Qué son las baterías LFP: ventajas, inconvenientes y aplicaciones en la automoción

Duran más y son más baratas, pero como cualquier otra química de batería tienen sus ventajas y sus inconvenientes 

Diego García García

Editor

La batería es el corazón de los coches eléctricos, y aunque todas las baterías funcionan de maneras similares, existen grandes diferencias en los componentes químicos que emplean para generar la corriente eléctrica.

Generalmente elementos como el litio, el níquel o el manganeso son los más comunes, pero desde hace años ha cobrado fuerza el uso de alternativas como los fosfatos de hierro. Hoy vamos a hablar de las baterías LFP, que tienen muchas ventajas pero también inconvenientes.

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Qué son las baterías LFP

La batería LFP (Lithium Ferrum Phosphate, litio-ferrofosfato o LiFePO₄) es una variante de la batería de litio convencional donde este material se sustituye en su mayoría por láminas de fosfatos de hierro. Estas láminas se concentran en el polo positivo o cátodo.

Enfrente, un conjunto de cristales de carbono forman el polo negativo o ánodo, entre los cuales encontramos pequeñas partículas de litio. Al estar sumergidas en un líquido electrolito, estas partículas obtienen carga eléctrica, abandonando los cristales de carbono y desplazándose al cátodo.

En este proceso se genera la corriente eléctrica, que se agota cuando todo el litio se aloja descargado en el cátodo (en este caso, entre las láminas de ferrofosfato) Cuando eso ocurre, es posible introducir electricidad desde el exterior para recargar la batería y que las partículas vuelvan a su sitio en el ánodo.

Diferencias con las baterías tradicionales

En lugar de usar cobalto o níquel, las baterías LFP utilizan fosfato de hierro para el cátodo, lo que proporciona ventajas significativas en términos de estabilidad térmica y longevidad. Esta composición también hace que las baterías LFP sean más baratas de producir y más seguras en condiciones extremas de calor.

Imagen: Sino Voltaics

Ventajas de la tecnología LFP

Ahorro de costes: Una de las principales ventajas de las baterías LFP, sobre todo desde el punto de vista de la industria, es su menor costo de producción. El uso de fosfato de hierro, que es más barato que el níquel y el cobalto (y más abundante), reduce el precio por kWh de estas baterías a aproximadamente 81 dólares en 2025. En China, los precios de estas baterías han bajado hasta un 51%, con proyecciones de costes de celdas llegando incluso a los 45 dólares por kWh. Comparado con 112 dólares para las baterías NMC y 100-130 dólares para las NCA, es la opción más económica.

Mayor vida útil: Las baterías LFP tienen una vida útil significativamente más larga, pudiendo soportar entre 2 y 4 veces más ciclos de carga y descarga que las baterías NMC. Esto las hace ideales para vehículos eléctricos, ya que pueden mantenerse operativas durante más tiempo sin necesidad de reemplazo. Por ejemplo, después de 3.000 ciclos de carga y descarga, una batería LFP aún tiene disponible un 80 % de su carga nominal.

Estabilidad térmica y seguridad: Las baterías LFP son más resistentes al calor y tienen una mayor temperatura de fuga térmica (270 ºC) en comparación con las baterías NMC (210 ºC) y NCA (150 ºC). Esta característica reduce el riesgo de incendios y hace que estas baterías sean más seguras para su uso en vehículos eléctricos.

Menor impacto ambiental y ético: Al evitar el uso de cobalto y níquel, las baterías LFP tienen un menor impacto ambiental y ético. La extracción de cobalto y níquel está asociada con problemas de derechos humanos y ambientales, especialmente en países como el Congo y Rusia. Además, las baterías LFP producen entre un 15 % y un 25 % menos de emisiones de carbono en comparación con las baterías NMC.

Los inconvenientes de las baterías LFP

Menor densidad energética: las baterías LFP tienen una densidad energética aproximadamente un 30 % menor que las baterías NCA y NMC. Esto significa que, para obtener la misma autonomía, se necesita una batería más grande y pesada, lo que puede afectar el rendimiento y la eficiencia del vehículo. Esta peor densidad resulta en voltajes ligeramente inferiores, por lo que no son las baterías más adecuadas para coches de altas prestaciones.

Peor rendimiento a bajas temperaturas: en climas fríos, las baterías LFP pueden sufrir una reducción significativa en su capacidad y velocidad de carga. A temperaturas por debajo de -20 ºC, la capacidad de la batería puede reducirse hasta la mitad, lo que afecta negativamente la autonomía del vehículo en condiciones invernales.

Quiénes las utilizan en automoción

A pesar de que los expertos consideran que las baterías LFP son más aptas para vehículos de transporte pesado, algunas de las ventajas descritas anteriormente atraen la atención de los fabricantes de coches. De hecho el 75 % de los eléctricos vendidos en China en 2024 llevaban esta química, un porcentaje que ha ido aumentando. En 2025, las baterías LFP alcanzaron 625,3 GWh, lo que equivale al 81,2% del mercado chino, con un crecimiento del 52,9% respecto a 2024.

Por ejemplo, Renault ha anunciado que apostará por las baterías LFP en toda su gama, desde el nuevo Twingo al Mégane E-Tech gracias a socios como como LG Energy Solution y CATL. El SUV chino Zeekr 7X las equipa, así como la mayoría de modelos de BYD con su tecnología Blade Battery (el BYD Atto 3, el Dolphin, el Seal, el Tang o el Atto 2). También las llevan el Citroën ë-C3, el Ford Explorer, el Volvo EX30 y fabricantes alemanes como BMW o Mercedes-Benz la están empezando a incorporar en sus modelos de acceso

Tesla también ha anunciado que las adoptará a nivel global en toda su gama de modelos. Por el momento, su gigafactoría de China ya las monta en los Model 3 RWD y en el Model Y.

Y obviamente cada vez son más los fabricantes centrados en esta química de batería: además de los más importantes a nivel global como BYD, CATL o CALB (todos chinos), encontramos a EVE Energy, Sunwoda, SVOLT o Stellantis, que se ha asociado con CATL para fabricarlas.

Cómo se carga una batería LFP

A diferencia de las baterías NMC, las LFP toleran mejor las cargas al 100%, por lo que cargarla a tope no es un problema en esta química siempre que no se haga regularmente; con una vez por semana es suficiente. Para el uso diario se recomienda mantenerlas en un rango del 20-80%, y como es lógico, usa siempre un cargador diseñado para baterías LiFePO4 o uno con perfiles de carga configurables.

Cuántos años dura una batería LFP

Estas baterías tienen una vida útil muy larga: en aplicaciones de almacenamiento doméstico o en vehículos eléctricos se estima que operan eficientemente entre 10-15 años y pueden soportar entre 2.000 y más de 6.000 ciclos completos.

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