La conducción autónoma según Google

Cuando se presentan prototipos revolucionarios en los grandes salones del automóvil la frase más escuchada, dependiendo de la tecnología aplicada al coche, es que en unos años el placer de conducir va a desaparecer. Luces que se encienden solas, sistemas de aparcamiento automático, lectores de señales, etc, etc, etc…

Para los que respondemos con un rotundo si a la gran manida pregunta de BMW de “¿Te gusta conducir?” es algo que nos trae de cabeza eso de que los coches se conduzcan solos. Gente como nosotros, los que disfrutamos al volante de un coche no lo utilizamos como elemento de necesidad, lo hacemos porque nos gusta.

Tengo infinidad de amigos que cuando les digo que me voy en coche a Barcelona, Madrid, Asturias o cualquier otro lugar de la geografía española que suponga un desplazamiento de más de 4 horas en coche comentan que vaya palizón, que para eso se cogen un vuelo en cualquier compañía low-cost y acaban antes. Cuando les digo que yo disfruto con el coche, me miran raro.

Normal, para ellos y para un gran porcentaje de gente, un coche es un utensilio para ir de A a B y lo usan más por necesidad que por afición. Eso de irte a 500 km de distancia en coche a probar un coche es poco menos que una osadía. ¿Te bajas de un coche para tirarte otras dos o tres horas subido en otro? Pues si, aparte de mi trabajo es una afición. Y poca gente puede compaginar trabajo y aficiones.

Coches autómatas para ese tipo de gente

Para ese tipo de gente es para la que Google ha desarrollado un sistema de conducción autónoma en la que el coche es quien se controla a si mismo y el que “conductor” se limita a sentarse en el asiento e indicarle a donde le tiene que llevar y cuando tiene que llegar. Nada más, no hay interacción entre persona y coche.

Según ha informado Google, este sistema se ha desarrollado para mejorar la seguridad en las carreteras. Coches intercomunicados entre ellos que saben en todo momento por donde va el coche que lleva delante, a la velocidad que circula, etc, etc. Ciertamente, con un sistema afinado al máximo se podrían evitar cientos de accidentes menores, aunque suene a película de ciencia ficción.

Las pruebas que han estado haciendo con varias unidades del Toyota Prius y con un Audi TT parece que han dado resultados. Estos coches, equipados con videocámaras, sensores de radar y tecnología laser, han circulado por el estado de California durante 200.000 kilómetros sin ningún problema.

Todas las unidades se han basado en la cartografía obtenida por coches convencionales de Google, un mapeado de California que se ha procesado en los enormes data centers de Google para que estos coches autónomos entiendan por donde van y como tienen que ir de un lugar a otro.

Otra de las aplicaciones de esta tecnología se basaría en la eficiencia del uso del tiempo. Según los datos de Google, la media de tiempo que pasa un conductor de Estados Unidos en su coche para ir a trabajar cada día está en 52 minutos. Gracias a este sistema se podría mejorar la fluidez en las grandes vías, evitando atascos y aumentando la velocidad media de los desplazamientos.

¿Será una tecnología aplicable al mundo del automóvil?

Está claro que para ver coches que se conducen solos en el mercado vamos a tener que esperar todavía años, muchos años. Pero no os quepa duda que algún día llegarán. Si ya en los años ’50 se estuvo experiementado con este tipo de automatismos, como por ejemplo el Simca Fulgur Concept, cuando avancemos más en el siglo XXI será el pan de cada día.

A la pregunta que me hago se podría responder con un si pero con condiciones. No se como va a evolucionar el mundo del automóvil dentro de varias décadas, mis dotes de pitoniso son nulas, pero me atrevería a decir que se orientará en este sentido cuando los costes de producción y de adaptación sean económicamente viables.

Si llegase algún día, desde el punto de vista de un aficionado a la conducción, me gustaría que fuese más como una ayuda a la conducción que una imposición. Si este sistema me ayuda a tener menos accidentes bienvenido sea, pero si me va a quitar la oportunidad de conducir un coche, pues ya no me gusta tanto.

Un caso práctico de aplicación lo podríamos ver en un simple adelantamiento. El radar láser obtiene imágenes en 3D de todo el entorno y ha detectado que viene un coche en dirección contraria. Si yo intentase hacer un adelantamiento, simplemente no me dejaría hacerlo al detectar la presencia de un “obstáculo” en mi próxima trayectoria. Es solo un ejemplo, pero habría infinitos más.

Lo que está claro es que todos estos avances, si sirven para reducir la siniestralidad en la carretera son más que bienvenidos aunque a los que nos gusta conducir no toque claudicar y sacrificar una de nuestras aficiones por el bien de la seguridad común. Que le vamos a hacer.

Muchas gracias a SpaceWormBCN por la pista.
Vía | The New York Times
Más información | The Official Google Blog

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