaguda ‘nariz’, ópticas delanteras Cibie y traseras personalizadas, escape lateral, pasos de rueda cromados o ruedas traseras más anchas que las delanteras, entre otros, solo necesita un poco de cariño por parte de su nuevo dueño.

A cambio, ofrece un pedacito de historia de la marca, su brutal personalidad y un jugosísimo motor V8 de 7,2 l bajo el capó que otorga 385 CV y está asociado a una transmisión automática TorqueFlite , que envía la potencia directamente a las ruedas traseras.

Por el momento no hay cifra estimada de venta, pero teniendo en cuenta sus características, es previsible que esta sea considerablemente elevada.

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