
Los soldados ucranianos están usando imágenes en alta definición y casi en tiempo real captadas por satélites comerciales en sus móviles para atacar objetivos rusos.
La guerra en Ucrania lleva cinco años funcionando como laboratorio acelerado de tecnología militar. Cada pocos meses se produce una contramedida a los ataques rusos, y cada contramedida obliga a rediseñar el siguiente ataque.
En ese proceso, la variable que más ha cambiado no es la potencia de fuego, sino el tiempo que transcurre entre detectar un objetivo y destruirlo. Y todo gracias a las imágenes por satélite, unas imágenes accesibles a cualquiera.
Las imágenes del satélite directamente al móvil del soldado en tiempo real
Una investigación de The Wall Street Journal documenta el caso de una pequeña unidad ucraniana desplegada a unos diez kilómetros del frente, en el sureste del país. Tenían sospechas de que una construcción cercana a la línea de frente estaba ocupada por tropas rusas. Un dron de reconocimiento no logró ver nada bajo el follaje que ocultaba un edificio sospechoso. Pero los soldados tenían otro as bajo la manga: imágenes en alta definición y casi en tiempo real captadas por satélites comerciales, que llegaban directamente a sus teléfonos, tabletas y portátiles.
Ese caso resume el cambio que se está operando. Las imágenes de satélites operados por la firma estadounidense Vantor, con sede en Colorado, llegan al móvil, la tableta o el portátil del soldado en apenas 15 minutos, saltándose la revisión centralizada en Kyiv que hasta ahora podía retrasar la inteligencia horas o días. Según los proveedores tecnológicos y las personas implicadas en las misiones, citados por el Wall Street journal, eso ha permitido reducir hasta un 90% el tiempo de localización y ataque sobre objetivos rusos.
La arquitectura combina a cuatro actores de tres países. Vantor aporta las imágenes en bruto, la neerlandesa Bravo1Alpha las procesa, la estadounidense Persistent Systems garantiza el envió cifrado hasta el dispositivo del soldado, y la ucraniana Burevii integra el sistema sobre el terreno.
Aquí no se gana solo velocidad. El software compara imágenes actuales con registros históricos y usa la IA para detectar cambios en áreas extensas. Así, durante la operación Starfall II, la Brigada 422 ucraniana localizó un depósito de munición ruso camuflado en una antigua instalación agrícola comparando la imagen reciente con fotos previas a la invasión. Las huellas de neumáticos de vehículos pesados alrededor delataron el uso militar. La misión, de dos semanas y media, destruyó activos rusos valorados en miles de millones de dólares.
Franz-Stefan Gady, analista militar y fundador de Gady Consulting, resume la tendencia: “comprimir el ciclo de detección y disparo se ha convertido en el rasgo táctico definitorio de esta guerra”. Los diez satélites de Vantor cubren 7 millones de kilómetros cuadrados al día, según Will Cocos, chief transformation officer de la compañía y exmiembro de los SEAL, con una precisión de 5 metros, suficiente para dirigir una carga de 50 kilogramos.
El interés ya trasciende Ucrania. El Mando de Operaciones Especiales de EEUU incorporó el año pasado software equivalente, según una portavoz de la unidad. El Ejército estadounidense, en cambio, todavía no envía imágenes satelitales directamente a sus soldados. Están trabajando en ello, según el mayor Sean Minton, dentro de un sistema que libere el dato de las revisiones del cuartel general.
No todo son ventajas. Nand Mulchandani, exdirector de tecnología de la CIA y de la oficina de IA del Pentágono, advierte de que eliminar intermediarios también elimina un filtro de calidad. En estos casos crece el riesgo de actuar sobre un dato o una imágen mal interpretada. Los satélites, además, siguen ciegos ante la nubosidad invernal y no sirven para seguir objetivos en movimiento continuo.
Con esas limitaciones por delante, Ucrania funciona ya como banco de pruebas de lo que ocurre cuando se comprime al máximo la cadena de inteligencia. El resto de ejércitos occidentales observa, toma nota y va varios pasos por detrás.
Imágenes | RawPixel, Bravo1Alpha
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