Troleo máximo a Waze, o cómo evitar que una montonera de coches invada tu tranquila calle

En los últimos tiempos, Waze se ha convertido en el navegador por excelencia para aquellos que no cuentan con un GPS integrado en el coche. Su mayor ventaja consiste en la interacción con los usuarios, que a cada momento informan a Waze de las incidencias del tráfico y las carreteras.

Pero, al mismo tiempo, esa ventaja se puede convertir en una desventaja para sus usuarios, o en una arma de destrucción masiva del tráfico, si lo que ocurre es que Waze cae en manos de Timothy Connor. El bueno de Connor vivía en una apacible calle residencial de Takoma Park (Maryland, Estados Unidos), hasta que Waze transformó el lugar en un atajo para miles de vehículos.

Y Timothy Connor decidió tomar las riendas del asunto.

Waze es una aplicación social de tráfico que fue adquirida en 2013 por Google, y sobre Google Maps añade la ventaja de la interacción con los usuarios.

Según explica The Washington Post, una obra cercana había dejado cerrado el tráfico a los conductores, pero la aplicación de navegación se las apañó para encontrar rápidamente un camino alternativo. De ahí, que cuando se sentaba frente a la ventana, Connor oyera una y otra vez la voz de Waze, de Google Maps y de otras aplicaciones similares, avisando a cada uno de los conductores:

"Gira por Elm Avenue".

Sorpresa: Timothy Connor vive en Elm Avenue. Bueno, o en una de las calles cercanas, tanto da. Para el caso que nos ocupa, Connor empezó a ver un desfile de coches por unas calles que no estaban preparadas para absorber aquella gran cantidad de tráfico. Entonces hizo lo que haría cualquier ciudadano responsable: denunciar el problema a las autoridades. Y entonces ocurrió... bueno, nada.

Avalancha de coches. Dramatización.
Una tarde, Timothy Connor llegó a contar un coche cada dos segundos en una calle de un solo carril de circulación entre dos carriles de aparcamiento.

Connor recurrió a muñequitos de plástico para pedir prudencia a los conductores, y también recurrió a carteles disuasorios. El resultado que obtuvo fue brillante: uno de los muñecos fue arrollado por un vehículo, y el otro simplemente desapareció, cambió de manos; fue robado, en definitiva. Finalmente habló con el concejal, Tim Male, que intentó que Google Maps implementara en su base de datos el desvío oficial por obras, y no el desvío oficioso por Elm Avenue.

Pero nada, tampoco hubo manera. Los coches seguían liándola desde primera hora de la mañana, con todo tipo de fanfarrias de claxon incluidas... y hasta con conductores dispuestos a darse de tortas por cuestiones de tráfico.

Si el navegador no te dice que gires, no girarás

Atasco de coches. Dramatización.

A Timothy Connor se le apareció entonces un demonio rojo sobre el hombro izquierdo, y decidió escuchar sus palabras, habida cuenta que el angelito correspondiente debió de quedarse en el atasco, como le sucediera en una ocasión a Peter Griffin. Si los conductores giraban porque el GPS les decía que giraran, manipulando los datos del GPS igual aquella montonera de coches que se agolpaban en su tranquila calle dejaban de molestar cada día.

Para más información sobre cómo la gente sigue a pies juntillas las indicaciones del navegador, puedes leer aquí y ahora Los GPS no aciertan siempre, pregunta a esta mujer que acabó en el fondo de un lago. Por el momento, digamos que la acción de Connor consistió en montarse un perfil en Waze para hacer la guerra desde dentro. Si los navegadores encontraban atractiva su calle, lo mejor para Connor sería convertir su calle en la peor opción posible. Waze permite informar de todo tipo de incidencias de tráfico y la aplicación las utiliza para aconsejar a los conductores sobre la mejor ruta, así que...

Después de confirmar que Waze estaba atrayendo a los conductores hasta su calle, se dedicó a marcar la zona en la aplicación como un lugar que era mejor evitar. "No hice mucho, y en dos semanas dejamos de salir en el mapa", explica. De hecho, el tráfico comenzó a disminuir cuando por fin terminaron las obras, según cuenta, pero todavía es "tres o cuatro veces superior" al que había antes de que empezara todo. Parece que el atajo que descubrieron los conductores gracias al navegador les sigue gustando más que el camino original.

No es la primera vez que pasa, ni será la última

Waze cuenta con 50 millones de usuarios en todo el mundo, a los que guía utilizando una combinación de su propia base de datos con los datos que recibe de su red de usuarios. Si ante un atasco un usuario de Waze encuentra un atajo y le funciona, puede ocurrir que cientos de conductores sigan sus pasos.

Siempre ha habido atajos, pero antes eran conocidos sólo por los lugareños. Aplicaciones como Waze han cambiado eso, y hay que valorar las consecuencias.

Esto genera un problema grave de gestión de infraestructuras, ya que las calles y carreteras se acondicionan de acuerdo con el tráfico que deben soportar, y no están preparadas para semejantes alteraciones de los flujos de tráfico. Por supuesto, la aplicación no tiene la culpa de que sus usuarios se busquen la vida cuando hay un atasco. Sus usuarios tampoco son culpables de la situación. Simplemente se trata de un problema grave que pueden acabar sufriendo otras personas que en principio no tienen nada que ver.

Bates Mattison, concejal de Brookhaven (Georgia), explica que el crecimiento de la población de su ciudad llegó a mover a 45.000 vehículos por las calles residenciales del municipio, que pasó de tener 40.456 habitantes en 2010 a 51.079 habitantes en sólo cuatro años. La respuesta del ayuntamiento consistió en restringir los cambios de dirección en las principales intersecciones.

En el caso de Portland (Oregón), los conductores comenzaron a invadir masivamente una calle que había sido rediseñada como camino verde, o calle con afluencia de ciclistas. Aquí las autoridades tuvieron que instalar barreras y otros cachivaches para intentar contener el tráfico motorizado.

Quizá el ejemplo de Los Ángeles (California) es uno de los más flagrantes. Allí, donde los coches abundan y las aplicaciones como Waze abundan en igual medida, están considerando instar a los responsables de las aplicaciones para que bloqueen las calles residenciales más pequeñas en sus algoritmos. De esta manera, podría evitarse el problema de la misma forma que se genera: por la vía de la informática.

"Aunque cuelgues un falso accidente, las siguientes 10 personas dirán que ese accidente no existe", explica Julie Mossler, directora de Comunicación de Waze.

Según explican en Waze, el truco que utilizó Timothy Connor no es sostenible a largo plazo, ya que la aplicación detecta el momento en el que el usuario se encuentra o no en movimiento, y en caso de duda contrasta los datos con los que aportan otros usuarios. De todas formas, reconocen que la maniobra realizada en Maryland no es precisamente la primera que les ha llegado.

Vecinos falseando los datos de atascos, para que les dejen tranquilos. Dicho así, no suena a lo que debería ser la colaboración entre usuarios que necesitan estas aplicaciones de navegación para funcionar de forma correcta. De hecho, la firma perteneciente a Google prevé bloquear a los usuarios "sospechosos de manipular los mapas", en palabras de Mossler.

Lo que está claro es que cuando hay un conflicto que afecta al tráfico, el tráfico se acabará canalizando. Si las autoridades competentes no guían los vehículos, una aplicación se encargará de llevar a los conductores a su destino mostrándoles la opción más rápida. Y esa opción puede derivar en un problema mayor, aunque la "misión" de Waze —en este caso— sea "distribuir el tráfico de una forma más eficiente por la red viaria, y no crear atascos", según defiende Mossler.

En Xataka | ¿Pueden los hackers espiarte si usas Waze? En Google lo niegan

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