Así era el “coche de lujo” hace más de 2.200 años: descubren una rueda de carro de hierro bajo un campo de golf en Escocia

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Bajo un campo de golf en Escocia ha aparecido una de las ruedas de carro más raras de la Edad del Hierro, con un nivel de construcción sorprendente incluso hoy

Irene Mendoza

Muchos de los hallazgos importantes que dan sentido a cómo somos y cómo nos movemos hoy en día aparecen donde nadie se lo espera, como por ejemplo, en las obras previas a la construcción de un campo de golf en Escocia cerca de Inverness, en las Highlands.

En una excavación rutinaria, los trabajadores toparon con lo que parecía chatarra de un viejo tractor. Pero en realidad lo que tenían delante resultó ser una pieza maestra de la ingeniería antigua: el aro metálico de un neumático de carro de la Edad del Hierro con unos 2.200 años de antigüedad. Uno de los únicos cinco documentados en Escocia.

Una rueda de hierro que sobrevivió más de dos mil años bajo tierra

Este descubrimiento durante las excavaciones previas al desarrollo del campo ‘Old Petty Championship Golf Course’, impulsado por Cabot, es un hito absoluto para la arqueología industrial. Según explicó el arqueólogo principal de Avon Archaeology Highland, Andy Young, a BBC Scotland, el equipo se quedó “bastante desconcertado” porque ninguno de ellos había visto antes una pieza así en una excavación real.

Aunque hoy nos parezca rudimentaria, la rueda encontrada es un ejemplo de metalurgia avanzada, pues está fabricada en hierro forjado, un material que en torno al año 200 a.C. era extremadamente costoso. Su método de montaje es también fascinante, pues recuerda a procesos industriales modernos.

Young explica que la pieza fue creada por un herrero altamente cualificado que soldó tiras de hierro sobre un yunque hasta formar un aro perfecto. Para ello, se calentaba el anillo de hierro al rojo vivo para expandirlo y se colocaba sobre la rueda de madera: al enfriarlo rápidamente con agua, el metal se contraía abrazando la estructura con enorme precisión.

En esencia, es el mismo principio físico que siglos después siguieron utilizando carruajes, diligencias y carros por toda Europa mucho antes de la llegada de los neumáticos de caucho. Por eso, según Avon Archaeology Highland, este hallazgo no solo amplía el mapa del transporte prehistórico, sino que también da pistas sobre el estatus social de quienes buscaban la máxima distinción en sus desplazamientos.

Y es que la rueda apareció en una fosa funeraria dentro de un círculo de empalizada, rodeada de restos de cremaciones, huesos de animales y cerámica. Según declaraciones de Young recogidas por la BBC, “el objeto formaba parte de un depósito votivo asociado probablemente a un personaje de alto rango, quizá un jefe tribal”. Los arqueólogos creen además que originalmente había una segunda rueda, aunque pudo desaparecer siglos después debido a las labores agrícolas modernas.

Las excavaciones también revelaron urnas funerarias de la Edad del Bronce con 3.500 años de antigüedad, herramientas de sílex y restos neolíticos, demostrando que esta zona de Escocia fue un importante centro de actividad humana durante más de seis mil años. Tras documentarlo todo, el círculo ceremonial volvió a enterrarse para preservar el enclave, siguiendo las estrictas prácticas de conservación arqueológica escocesas.

En cuanto a los demás restos, después de ser analizados, se trasladaron a los museos de Inverness y Edimburgo. Resulta curioso que, dos mil años después, el hombre siga desplazándose a los mismos campos, aunque ahora lo haga en carritos eléctricos y no en potentes carros de guerra de hierro forjado.

Imágenes | Avon Archaeology Highland 

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