
Una situación extraña que puede hacer que el conductor cometa un error en cuestión de segundos
Sales del supermercado, arrancas el coche y, unos metros después, escuchas un golpe seco que parece venir de una rueda… ¿Es un pinchazo?, ¿un llantazo? Paras, bajas a comprobarlo y descubres una botella de plástico aplastada junto al neumático. Puede parecer una simple gamberrada, pero en realidad es una peligrosa técnica de robo.
Este supuesto método lleva años dándose en países como España, Francia, Bélgica, Suiza o México, según AFP Factuel, aunque por lo general se trata de casos aislados.
La botella está ahí para provocar una reacción
Esta técnica de robo consiste, básicamente, en colocar una botella de plástico vacía y aplastada entre el neumático y el paso de rueda. Normalmente, la rueda trasera del lado del acompañante, ya que al acceder al coche por la puerta del conductor, es fácil que pase desapercibida. Cuando el coche empieza a avanzar, la rueda comprime el plástico y genera un ruido fuerte y extraño.
El sonido puede recordar al de un pinchazo o al de una avería mecánica, de modo que la reacción más lógica es parar para ver qué ocurre, y ahí radica la picaresca de este método. El conductor cae en la trampa y puede bajarse incluso dejándose el motor todavía encendido, las puertas abiertas y toda su atención puesta en la rueda. En ese momento, el ladrón podría intentar llevarse el coche o aprovechar el descuido para coger un bolso, un teléfono, un ordenador o cualquier otro objeto del habitáculo.
Qué hacer si encuentras una botella en la rueda o escuchas un ruido extraño
Aunque la reacción más lógica al escuchar un sonido así sea bajarse a comprobar qué ha ocurrido, lo primero es mirar alrededor y comprobar que no hay nadie sospechoso cerca: si todo parece normal, podemos mover el coche solo unos metros hasta una zona más segura y concurrida.
La Guardia Civil recomienda precisamente hacer las paradas en lugares con más vehículos, bien iluminados y señalizados, y desconfiar de quienes alerten de posibles averías o pinchazos.
Una vez allí, apagamos el motor, retiramos las llaves y cerramos el coche antes de bajar. Si la botella sigue atrapada en la rueda, no merece la pena continuar circulando para intentar desprenderla: lo prudente es detenerse y comprobar qué ha ocurrido en un lugar seguro. Y si hay personas sospechosas alrededor, mejor no salir del vehículo y avisar a las autoridades.
La botella, por sí sola, no demuestra que haya un intento de robo. Pero tampoco hay ninguna necesidad de asumir riesgos para comprobarlo. Primero nos ponemos a salvo y después nos preocupamos de la rueda.
Imágenes | Reworld, Unsplash
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