Breve manual de conducción responsable de vehículos industriales ligeros

Atrás quedaron los tiempos en que los vehículos industriales eran lentos, pesados, poco maniobrables o incómodos. Hoy día, con las Berlingo, Kangoo, Expert, Dobló, Tourneo… se puede trabajar con niveles de comodidad, agilidad, prestaciones, maniobrabilidad… sorprendentemente parecidos a los de un turismo.

Pero “parecer” no es “ser”, tenemos que tener en cuenta las diferencias entre turismos y vehículos industriales. Amigo profesional del transporte, tómate tiempo para leer unos pequeños consejos que harán tu jornada mucho más segura y productiva.

Este texto no pretende ser muy extenso, por lo que se incide en lo más importante:

  • Sobre la física: Tu vehículo industrial (en adelante VI) tiene más superficie frontal cara al viento, así como un centro de gravedad más elevado que un turismo. No se conducen igual ni tienen el mismo comportamiento. Un buen profesional debe saber que la cantidad de carga también repercute en la maniobrabilidad, las distancias de frenada, balanceos en curva, etc. Ignorar estas diferencias es motivo de no pocos accidentes. El uso de remolques o cargar en el techo también cambia las propiedades del vehículo.

  • Sistemas de seguridad: Los VI han evolucionado notablemente en los últimos años, pero los sistemas de protección aún no son los mismos que en turismos convencionales. Por razones de coste de adquisición, hay veces que los airbags de pasajero no están instalados, o los de cortina. El cinturón de seguridad, no sólo es obligatorio incluso en el casco urbano, es absolutamente recomendable ponérselo. Los airbags NUNCA suplen al cinturón, lo complementan. Asímismo, no permitas que ningún pasajero viaje sin cinturón, un adulto que golpea contra un asiento a 50 Km/h lo hace con la misma fuerza que el peso de un elefante.
  • Alumbrado: En primer lugar, hay que tener la seguridad de que las luces de cruce y posición funcionan correctamente, y no sólo por el riesgo de multa. Un VI “tuerto” puede confundirse con una motocicleta a más distancia de la real. Las luces de posición son únicamente para estacionar en vías insuficientemente iluminadas, para cualquier otro uso, deben ir acompañadas de las luces de cruce. A menos que haga un día claro y soleado, es obligatorio encender las luces de cruce (lluvia, túneles, carriles circunstanciales, amanecer, atardecer…) Aunque no veamos más, los otros conductores nos ven mejor. Ojo: hay que regular la altura del haz de las luces en función de la carga y pasajeros, para no deslumbrar o quedarnos con poco alcance.
  • Descansos: Por motivos de productividad, algunos conductores no realizan descansos o no se les permite. Conducir largos periodos de tiempo produce fatiga, mermando nuestras habilidades, poniendo en riesgo nuestra vida y la de otros. Si te ves obligado a saltarte esto, quéjate, y si es voluntario, no conduzcas más de 3 horas seguidas. ¿Nos gustaría ser atendidos por un cirujano que está muerto de cansancio? ¿Y si el conductor del autobús en el que viajan nuestros hijos va dormido? Protestaríamos…
  • Velocidad: Los VI tienen unos límites de velocidad específicos, inferiores a los genéricos para motocicletas y turismos sin remolque. Circular con una furgoneta a 130 Km/h no es un exceso de 10 Km/h, es de 30 Km/h y sancionable. Circular con un furgón a 140 Km/h supone un exceso de 50 Km/h. Más vale mantener una velocidad media adecuada que “correr”. Hay muchos motivos para tener la velocidad más presente que en un turismo, empezando por las características dinámicas de un VI, muy diferentes en estas condiciones.

  • Teléfono móvil: De acuerdo, muchos conductores necesitan estar comunicados y localizables, pero eso no quita que deba hacerse de forma segura y legal. Hay que utilizar un sistema manos libres, si la empresa no nos lo proporciona, lo solicitamos, y si aun así se niegan, podemos comprarnos uno. Al primer disgusto o multa que nos ahorremos, ya estará amortizado. Combinar las conversaciones de teléfono con la conducción es peligroso, pero tener una mano ocupada es mucho más peligroso. Cuanto más breves sean las llamadas, mejor.
  • Colocación de la carga: Hay que evitar tener objetos sueltos en el habitáculo y en el espacio de carga. No siempre podrán sujetarse todos, pero hay que procurar que vayan pegados a un tope por delante (la mampara de separación, la segunda fila de asientos, etc). Tenemos que tener muy presente que en las fases de aceleración, los objetos tienden a desplazarse hacia la parte trasera, y en caso de frenadas, incluso suaves, tienden a desplazarse hacia delante. Hay que ser particularmente cuidadoso con aquellos objetos que puedan provocar heridas o lesiones a los ocupantes. ¿La carga o nosotros?
  • Climatización: Una temperatura entre 20º y 24º es la más adecuada. Hay que evitar circular con la ventanilla bajada, con el A/C muy fuerte o con la calefacción a saco (produce somnolencia). La mayoría de VI utilizan climatizadores manuales, hay que evitar manipularlos más de lo necesario, o que se ocupe de esa tarea el copiloto.
  • Mantenimiento: Aun no siendo los encargados de mantener el vehículo, tenemos que verificar que los neumáticos están bien inflados y con profundidad de dibujo legal. Los neumáticos poco inflados abrasan sus flancos contra el asfalto y son candidatos ideales para reventar cuando menos queramos, y los muy inflados pierden agarre sobre el asfalto al deformarse. El manual del fabricante indica las presiones adecuadas en función de la carga. Un neumático sin dibujo es sinónimo de accidente cuando hay lluvia y tenemos que frenar fuerte, por el motivo que sea.

  • Vestimenta y calzado: Hay que eliminar toda la holgura posible entre el cinturón y nosotros. Vale más subir un poco la calefacción y conducir en jersey que llevar el abrigo puesto. Cada centímetro de holgura en caso de colisión nos acerca varios centímetros al volante, además, se conduce más cómodo. También hay que vigilar el calzado, si venimos de pisar barro, podemos resbalar sobre los pedales, o sobre el mismo piso del vehículo si es grande. Quizás no tenemos un accidente en marcha, pero si darnos un bonito golpe a vehículo parado.
  • Uso de navegadores: Los GPS suponen una tremenda ayuda para los conductores con rutas variables, pero hay que hacerlo de forma segura. Las rutas deben programarse con antelación, nunca en marcha. La manipulación de estos aparatos debe minimizarse todo lo posible o delegar en el copiloto, las distracciones son motivo de accidente.
  • Anticiparse y prevenir: Un buen conductor se anticipa a las situaciones cambiantes del tráfico. Mantener una distancia de seguridad holgada con el vehículo precedente nos da más tiempo para tomar una decisión. Como conducimos un VI, lo ideal es no tener que comprobar qué tal funcionan los frenos a fondo, lo más fácil es que no tengamos ABS y la ausencia de control de estabilidad es casi segura. Ese segundo o dos de más que tengamos pueden marcar la diferencia entre no despeinarse o ir a urgencias.
  • Suavidad: Basta con acordarse de la norma del café caliente. Nos imaginamos que llevamos un vaso de café ardiendo sobre el salpicadero, y cuando hagamos una maniobra mínimamente brusca, nos abrasará. Conduce como si llevases ese vaso ficticio, sé suave y progresivo. Te darás cuenta de que tardas lo mismo que antes (es totalmente psicológico) y el depósito durará algunas decenas de kilómetros más.

  • Cuidar el material: Aunque el vehículo no sea nuestro, sino de la empresa, tenemos que procurar que dure. Un vehículo bien tratado funciona mejor y colaboramos a reducir costes. Un aumento de costes no le interesa a nadie, ni al empresario, ni a los trabajadores, ¡y qué decir de los autónomos!.
  • Las manos al volante: Hay que evitar fumar al volante, así como llevar la mano en la ventanilla, en el cambio o en cualquier otro lugar. La posición más segura es la de las 10:10 (imaginémonos las manecillas de un reloj), evitando cosas raras como una sola mano, la posición 7:25, etc. Un bache en el asfalto y agarrar mal el volante puede bastar para tener un accidente.
  • Ser previsor: Salir 5 minutos antes para realizar un servicio nos puede ahorrar tener que pisar más el acelerador para recuperar el tiempo perdido. En el mundo del transporte, la eficiencia es muy importante. Tener tiempo de sobra ayuda a compensar imprevistos tales como retenciones, tráfico lento, una entrega que se retrasa… El estrés debe eliminarse lo máximo posible.
  • Dietas: Ciertos alimentos provocan somnolencia, sobre todo las comidas copiosas, deben evitarse en la medida de lo posible, así como la ingesta de cualquier bebida alcohólica. Aunque el límite legal no sea 0,0, no hay que jugársela ni por una miserable cerveza, siempre hay tiempo para tomarla después. Muchos compañeros han muerto por no entender esto.

  • Condiciones adversas: Cuando el tiempo se complica, debemos ser muy cautos. En caso de lluvia, los que utilizan propulsión deben cuidar la dosificación del acelerador, máxime con nieve o hielo. En invierno, las cadenas deben ser siempre nuestras compañeras por si podemos necesitarlas.
  • En caso de quedarnos tirados: Nos ponemos el chaleco, pedimos ayuda y colocamos los triángulos. Si hace mucho frío, enciende el motor cada cierto rato para mantener la calefacción, no te duermas y mantén la calma. Contar con una manta puede ser buena idea, así como con un botiquín de primeros auxilios.
  • El depósito, cuanto más lleno, mejor: El apurar los depósitos de gasóleo tiene el inconveniente de que se dañan los motores y aumenta el riesgo de quedarnos sin carburante. Cuanto más combustible tengamos mejor, por eso es importante repostar en los momentos adecuados (sin esperar a la reserva) y no consumir más del necesario, lo paguemos nosotros o no.
  • Limpieza: No sólo puede afectar a la imagen de cara a los clientes, también disminuye la efectividad de los faros o de los limpiaparabrisas. En los días que ha helado o ha nevado hay que cerciorarse de que los grupos ópticos quedan visibles para los demás, más que nada, por nuestro propio bien.

En definitiva, se trata de tener una actitud positiva hacia circular de forma segura y responsable, los beneficios superan con creces a los inconvenientes. Si podemos desempeñar nuestra labor de forma más agradable y con menos riesgo, los primeros beneficiados somos nosotros mismos.

A nadie le gustan los disgustos, ni las multas, ni los accidentes. Los malos hábitos cuesta mucho quitarlos, y cuanta más experiencia se tenga con ellos, peor. Vuestros testimonios serán bienvenidos en los comentarios.

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