El fauno que susurraba a los camiones

Sí, he tomado prestado el título medio robado que le puso Toni22m a su pregunta de Motorpasión Respuestas --la segunda de una saga que promete ser interesante-- porque me llamó la atención el debate que se abrió en torno a los camiones. No por los camiones en sí, o también, sino por los faunos que rodeamos a los camiones cuando circulamos.

Y de rodeos iba la cosa cuando Toni planteaba que a él le gustaba andarse sin remilgos y por la directa. Sobre el qué y el cómo sucede cuando convivimos con trastos grandes de la carretera, me interesa también a mí que hablemos hoy en esta nuestra fauna en ruta. El tema es este: el comportamiento del conductor de un turismo cuando pasa cerca de un mastodonte rodante.

Comenzamos por lo (que debiera ser) obvio: un vehículo de grandes dimensiones dificulta la fluidez del tráfico y la visibilidad. Así es como se presenta este asunto en el temario oficial para la obtención del permiso de conducir que elabora la DGT, que contiene puntos como la previsión de movimientos, la ocultación de señales, la necesidad de iniciar la observación previa al adelantamiento desde lejos, la precaución adicional en caso de lluvia, en pendientes ascendentes, en curvas...

Otros riesgos asociados a los vehículos voluminosos

Y hombre, razón no les falta, aunque siempre me ha dado que con este epígrafe descuidan otros aspectos que van ligados a estos vehículos.

Uno, que su presencia puede incomodar a algunos conductores de otros vehículos. No hablo de que uno se sienta incómodo porque el camión o el autobús vaya a romperle la regularidad en el tramo, sino porque se sienta inseguro en presencia de un trasto grande que a saber cómo se moverá.

Otro, que los conductores de vehículos voluminosos suelen llevar encima un porrón de horas de conducción, y eso no es intrínsecamente bueno o malo, ya que es un simple factor de multiplicación (por aquello que decíamos sobre llevar más o menos años al volante). Es simplemente indicativo de que esos conductores previsiblemente tendrán unos hábitos más que consolidados, pero de cuya naturaleza no podemos tener constancia, así que más vale andarse con ojo, por si acaso, que el bicho que llevan a cuestas es muy grande.

Otro más: Cualquier gesto que realicen, transformado en energía cinética, se multiplica por mucho, ya que la energía que adquiere cualquier vehículo a medida que se mueve está, como sabemos, en relación directa con la masa de ese vehículo (y en relación cuadrática con su velocidad). Me refiero a aquello de Ec = ½·m·v² que explicaba yo en clase a quien me quería escuchar. Poca broma, pues.

Algún detalle adicional, como que un camión, cuando reanuda la marcha... lo hace de verdad, porque con lo que cuesta ponerlo en marcha y lo que cuesta detenerlo... En fin, lo que siempre se ha dicho sobre prioridades de paso: En caso de duda, ese camión enorme y de color naranja que viene por ahí pasa antes que tú.

Viento transversal, efecto pantalla y un poco de Arquímedes

En su consulta popular, Toni se preguntaba por qué diantres hay conductores que van circulando, se deciden a adelantar a un vehículo de grandes dimensiones, y en vez de tirar millas rapidito para acortar en lo posible el tiempo de circulación en paralelo, se ponen a adelantar por la mínima diferencia de velocidad.

Pero si es que hasta en el Reglamento General de Circulación, Artículo 85.1 para más señas, lo dicen muy claramente:

Durante la ejecución del adelantamiento, el conductor que lo efectúe deberá llevar su vehículo a una velocidad notoriamente superior a la del que pretende adelantar y dejar entre ambos una separación lateral suficiente para realizarlo con seguridad.

En estas que Zarco Dono, citando un artículo que escribí en su día, se inspiraba en los problemas del viento transversal y en el efecto pantalla para buscar una explicación para ese comportamiento que denunciaba Toni. No me resisto a recuperar una animación bastante cutre (y más cutre aún al ampliarla para adaptarla a esta página) que perpetré en su día para explicar lo del efecto pantalla cuando hay viento transversal sostenido pero un vehículo nos lo convierte en racheado:

Sin llegar al efecto pantalla, simplemente las turbulencias que genera un vehículo voluminoso a medida que avanza y desaloja aire (Arquímedes corriendo en pelotas por la calle al grito de Eureka) pueden constituir un riesgo para el resto de usuarios de la vía. ¿Se solucionan los problemas alargando la permanencia junto al vehículo que desplaza aire a razón de varias toneladas por minuto?

Entiendo que la pregunta se responde por sí sola, pero aún quedan cosas por contar.

¿Circulación en paralelo? Cuidado

En la pregunta de Toni no había viento, simplemente conductores que levantan el pie del pedal en una situación en la que, por lógica, nos interesa estar el menor tiempo posible junto al camión. Habitualmente, la circulación en paralelo es peligrosa, y más aún si hablamos de vehículos de una masa o dimensiones tan dispares como es el caso de un tráiler frente a un turismo.

Con un simple giro de volante para esquivar vete tú a saber qué, el problema está servido. No hablemos ya de cubiertas en mal estado que revientan y saltan por los aires. Obviamente no es el caso de la mayoría de los transportes pesados, pero aquí de poco sirve la estadística: como te pille un caso entre un millón, el 100 % te lo llevas puesto.

Si alguna vez te has visto en la tesitura de esquivar tacos de goma voladores como en un videojuego salvaje pero sin más que una vida, y además real, sabrás a lo que me refiero. Para todo lo demás, 'Exploding tire of death', en 'Cazadores de Mitos'. No sé encontrarlo en los servicios de vídeo más frecuentes, pero en un episodio posterior ampliaban el tema y el resultado era clarificador:

¿La solución estaría, entonces, en pasar lo más rápido posible junto al camión para huir de la zona? Pues no lo sé. Por principio, soy contrario a pensar de forma absoluta, de manera que normalmente recurro a un verbo que me sirve para reflexionar: depende.

Por ejemplo, depende de cuáles sean las velocidades de marcha de uno y otro vehículo, porque si son elevadas (y sobre todo si nuestro coche es algo alto o tiene el centro de gravedad alto o una gran superficie lateral) efectivamente el aire que desaloja el camión nos puede dar un susto.

¿Y quitar velocidad sólo porque pasamos junto a un camión? Pues, francamente, tampoco veo que haya motivo objetivo para hacerlo. Por tanto, sólo se me ocurren subjetividades, como el temor que puede infundir un vehículo de grandes dimensiones o creencias basadas en que aminorar la velocidad siempre es sinónimo de circular con seguridad.

Pero como sabemos que la gracia de la velocidad segura está, objetivamente hablando, en la adecuación de la velocidad a las circunstancias, esa sería la medida preventiva que andamos buscando para esta situación. Respecto a la pregunta de fondo de Toni, el porqué de esas formas de proceder... hace unos años cierto catedrático de Seguridad Vial me advirtió esto: Si preguntas por qué, estás volviendo a la justificación de una actitud que en el fondo quieres cambiar.

Pues eso.

En Motorpasión Respuestas | Misterios de la ruta (II) El hombre que susurraba a los camiones

También te puede gustar

Portada de Motorpasión

Ver todos los comentarios en https://www.motorpasion.com

VER 21 Comentarios