De Van Gogh a Ferrari: los activistas de los museos ahora tiran pintura a concesionarios de coches de lujo

A lo largo de los últimos días habrás oído hablar de Just Stop Oil, una organización contra el cambio climático que ha conseguido llamar la atención a través de sus protestas.

Su objetivo es que el Gobierno británico no conceda nuevas licencias para explotar los combustibles fósiles y dejar de producir petróleo y gas. Su estrategia se basa en acciones que provoquen el mayor ruido mediático posible, incluyendo "objetivos" inusuales entre los activistas climáticos, como por ejemplo museos y obras de arte, hasta el punto que han llegado a tirar sopa en uno de los cuadros más famosos del planeta: ‘Los Girasoles’, de Vincent Van Gogh.

Unos días después de protestar de esa forma en la National Gallery de Londres, los activistas de Just Stop Oil, que al parecer están financiados por una millonaria estadounidense, según explica El Confidencial, han continuado con sus reivindicaciones en varios concesionarios de coches de lujo situados en la capital de Inglaterra.

Bugatti, Ferrari y Bentley de naranja

El pasado mes de febrero, la organización Just Stop Oil comenzó a reivindicarse para que no se produzca más gas y petróleo en Reino Unido. Desde entonces, la policía británica ha detenido a 585 de sus simpatizantes, según los datos que proporciona la propia organización. Una de ellas es Emma Brown, una escocesa de 31 años que esta mañana se ha dedicado a rociar con pintura los escaparates de varios concesionarios de coches de lujo.

Utilizando como “arma” un extintor modificado y cargado con pintura al agua, esta integrante de Just Stop Oil ha llenado de pintura los escaparates de los concesionarios de Bugatti, Bentley y Ferrari situados en Berkeley Square y Bruton Street, situados en el céntrico barrio londinense de Mayfair.

Por supuesto, Just Stop Oil lo tenía todo muy preparado y se ha encargado de documentar las reivindicaciones a través de fotos y vídeos. Dado que la pintura al agua es fácil de limpiar, los escaparates de los concesionarios no tardarán en lucir cristalinos de nuevo, pero está claro que la organización ha conseguido que hablemos de sus protestas.

Antes de que la policía detuviera a Emma Brown y al resto de activistas implicados en las protestas, otra integrante de Just Stop Oil ha aprovechado el minuto de gloria para hacer públicas las reivindicaciones de la asociación.

“Pagamos facturas exorbitantes por el petróleo y el gas, pero no es nada comparado con el precio que pagarán nuestros hijos por ello. El nuevo petróleo y gas es una sentencia de muerte para personas de todo el mundo. Nos pueden meter en la cárcel, pero no detendrá nuestra indignación por este gobierno que arroja a millones de personas debajo del autobús. No estamos pidiendo aceite nuevo, lo estamos exigiendo”, ha dicho Carmen Lean, que también ha viajado desde Escocia para protestar.

“Este gobierno está utilizando la crisis para impulsar más austeridad por un lado y nuevas licencias petroleras por el otro. Ambos son sentencias de muerte. Si este gobierno se preocupara por las personas, estarían aislando hogares, invirtiendo en transporte público asequible y aumentando masivamente las energías renovables”, ha añadido Lean.

Ningún coche ha sufrido daños porque la activista no ha llegado a pasar a los establecimientos. Por lo que los Ferrari, Bugatti y Bentley están fuera de peligro, como el cuadro de Van Gogh, puesto que, según la National Gallery, solo su marco fue “levemente dañado”. Al igual que ha sucedido con los automóviles de Londres, un cristal protegió la obra.

No es la primera vez que van a por los coches

Por desgracia, no se puede decir lo mismo de los Ferrari clásicos que se expusieron hace unos días en el Salón del Automóvil de París. La organización Extinction Rébellion, posicionada en la misma línea que Just Stop Oil, pero con un carácter más internacional, protestó contra el cambio climático, la industria del automóvil y “el coche individual” tirando pintura contra varios modelos de la marca italiana.

No contentos con manchar de pintura un Mondial T, un 360 Modena y un F430, los activistas de Extinction Rébellion impregnaron sus manos con pegamento para pegarse a los Ferrari que habían llenado de pintura.

Irónicamente, los Ferrari que estaban expuestos en el Salón de París se encontraban allí porque sus dueños participan en una ONG que recauda fondos para niños con discapacidad. Ahora tendrán que pintar de nuevo sus coches, con el impacto medioambiental que eso conlleva.

Más allá de los coches y los cuadros, los activistas de Just Stop Oil han llevado sus protestas hasta el museo Madame Tussauds de Londres, donde lanzaron tartas a la figura del Rey Carlos III de Reino Unido. QuiÉn sabe, si llegan a España puede que su próxima víctima sea el Fernando Alonso del Museo de Cera.

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