De todos las luces en el cuadro de instrumentos que indican un fallo, está es la que menos deberíamos ignorar

No es una de esas luces con las que puedas seguir conduciendo. Ignorarla, puede llevar a una rotura del motor

Daniel Murias

Los coches modernos son auténticos concentrados de tecnología. Inyección electrónica, asistentes de conducción ADAS, sistemas anticontaminación, sensores de presión o de temperatura: cada componente es vigilado constantemente por la centralita. Esta evolución ha permitido mejorar la seguridad y la fiabilidad de los vehículos, pero también ha hecho que el cuadro de instrumentos se llene de testigos luminosos que muchos conductores no conocen, o no se acuerdan de su significado. 

Ante un testigo luminoso encendido, como el de presión de aceite en rojo, muchos dudan entre seguir conduciendo, detenerse de inmediato o ignorar la alerta.

El testigo luminoso rojo implica una atención inmediata

En regla general, los testigos luminosos con símbolos que nos alertan de posibles fallos en la presión del aceite, la batería, el motor, etc tienen un nivel de importancia asociado a su color. Si son rojos o amarillos son los que requieren una atención urgente. 

Si bien la luz de fallo motor (check engine), de color amarillo, es a priori uno de los más temidos es porque esta luz sólo nos indica que debemos comprobar qué pasa con el motor, no nos dice qué falla o cuál es el problema en concreto. 

Podremos seguir nuestro camino varias decenas de kilómetros, como tan sólo un par de kilómetros hasta que la centralita ponga el coche en limp mode, un modo de emergencia que limitará la velocidad y la potencia disponible. O incluso unos pocos metros antes de que el coche se apague por completo.

Pero hay un testigo luminoso mucho más preocupante por la inmediatez y el riesgo para la integridad del motor, el de la presión de aceite de color rojo. Representado por un icono de un pequeño bidón de aceite y una gota de aceite.

¿Por qué es el más crucial? Si la presión de aceite baja, el motor deja de estar lubricado. En cuestión de segundos, las piezas metálicas rozan en seco y el motor puede sufrir daños irreversibles, con reparaciones que pueden costar miles de euros o incluso dejar el motor inservible. 

Si bien a diferencia de la luz de fallo motor, una situación en la que la centralita puede apagar el motor para preservar su integridad, en el caso de un fallo de la presión de aceite la centralita no apagará el motor. Podremos incluso seguir circulando Si tras encenderse ese testigo el motor se apaga, en general ya es demasiado tarde. El motor ha muerto.

¿Qué hacer? Apagar el motor lo antes posible de forma segura, es decir, en un área de servicio en autopista o aparcado en la calle, según donde nos pille. Obviamente, no lo vamos a apagar en medio de la carretera. Con la luz de presión de aceite en rojo, no se debería seguir conduciendo, ni siquiera unos metros.

Comprueba el nivel de aceite, si es bajo, hay que añadir más aceite puede resolver el problema y desactivar la luz de advertencia. En todo caso, se puede seguir conduciendo después de añadir aceite, pero hay que estar alerta por si la luz del aceite vuelve a encenderse. En caso de no poder completar el nivel de aceite, por la razón que sea, lo mejor es llamar a una grúa y llevar el coche al taller. 

La pérdida de presión de aceite se debe a una pérdida de aceite. Obvio. Y a menos de haber cerrado mal el tapón de llenado de aceite (o de vaciado en el cárter), las causas de una pérdida de aceite suelen serias, como junta de culata rota, una fisura en el cárter, los segmentos de pistones o las guías de válvulas estropeados, por ejemplo.

Imágenes | Pexels, Daniel Andraski

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