
No mirar la presión sale caro, en dinero y en seguridad.
Hay gestos que no se hacen porque nos lleva cinco míseros minutos y un euro en la gasolinera y que no deberíamos dejar de hacer. Comprobar la presión de los neumáticos es esencial, dejarlo de lado puede acabar en dos ruedas nuevas o en un accidente, como recuerda Juan José Ebenezer.
Dejamos pasar, no comprobamos la presión de los neumáticos periódicamente y cuando nos queremos dar cuenta, tenemos la rueda sin apenas presión, es decir, sin apenas aire. Hasta que es demasiado tarde.
Mira la presión, que no cuesta nada
“Apenas tenemos un bar de presión en el neumático”, explica Ebenezer frente a un caso real en su taller. “¿Qué consecuencias puede tener eso aparte de que puede ser peligroso a la hora de conducirlo?”
Un neumático con apenas un bar, una presión muy por debajo de lo recomendable para cualquier coche, no solo es peligroso de conducir. También puede obligarte a cambiar la pareja de neumáticos antes de tiempo, y esas ruedas, recuerda, "valen una pasta".
Desconfía de las ruedas con poco aire. Cuando un neumático va flojo, la banda de rodadura deja de ser plana y se hunde por el centro. El peso del coche recae entonces sobre los laterales, que se gastan mucho más rápido, mientras la parte central puede quedar casi como nueva. Es una pista fácil de leer si miras la rueda con calma. El desgaste fuerte en los dos bordes de las ruedas y el centro intacto casi siempre significa que ese neumático ha rodado con baja presión.
Tampoco te pases de aire. El exceso provoca el efecto contrario. El neumático se abomba hacia fuera, trabaja solo por el centro y los laterales apenas tocan el asfalto. Como resume Ebenezer, "poco es malo y mucho también".
No te fíes de que la goma se vea bien. Lo que sostiene la presión y el peso del coche no es la goma exterior, que da la adherencia, ni la interior, que retiene el aire, sino los alambres y cuerdas que hay dentro y que no deberíamos ver.
El desgaste en los laterales provocado por una baja presión puede provocar una rotura del neumático y dejar a la vista sin que se note desde fuera si no se mira con atención. Y ahí es fácil que el neumático pierda su estructura, su integridad, además de que los alambres ofrecen una adherencia casi nula. Puede que no se escape aire al principio gracias a la capa interior de la goma, pero ya no hay nada que aguante la presión.
Ante un bulto en el lateral, no esperes. Esos "tomates" que aparecen en el flanco, y más raramente en la banda, indican que la fibra se ha roto aunque la goma por fuera y por dentro siga intacta. El aire, en palabras de Ebenezer, "busca la salida más débil" y forma una burbuja como la de un chicle. Un neumático así puede ceder sin avisar y debe cambiarse cuanto antes.
Lleva un medidor o un compresor pequeño en el coche. Ebenezer sabe que inflar en la gasolinera cuesta dinero y tiempo, y por eso recomienda tener uno propio y olvidarse de excusas. Aprovecha cada revisión para mirar el estado general de las ruedas, no solo la presión.
El resumen de Ebenezer no deja lugar a dudas. "Por favor, meteos eso en la cabeza que es seguridad."
Imágenes | Juan Jose Ebenezer, Subaru
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