
Las mujeres provocan entre dos y cinco veces menos accidentes graves que los hombres a igualdad de kilómetros recorridos
El comportamiento de otros conductores y los acompañantes que dan consejos sin pedirlos son dos de sus mayores fuentes de estrés al volante
Seguro que has escuchado más de una vez ese viejo comentario de “mujeres al volante, peligro constante” … Pues bien, la realidad de las carreteras hoy en día cuenta una historia muy diferente. Coincidiendo con el Día Internacional de las Conductoras (que se celebra cada 24 de junio para recordar el levantamiento de la prohibición de conducir para las mujeres en Arabia Saudí), un amplio estudio internacional vuelve a poner los datos sobre la mesa.
La investigación, coordinada por Women's Worldwide Car of the Year (WWCOTY) y la revista checa Žena v autě.cz, ha recopilado las respuestas de 1.720 conductoras de 33 países, entre ellos España. Las conclusiones son difíciles de encajar con algunos de los tópicos más repetidos sobre las mujeres al volante: la inmensa mayoría se considera una conductora segura, afirma mantener altos niveles de concentración y señala a los demás conductores como su principal fuente de estrés.
Más seguridad, máxima atención y la insoportable tortura del “copiloto cuñado”
Para empezar, el 97 % de las encuestadas en este informe global asegura que “conduce de forma segura”, y esta percepción coincide plenamente con los informes globales de seguridad vial de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que constatan de manera sistemática que la mortalidad en carretera tiene una marcada brecha de género a nivel planetario.
En concreto, las estadísticas internacionales de este organismo reflejan que los varones representan aproximadamente tres de cada cuatro fallecidos por accidentes de tráfico en el mundo (entorno al 73 %). Los análisis globales vinculan directamente esta alarmante tasa de mortalidad masculina a una mayor tendencia a asumir conductas de riesgo en el asfalto, mientras que el perfil de conducción femenino destaca de forma generalizada por una mayor prudencia y tasas de siniestralidad grave notablemente inferiores.
Mientras los incidentes más habituales entre las mujeres conductoras suelen producirse en maniobras de baja velocidad, como aparcar o girar en intersecciones, los comportamientos de mayor riesgo siguen concentrándose con más frecuencia entre los conductores varones, especialmente por exceso de velocidad o consumo de alcohol.
La atención al volante también obtiene una nota muy alta: el 94 % de las participantes afirma conducir con una concentración total o casi total, y las mayores de 55 años son las que más frecuentemente declaran mantener una atención absoluta durante la conducción. El estudio detecta además una curiosa paradoja: las conductoras ocasionales aseguran concentrarse más que las habituales, posiblemente porque afrontan cada trayecto con una mayor conciencia del riesgo.
Sin embargo, la encuesta también deja al descubierto algunas contradicciones: casi la mitad de las participantes reconoce utilizar el teléfono móvil mientras conduce y un 37 % admite comer o beber al volante. Son comportamientos que los expertos siguen señalando como importantes factores de distracción y que chocan con la elevada percepción de seguridad mostrada por las encuestadas.
¿Y qué es lo que altera realmente a las mujeres en la carretera? La respuesta es contundente: el 70 % señala al comportamiento de otros conductores como su principal fuente de estrés, y después aparecen el tráfico intenso, el mal tiempo, las prisas o la búsqueda de aparcamiento. Pero hay un dato especialmente llamativo por lo cotidiano que resulta: un 21 % reconoce que le genera estrés viajar junto a un pasajero que no deja de dar consejos sobre cómo conducir.
A esto se suma la gestión de la conducción familiar: aunque el 76 % de las madres revisa siempre los cinturones y las silletas antes de arrancar, el estrés por el llanto de los niños llega a suponer un problema para el 26 % de las conductoras en plena etapa de crianza activa.
Con esta radiografía de datos reales sobre la mesa, Roman Budský, experto en seguridad vial de Platforma VIZE 0 (entidad asesora del estudio), sostiene que el informe, Roman Budský, experto en seguridad vial de Platforma VIZE 0, entidad asesora del estudio, sostiene que el informe “vuelve a demostrar lo poco que tienen que ver los viejos estereotipos con la realidad de las carreteras”.
A su juicio, conducir bien no depende del género, sino de “una combinación de calma, atención, consideración y capacidad para no dejarse provocar”. Justo los mismos ingredientes que, según este estudio internacional, explican buena parte de la confianza que muestran las mujeres cuando se ponen al volante.
Imágenes | Unplash
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