Mantener el coche no siempre es caro. Con estos consejos evitarás las averías más habituales

Por desgracia, en España seguimos suspendiendo en el mantenimiento de nuestro coche. Así lo demuestra el último Barómetro de Averías 2017 presentado por el RACE a principios de febrero, que señala la falta de mantenimiento como principal causa de las averías sufridas el año pasado y que se ha incrementado en un 18% respecto a 2016.

¿Las más habituales? Batería, neumáticos, motor y sistema de inyección. Mantenerlos no siempre implica que te rasques mucho el bolsillo: un poco de atención y cuidado nos ayudará a alargar la vida de estos elementos. Ya sabes, siempre es mejor prevenir que curar.

Desde la llegada de la crisis, hacer pasar por el taller al coche se hace más complicado para muchos conductores. No obstante, un mantenimiento adecuado no siempre es sinónimo de grandes inversiones. Según el Real Automóvil Club de España, gran parte de los españoles no cumple con las revisiones periódicas y tampoco hace un pertinente chequeo antes de realizar viajes de larga distancia.

En 2017, el RACE realizó casi 900.000 asistencias por averías, sumándose a la falta de mantenimiento, la elevada edad de los automóviles del parque español y las deficientes infraestructuras, ante las que el club automovilístico reclama más inversión.

Que el Estado invierta o no en mejorar las carreteras no es algo que esté en mano de los conductores, pero sí lo está mimar un poco el coche y hacerle pasar por el "doctor" cuando le toca la revisión.

La batería, principal asignatura pendiente

Entre los problemas mecánicos más habituales registrados en 2017 por el RACE, ganan de largo los relacionados con la batería del coche, que se mantienen un año más a la cabeza. Si bien, en comparación con 2016, las averías de este elemento se han reducido un 4,7%, siguen siendo muy numerosas y superan en más del doble a la segunda causa de avería más común: los neumáticos.

El año pasado, el club atendió a 165.306 conductores por averías relacionadas con la batería. Es importante recordar que la vida útil de este elemento que nutre de energía nuestra coche puede variar según el uso que hagamos del mismo y a las condiciones que lo sometamos habitualmente.

Lo más frecuente, aunque siempre depende de cada caso, es que la batería dure, al menos cuatro años, momento en el que deberemos cambiarla. En ocasiones, su vida se ve reducida si, por ejemplo, se realiza un excesivo arranque del coche, si se produce un problema con el alterador o si tenemos el vehículo parado durante una larga temporada.

Las bajas temperaturas tampoco son muy amigas de este dispositivo: si nuestro coche duerme en la calle y no lo vamos a mover en largo tiempo, lo ideal es desconectarla. Comprobar los bornes y limpiarlos de óxido u otro tipo de suciedad tampoco está de más.

Comprobar el nivel de carga es muy sencillo

Pero, ¿cómo sé si mi batería está en buenas condiciones o qué vida le queda? En cualquier taller pueden comprobar su carga, aunque si dispones de un polímetro puedes hacerlo tú mismo.

Según los valores que ofrece Endado, una batería 100% cargada marcará en el polímetro en corriente continúa 13,0 voltios. Entre 12,5 y 12,1 voltios estará al 80% y 40% respectivamente, mientras que si el valor es de 11,9, estará cerca del límite de agotar su vida útil. Si el resultado arrojado es de 11,6 o inferior, debes cambiarla.

TENSIÓN% DE CARGASITUACIÓN
13,0 V100%Cargada recientemente.
12,5 V80%Cargada.
12,3 V60%Cargada.
12,1 V40%Carga limitada.
Un coche antiguo podría arrancar, pero uno actual probablemente no.
11,9 V20%Recargar la batería cuanto antes.
≤11,6 V0%Recargar la batería cuanto antes y no utilizar el coche hasta entonces.

Para realizar la medición lo más precisa posible, debes haber circulado con tu coche de 40 a 50 minutos y dejarlo reposar otro tanto. Los pasos concretos para realizarla son los siguientes:

  1. Motor parado y polímetro fijado en corriente continua. La batería debe dar entre 12,5 y 12,9 V de diferencia de potencial, y como mínimo 0,2 A de intensidad.
  2. Motor al ralentí y polímetro fijado en corriente continua. La batería debe dar menos de 14,7 V y 0,25 A.
  3. Motor al ralentí y polímetro fijado en corriente alterna. La batería debe dar menos de 0,2 V y 0,04 A.

En caso de que las mediciones no cumplan estos tres resultados, toca sustituir la batería del coche.

Los neumáticos, segunda causa de avería más habitual

Preocupante es la cifra de averías derivadas de las ruedas de los vehículos españoles registradas en el barómetro del RACE: un total de 78.900, incrementándose un 5,6% respecto a 2016. Los "zapatos del coche" son uno de los elementos que más debemos cuidar porque su mal estado puede comprometer notablemente nuestra seguridad.

Lo primero, y que a lo sumo supone un euro de nuestro bolsillo en una gasolinera, es llevar siempre los neumáticos de nuestro coche con la presión adecuada. Ésta debe comprobarse periódicamente y en especial cuando vamos a realizar un largo viaje con el coche cargado. Además, si tu vehículo ha estado parado largo tiempo, las ruedas habrán perdido presión.

Más allá de la sana costumbre de comprobar las presiones, el neumático debe estar en buen estado. El dibujo debe tener la profundidad adecuada, 1,6 mm, y la banda de rodadura no debe mostrar irregularidades. Para comprobar si nos toca cambiar los neumáticos, utiliza un euro: si los surcos tapan el borde dorado de la moneda, todo correcto. Si no es así, toca cambiarlos.

Averías en el motor: correcta conducción y mantenimiento, las medicinas

Los problemas mecánicos derivados del motor se contabilizaron en 43.158 el año pasado, creciendo un 5,2% en comparación con 2016. Si bien las averías de motor pueden afectar a varios componentes, de nuevo el mantenimiento adecuado se presenta como única solución para cuidarlo lo máximo posible.

El mayor dolor de cabeza, lo encontramos en la distribución, precisamente porque su vida útil varía mucho en función de cada caso y, si se rompe, puede dañar de forma irreversible el motor. Como refleja Norauto, la correa de distribución no avisa ni muestra sintomología, por lo que su sustitución se realiza de forma preventiva. Según la cadena de talleres, en los coches modernos, los intervalos de remplazo oscilan entre los 60.000 y los 240.000 km o entre 5 a 10 años, dependiendo del fabricante y del modelo.

Remitirse a las instrucciones y los valores ofrecidos por el fabricante, es lo más recomendado. Aunque, como señala Endado, estos pueden aumentar o disminuir dependiendo de la conducción habitual que realices: si es urbana o por autopista o si vives en zonas de climatología extrema. Normalmente conducir por ciudad castigará más nuestra correa, así como las temperaturas muy elevadas o muy bajas.

Asimismo, comprobar los niveles de aceite periódicamente es vital para que nuestro motor dure. Los coches modernos te avisan rápidamente si el nivel es bajo. Para curarnos en salud, lo más recomendable es comprobar sus valores antes de acometer muchos kilómetros o nos saltará el aviso en plena carretera, lo que nos obligará a parar en la gasolinera más cercana y rellenarlo. En el libro de instrucciones de tu vehículo, encontrarás el, o los, recomendados por el fabricante.

Una conducción adecuada también te ayudará a no sufrir averías: no abuses del embrague, evita los acelerones y más cuando el motor aún no ha alcanzado la temperatura óptima, no te pases de vueltas ni tampoco te quedes corto.

Bomba e inyección

La cuarta avería más habitual en 2017 fue la que afecta a la bomba e inyección que alimentan el motor. Como arroja el barómetro del RACE, 28.654 errores mecánicos se dieron por esta causa.

La bomba de combustible, por lo general, se encuentra instalada en el tanque de combustible, situación que, según Rodes, le permite una óptima refrigeración y, por tanto, que funcione correctamente. Es por ello que circular reiteradamente en reserva afectará paulatinamente a su capacidad de refrigeración y podría acabar averiándose.

Que usemos un combustible de calidad o no, también afecta a la vida útil del sistema de inyección. Más allá del debate de primeras marcas o combustibles "low cost", lo habitual es que todas hayan pasado los pertinentes controles de calidad. Como comentamos en este artículo, la diferencia entre las consideradas primeras marcas y el resto se encuentra en los aditivos añadidos. Si a tu coche responde bien a las low cost y no te ha dado problemas, ¿por qué cambiar?

No obstante, vigila y acude a marcas que sean de tu confianza, las hay que mezclan el combustible con otras sustancias para obtener aún más rentabilidad, lo que podría pasarle factura a tu coche.

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