Si soy un mal conductor, ¿qué coche me compro?

Siempre que se habla de posibles compradores se hace relación a su modo de vida, su estado civil o su edad, pero pocas veces se relaciona la compra de un coche con la habilidad al volante del comprador. Sin embargo, elegir un coche según nuestro nivel de habilidad puede ser determinante para nuestra satisfacción como compradores y nuestra propia seguridad (y la de los demás).

Por eso hoy vamos a centrarnos en ayudar a elegir coche a aquellos malos conductores, que perdidos en el mar de opciones que nos proporciona el mercado, no se dan cuenta de que, aunque el carné de conducir nos permita conducir casi cualquier turismo, no todos los coches son iguales, y en su caso una mala elección puede significar mucho más que una incomodidad.

La ayuda que vamos a intentar proporcionar, eso sí, va orientada a aquellos conductores que son malos de manera involuntaria, no a aquellos insensatos que sabiendo conducir de manera correcta deciden que son más importantes que el resto de los pardillos que han decidido respetar las normas.

¿Soy un mal conductor?

Esta es la primera pregunta que debes hacerte. Sin embargo, curiosamente, en nuestro fuero interno todos sabemos la respuesta, así que si la respuesta es afirmativa, debes dar un paso adelante y reconocer tu falta de habilidad para ponerle remedio.

En efecto, no vale con reconocer el error, hay que solucionarlo en la medida de los posible, de manera que antes de lanzarte a la compra de un coche, deberías poder responder que no a la pregunta que hemos planteado antes. Por algo existen los cursos de reciclado en las autoescuelas.

En muchas ocasiones se junta la falta de pericia con la inseguridad de aquel que se sabe mal conductor, que le lleva a conducir en constante tensión, y a cometer demasiados errores. Con un simple curso de conducción probablemente descubrirás que no eres tan patoso, simplemente necesitas algo más de ayuda.

¿Cómo debe ser mi coche?

Una vez que has sido lo suficientemente inteligente como para reconocer tu defecto y ponerle remedio toca elegir el coche. Aunque hayas mejorado no significa que ahora seas un genio de la seguridad, así que hay algunos consejos que te recomiendo humildemente que tengas en cuenta.

  • El tamaño del coche es importante. Evidentemente, cuanto más grande es el vehículo, más te va a costar moverte entre el tráfico, y tienes más posibilidades de cometer un error. Esto no significa que debas necesariamente escoger un coche por debajo de los cuatro metros, si no más bien que no mires con tan buenos ojos a ese SUV que quizá pienses que te dará la confianza que necesitas.

  • La visibilidad debe ser buena. Otros conductores se fijarán en el diseño o la marca del vehículo como primeros factores a la hora de elegir un coche, pero para ti una buena visibilidad es crucial. Unos buenos espejos retrovisores y una gran superficie acristalada son tus mejores aliados. Prueba el coche antes de comprarlo, y fíjate las veces que sea necesario si te cuesta adivinar los límites del vehículo o controlar tráfico que te rodea.
  • Haz del equipamiento en seguridad tu mejor aliado. Los nuevos sistemas de seguridad son para ti muy importantes. El avisador de coche en ángulo muerto o de cambio involuntario de carril pueden ayudarte mucho, así que valora los candidatos en función de si tiene o no sistemas como estos. La cámara de visión trasera también puede ayudarte mucho a realizar los aparcamientos con más confianza.
  • La potencia no es tu enemiga. Es verdad que cuanto más potente es un coche, más complicado puede ser de manejar, pero no pienses que dado que vas a ir despacio, puedes optar por un motor poco potente, más bien al contrario. Tener una reserva de aceleración suficiente puede ayudarte a solventar muchas situaciones de peligro, de manera que te recomiendo que si bien no optes por un motor muy potente, no escojas el menos capaz de toda la gama. En el término medio está la virtud.

  • Los deportivos no son una buena idea. Las reacciones vivas que transmiten estos coches pueden ser muy satisfactorias para algunos, pero a ti simplemente te estresarían. No hagas caso de aquellos que piensan que lo mejor es curtirse pasándolo mal con un deportivo para que luego te parezca fácil llevar un utilitario. Que lo pasen mal ellos si es lo que les apetece, que tu únicamente quieres un coche, no una medalla.
  • Escoge el coche en el que más cómodo te sientas. Si después de leer todo esto te has visto obligado a descartar el coche con el que más a gusto te sientes mientras conduces, y con el que sientes que eres un buen conductor, simplemente no me hagas caso.

En Motorpasión | Se busca al peor conductor de España, si es que lo hay

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