Volkswagen Beetle 1.2 TSI, prueba (conducción y dinámica)

Como ya sabréis, ayer comenzamos a analizar a fondo el nuevo Volkswagen Beetle, profundizando especialmente en su estética, más deportiva que la de su predecesor, y también en su interior, que tiene un aire retro y ofrece espacio suficiente para cuatro pasajeros.

Hoy vamos a sumergirnos en la parte más atractiva de todas en la que descubrimos gran parte de los secretos de su 1.2 TSI de 105 CV, el motor de gasolina de acceso a la gama, con el que, por cierto, podemos hacernos con un Beetle por 19.070 euros, gracias a una promoción de la marca denominada Beetlemania que conocimos ayer mismo.

Durante nuestra prueba con el Volkswagen Beetle 1.2 TSI de 105 CV hemos recorrido muchos kilómetros en autovía y otros tantos en carreteras secundarias, suficientes como para hacernos una idea sobre el comportamiento dinámico de este escarabajo de nuestros días. ¿Quieres saber todos los detalles? Sigue leyendo.

Para este escarabajo del siglo XXI, Volkswagen ofrece una gama de motores que contempla desde opciones frugales como el 1.2 TSI de 105 CV o el 1.6 TDI de idéntica potencia, hasta opciones tan potentes como el 2.0 TSI de 200 CV, que convierte al Beetle en todo un GTI.

A medio camino entre el enérgico 2.0 TSI y las versiones de acceso de gama, encontramos opciones también interesantes como el 1.4 TSI de 160 CV (por experiencia sé que va como un tiro pero es un pelín gastón, aunque concretamente en el Beetle no lo he probado) y el archiconocido 2.0 TDI de 140 CV.

Dentro de la gama se ofrece la transmisión automática de doble embrague DSG tanto para el 2.0 TSI de 200 CV (con el que es de serie) como para el 2.0 TDI de 140 CV. En ambos casos el cambio DSG es de seis velocidades, según indican las fichas técnicas.

1.2 TSI de 105 CV

El motor de gasolina más asequible de toda la gama es un cuatro cilindros en línea de 1.2 litros que consigue 105 CV de potencia máxima gracias a la turboalimentación. Este motor es precisamente con el que hemos podido conducir durante cerca de 1.500 kilómetros.

Esos 105 CV los ofrece a 5.000 RPM, por lo que no tiene demasiado sentido sobrepasar este punto, ya que no notamos apenas empuje de ahí en adelante. El par motor máximo de 175 Nm está ya disponible desde las 1.550 vueltas y hasta las 4.100, por lo que la respuesta es buena prácticamente en cualquier situación.

Con este motor el Volkswagen Beetle acelera de 0 a 100 km/h en unos respetables 10,9 segundos. No es un rayo, pero en la práctica no se hace largo ya que coge 100 km/h en segunda velocidad. Además, es capaz de alcanzar una velocidad máxima de 180 km/h. También cabe destacar que esta versión pesa en vacío sólo 1.199 kilogramos, entre 100 y 200 kilos menos que el resto de versiones, lo cual no está nada mal.

A pesar de lo que pueda parecer por su pequeña cilindrada y relativamente poca potencia, es un motor que sorprende cuando se prueba. Sobre el papel este motor puede hacernos creer que no va a cubrir nuestras expectativas, pero realmente, una vez lo hemos conducido, nuestra idea sobre el mismo cambia para bien.

Probablemente este 1.2 TSI no sea la mejor opción si vamos a viajar a plena carga, con el maletero lleno o con las cuatro plazas ocupadas, porque es en estas situaciones donde se deja notar que efectivamente es un motor pequeño y la pérdida de prestaciones es notable.

No es demasiado lógico que alguien que sepa de antemano que va a cargar el coche hasta arriba se plantee un motor tan pequeño, y de esta potencia, aunque hay gente para todo. No obstante, sí puede ser una muy buena opción para alguien que busque un motor de gasolina con prestaciones aceptables, unos niveles de consumo también aceptables y más refinado (menos ruido, vibraciones…) que la alternativa diésel.

El 1.2 TSI homologa un consumo mixto de 5,9 litros a los cien, aunque durante nuestro recorrido (principalmente en autovía y a velocidades legales) obtuvimos una media ligeramente superior, de unos 6,9 litros aproximadamente. Si nos pesa un poco más el pie, hay que prepararse para sobrepasar los 7 u 8 litros.

Al volante del VW Beetle

Una vez acomodados en el asiento del conductor, giramos la llave y el 1.2 TSI despierta sin hacer demasiado ruido. Desde fuera sí que se oye la nota del escape pero desde dentro apenas se escucha gracias a lo silencioso del propio motor al ralentí.

Delante de nosotros tenemos el volante achatado por la parte inferior que además está decorado con inserciones del color de la carrocería. El tacto del propio volante es bueno, pero destaca más el tacto de la dirección en sí, que no sólo es precisa sino también agradable y más comunicativa que la de otros modelos actuales.

Tras el volante se esconde un cuadro de instrumentos muy peculiar, que es único para este modelo. La esfera principal (la más grande y ubicada en el centro) es el velocímetro, que marca 260 km/h. A los lados encontramos dos esferas más pequeñas: la de la izquierda es el cuentarrevoluciones y la de la derecha el indicador de nivel de combustible, que es más grande de lo habitual.

Si nos ponemos en marcha descubrimos que el coche goza de esas suavidad típica de los automóviles del grupo VAG que tanto gusta al público en general, aunque quizá no muestra el aplomo de un Golf. Es un coche agradable de conducir, a lo que ayudan también el motor (que se deja llevar bien) y el cambio manual de seis velocidades, que combinan realmente bien.

La filosofía del “cuchillo entre los dientes” no es precisamente la más adecuada para este vehículo y menos todavía con esta motorización. Quizá con el 2.0 TSI de 200 CV, en el que el eje trasero es multibrazo, podamos plantearnos una conducción más agresiva.

En el resto de versiones, incluida esta 1.2 TSI, el Beetle tiene un eje trasero rígido. En una conducción normal, incluso si vamos rápido por carretera, no notaremos nada especial. El coche tiene un buen comportamiento y además es bastante cómodo, por lo que el equilibrio general es bueno.

Una de las cosas que me ha sorprendido de este Beetle es que el ESP no es desconectable, ni total ni parcialmente, al menos en la versión que probamos (imagino que en la TSI de 200 CV lo será). No es que sea necesario desconectarlo, pero es cierto que quizá resulta demasiado instrusivo. La “niñera electrónica” tiene la trasera muy, muy a raya.

Imagino que la culpa de que sea un coche burgués (al menos esta versión, que es cómoda, suave y agradable de conducir), y esto no es necesariamente un defecto, la tiene el público al que va dirigido. Personalmente optaría por un Volkswagen Golf en lo que a dinámica se refiere, pero habrá quien sólo tenga ojos para el diseño de este escarabajo moderno, y es una opinión tan respetable como cualquier otra.

Mañana seguiremos analizando este Volkswagen Beetle 1.2 TSI, y más concretamente todo lo que tiene que ver con la gama, los precios y las diferentes opciones que se nos ofrecen en cuanto a equipamiento. No te lo pierdas porque la Beetlemania deja esta versión desde 19.000 euros.

Continuará...

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