Multa por no usar el cinturón de seguridad: a partir de hoy, la DGT va en serio

Las cámaras que controlan el uso del cinturón de seguridad ya no servirán para avisar a los conductores que siguen sin utilizar este dispositivo de seguridad pasiva. Son 50 cámaras de vigilancia que, a partir de hoy, están sirviendo para denunciar infractores.

Han sido dos meses de notificaciones que han servido, según explican en la DGT, "para que los ciudadanos conozcan que disponemos de estos instrumentos que captan de forma telemática la imagen, y han podido conocer dónde están colocadas las cámaras, ya que su ubicación es pública".

El 60 % de las cámaras se han emplazado en carreteras convencionales, y el 40 % restante, en vías de alta ocupación tales como autovías o autopistas.

Durante este periodo se han enviado 331 cartas informativas a los infractores, aunque es posible que el número de conductores detectados posiblemente sin cinturón hayan sido bastantes más, habida cuenta que en la DGT han descartado las imágenes donde no se apreciaba bien la infracción.

Las 50 cámaras que empiezan a sancionar desde hoy son las primeras de un total de 227 dispositivos que se pondrán en funcionamiento de forma paulatina. En cada nueva instalación se dejarán, igual que ahora, dos meses de lo que la DGT denomina "plazo informativo".

Cómo funcionan las denuncias por no utilizar el cinturón de seguridad

Los puntos de control se encuentran listados en la web de la DGT.

Las imágenes que captan estas cámaras se envían diariamente al Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas de Tráfico. Allí un software específico revisa cada foto, monitorizando automáticamente mediante técnicas de visión artificial el uso del cinturón de seguridad por parte del conductor.

El mismo software se encarga de descartar las imágenes en las que se detecta que el conductor sí hace uso del cinturón de seguridad, la abrumadora mayoría. Cuando el software no identifica el cinturón de seguridad, la imagen pasa a ser revisada de forma manual.

Dos operadores se encargan de descartar todas aquellas fotografías sobre las que pudiera existir alguna duda sobre el uso de dicho dispositivo. Tras este visionado manual, la imagen del infractor se remite a la Jefatura Provincial de Tráfico correspondiente, donde se vuelve a comprobar de forma manual que efectivamente el conductor circula sin cinturón.

A partir de aquí, se abre el procedimiento sancionador, y el titular del vehículo recibe en su domicilio un requerimiento para que identifique al conductor que aparece en las fotografías que se le adjuntan. En caso de que en la fotografía aparezca un copiloto, se oculta la cara del mismo, de modo que dicha persona no sea identificada.

Una vez identificado el conductor, Tráfico le envía la denuncia, que conlleva una multa de 200 euros y la detracción de 3 puntos del permiso de conducir. Si el titular no identifica al conductor, se genera un nuevo expediente sancionador contra el titular, que en este caso conlleva una sanción de 600 euros.

No es sólo por ti, también es por los demás

Que a día de hoy todavía existan 331 cartas informativas es un absurdo que difícilmente puede entenderse. El uso del cinturón de seguridad es, más que una obligación legal, una cuestión de sentido común y de lógica.

Se trata de un dispositivo irrenunciable que no sólo evita lesiones, con resultados que llegan a la paraplejia, a la tetraplejia y a la muerte, sino que además evita que el cuerpo pueda salir despedido en una colisión.

Si nos ponemos en el caso de lesiones, resulta que hay una serie de consecuencias que no sólo ocasionan daños al infractor, sino también a las personas de su entorno más inmediato. Eso, sin contar con el gasto económico y social que implica y que asume toda la sociedad.

Si nos ponemos en el escenario de que una persona pueda salir despedida por no utilizar el cinturón de seguridad, entonces tenemos que esas consecuencias las pueden sufrir otros de forma directa al impactar el cuerpo sin retener contra cualquier otra persona que, quizá, sí ha utilizado el cinturón de forma correcta.

Así, la falta de uso del cinturón de seguridad, aunque sea ya residual continúa constituyendo un riesgo vial innecesario, tanto para el conductor como para sus acompañantes como para cualquiera que pueda verse afectado en un siniestro de tráfico. No utilizar el cinturón de seguridad difícilmente se puede entender como una cuestión personal cuando va mucho más allá. Es una cuestión social.

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