
La recarga es una intervención menor; cambiar el compresor, no.
El verano ya está aquí y, con él, el uso intensivo del aire acondicionado en los coches. Si el sistema funciona bien y recibe mantenimiento adecuado -y no, no hace falta rellenarlo cada año-, no habrá problema, pero un fallo puede convertir los trayectos en una experiencia incómoda.
La climatización del coche puede dar varias señales para alertarnos de algo no va bien, pero hay una manera muy sencilla y que no requiere herramientas ni conocimientos de mecánica para detectar si nuestra aire acondicionado está fallando.
Una revisión que no necesita de maquinas ni herramientas
El aire acondicionado de tu coche puede estar perdiendo gas sin que lo notes. Hay una señal muy sencilla que no requiere herramientas ni conocimientos técnicos: comprobar si el aire que sale por las rejillas de un lado es igual de frío que el otro lado. Si hay una diferencia, frío en el lado del acompañante, por ejemplo, y tibio en el del conductor, lo más probable es que el sistema tenga poco refrigerante. Es el primer síntoma que señala Scotty Kilmer, mecánico con décadas de experiencia y varios millones de seguidores en YouTube.
La explicación técnica es sencilla. Cuando el nivel de refrigerante baja, el sistema no tiene suficiente capacidad para enfriar todo el habitáculo de forma homogénea. El flujo de aire frío se agota antes de llegar al lado más alejado del compresor, que queda sin refrigeración adecuada. Este desequilibrio térmico, fácil de detectar a mano o simplemente prestando atención mientras se conduce, puede ser el aviso de una fuga pequeña que, ignorada, acaba en una reparación cara.
Las fugas menores no son, por desgracia, inhabituales. Con el tiempo, las juntas del circuito pierden estanqueidad si no están bien lubricadas por el aceite del compresor. Una pérdida gradual de gas no siempre dispara la luz de avería ni provoca un fallo brusco del sistema, lo que hace que muchos conductores lleguen al verano sin saber que el aire acondicionado ya no rinde al 100%.
Kilmer es directo al respecto, antes de pasar por el taller, conviene hacer esta comprobación en casa para no acabar pagando una reparación compleja cuando lo único que falta es recargar refrigerante. La recarga es una intervención menor; cambiar el compresor, no.
En el comercio u online se venden bombas, como sprays, con manómetro integrado que permiten recargar el aire acondicionado la cantidad de gas recomendada por el fabricante (suele estar indicado en una pegatina bajo el capó).
Algunos, incluso combinan refrigerante, aceite y sellador en una sola lata. Pero ojo, siempre ha de ser con gas refrigerante R1234yf, el único autorizado en los coches desde 2017. El precio, habitualmente entre 30 y 60 euros, varía en función de la cantidad de gas y de bombas.
Eso sí, hay que tener en cuenta que esto no deja de ser un parche temporal. Si se tuvo que recargar el circuito de la climatización es que hay una fuga, y ésta no va a desaparecer por mucho que lo hayamos rellenado con gas y sellante.
La conclusión práctica es clara, antes de que llegue el calor de verdad (porque esto no ha hecho más que empezar), vale la pena arrancar el coche, poner el aire acondicionado al máximo y pasar la mano por las rejillas de ambos lados. Si hay diferencia de temperatura notable, es el momento de pasar por el taller para una revisión.
Imágenes | Scotty Kilmer, Unsplash
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