Parecía que todo iba bien con la empresa de transportes hasta que empezó a echar en falta su Range Rover personalizado. Ya iba de camino a un portacontenedores

Los estafadores tienen sus propios documentos y remolques para que parezca que es todo legal. Aquí ganan peso los llamados 'load boards'

Victoria Fuentes

Desde hace algunos años se está poniendo en práctica una nueva y lucrativa forma de estafa: robar coches de alta gama antes de que pongan una rueda en el suelo. Básicamente, se trata de estafadores que se hacen pasar por empresas de transporte y engañan a concesionarios o cualquier otro tipo de negocio dedicado a los vehículos.

El cliente se queda sin coche y al que era responsable del vehículo le cae el marrón. Y si no que le pregunten a Shaquille O'Neill o al dueño de un Mercedes-AMG G63 de 350.000 dólares que no volvió a verlo.

"La cagamos"

Esta frase tan malsonante fue la que salió de un concesionario de Texas cuando se dieron cuenta de que les habían robado un AMG G63 que había costado 347.000 dólares. En este caso hubo dos concesionarios involucrados: el que tenía el todoterreno de lujo y el que lo compró, que depositó el cheque, organizó el transporte y envió la documentación. Fue entonces cuando la situación se complicó.

El coche había desaparecido y nadie sabía dónde estaba, pero días antes, un empleado entregó las llaves a "un desconocido". Se trataba de un estafador que se hizo pasar por transportista, y no es un caso aislado ni mucho menos. En la mayoría de ocasiones el robo del vehículo no se produce de forma física mediante el robo de llaves o forzando cerraduras, sino que se orquesta desde la misma contratación del transporte.

Los estafadores tienen sus propios documentos y remolques para que parezca que es todo legal. Aquí ganan peso los llamados 'load boards', mercados digitales donde concesionarios, fabricantes o propietarios publican el traslado de un vehículo entre dos puntos, indicando origen, destino, fechas y precio, para que transportistas o intermediarios acepten el encargo. 

Captura de pantalla de la web de CentralDispatch

Un sistema que agiliza la logística pero que supone una barra libre para los estafadores. Por poner un ejemplo, la plataforma Central Dispatch es una de las más conocidas del sector en Estados Unidos. ¿Cómo lo hacen los estafadores? Mediante correos phishing que aparentan proceder de las propias plataformas de transporte. Una vez dentro, el atacante puede modificar datos de contacto y empezar a aceptar encargos de vehículos de alto valor aprovechando esa identidad digital comprometida.

Así ocurre que ese Rolls-Royce que habían recogido en el punto acordado con todas las comunicaciones mediante, de pronto desaparece del mapa: ya ha sido entregado en otro lugar. Los vehículos desviados pueden acabar revendidos en Estados Unidos con nuevos papeles o cargados en contenedores para su envío a compradores en el extranjero.

Imagen | CBS News/Effortless Motors

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