Transferencia de tecnología de la F1 a la calle: el caso Ferrari

Ferrari es uno de los claros ejemplos de transferencia tecnológica de los circuitos a las carreteras, y no en vano tienen una figura visible, Amedeo Visconti, responsable de coordinar estas transferencias de tecnología de la Fórmula 1 a los modelos de calle, y viceversa.

Una de las maneras más evidentes de facilitar esa transferencia de conocimientos es precisamente mediante el movimiento de las personas. El propio Visconti fue ingeniero de Fórmula 1 enrolado en el proyecto de la rápidamente prohibida suspensión activa, y es una norma general en la casa italiana el movimiento de personal entre la Gestione Sportiva y la Gestione Industriale.

Pero a la hora de la verdad, lo que se pasa de un Fórmula 1 a un GT son los sistemas y las innovaciones mecánicas, y para decidir qué innovaciones pueden ser traspasadas a la calle se sigue un proceso muy detallado, máxime cuando buena parte de la información con la que se trabaja en el área de F1 es altamente confidencial.

Al final, son sólo 5 o 6 personas las que evalúan toda la información para decidir si el proyecto en el que se está trabajando es trasladable a los coches de calle. Aunque en general, en este campo la improvisación está al orden del día, pues proyectos que no funcionan para la competición pueden ser interesantes para la calle, o viceversa. E incluso proyectos que se han descartado pueden ser retomados un tiempo más tarde.

En cualquier caso, y por mínimo que sea el porcentaje de aprovechamiento de tecnología F1 en los coches de calle, siempre es interesante echar mano de los inagotables departamentos de investigación y desarrollo del equipo de carreras, ya que sucede a menudo que se llega a resultados que no son aplicables a la Fórmula 1 por cuestiones de reglamento, pero sí a los coches de calle.

En el fondo, la Fórmula 1 hace que Ferrari ahorre dinero en el negocio de los coches de calle, compartiendo además mucha de la tecnología disponible en Maranello. Sin embargo, Visconti cree que la normativa actual de la Fórmula 1 no ayuda demasiado al desarrollo de los coches de calle, aunque el futuro es alentador, pues parece que el mayor interés en la reducción de peso y la eficiencia podría converger con la intención de Ferrari para sus coches: “Queremos hacer los Ferarri de la próxima generación más pequeños para el mismo espacio interior, y más ligeros, porque así se necesitará menos potencia para obtener las mismas prestaciones y se podrán ajustar sus componentes”. Visconti habla de un efecto dominó en este sentido: “Si reduces la potencia, el sistema de refrigeración puede ser más reducido, el coche es más ligero, y así sucesivamente”.

En sucesivos post iremos evaluando área por área las sinergias entre el departamento de competición de Ferrari y el de sus modelos de calle.

Vía | Automotive Testing Technology International

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