Probamos el Ford EcoSport, que se actualiza para pelear en el segmento más creciente

El segmento que más crece a nivel europeo es el B-SUV, así que no es de extrañar que las marcas se afanen por sacar nuevos modelos o renovar los ya existentes de este segmento. Le ha llegado el turno al Ford EcoSport que se renueva con ligeros cambios estéticos exteriores, mejoras en el interior y también en la parte dinámica. Ya está a la venta desde 12.990 euros.

Pero lo más llamativo es que ha perdido una de sus señas de identidad, la rueda de repuesto en el portón trasero. En realidad no la ha perdido, sino que ahora es opcional. Eso sí, la apertura del portón sigue siendo lateral aunque no lleve rueda de repuesto, un sistema de apertura más incómodo que a la larga puede generar pequeños ruidos y que carece de sentido si no lleva la rueda colgada.

Para los que no quieran la rueda de repuesto (200 euros) el EcoSport cuenta de serie con un kit de reparación de pinchazos. Pero los grandes cambios estéticos se presentan con una nueva versión S más deportiva que completa la gama de versiones. La gama EcoSport estará compuesta por las versiones Trend, Titanium y Titanium S, que en enero sumará el pack S al equipamiento propio de la versión Titanium.

Así el S busca más deportividad con una estética exterior oscurecida a base de usar el color negro brillante en techo, retrovisores y llantas. Por dentro en general hay mejoras en forma de cromados, tapicerías y equipamiento, pero el S suma un equipo de sonido Sony de mayor calidad y detalles específicos.

Así es por dentro

Interior sin lujos pero bien resuelto, se asemeja al del Ford Fiesta pero la postura de conducción es más elevada. La regulación de la inclinación del respaldo es por puntos en vez de milimétrica y encontramos muchos plásticos duros en el interior, aunque visualmente no desmerecen ni escuchamos ningún crujido durante la prueba por carretera y por caminos.

Las plazas traseras resultan suficientes y aquí es donde claramente los SUV ganan a los utilitarios equivalentes por contar con una mayor altura libre. Aunque en maletero el EcoSport se queda un poco justo, con 310 litros se queda un poco por debajo de sus competidores directos (o mucho, como en el caso del Tivoli y sus 423 litros).

Dinámicamente el EcoSport estrena una suspensión más firme, neumáticos Goodyear, la posibilidad de equipar cámara trasera y la seguridad que le aportan sus nueve airbags (incluido uno de rodilla para el conductor. El S lleva suspensión deportiva, rebaja la altura de la carrocería en 10 milímetros y una programación del ESC más deportiva.

Motores

La oferta de motores se compone de tres propulsores de gasolina y uno diésel. En gasolina encontramos el conocido 1.0 Ecoboost de 125 CV de potencia, un 1.5 Ti-VCT de 112 CV y en marzo llegará un motor más, un 1.0 Ecoboost de 140 CV para las versiones Titanium y Titanium S. El diésel es el 1.5 TDCi de 95 CV, un motor que homologa un consumo medio de 4,4 litros a los cien.

La caja de cambios es manual de cinco velocidades en todos los casos, aunque como opción para el 112 CV se puede montar una automática de seis. A pesar de su estética todoterreno no sorprende que sólo esté disponible con tracción delantera, ya que es la tónica general en el segmento.

Probamos el Ford EcoSport

Madrid- Toledo (más o menos) al volante de un EcoSport 1.0 Ecoboost de 125 CV, así fue la prueba que nos tenían preparada. Es decir, autovía, autovía y autovía, menos mal que luego pudimos dar una vuelta por tierra. Este motor es quizá la mejor opción para el EcoSport. Es suave, gasta lo justo, tiene potencia suficiente para una conducción normal y en ciudad resulta mucho más agradable que un diésel.

En autovía con dos personas qué te voy a contar, lo que pude probar es que no tiene ningún problema para rodar a velocidades legales, que su cambio de cinco velocidades no parece un lastre (tiene una quinta de 37,2 km/h) y poco más. Sí te puedo contar que es más saltarín que un Fiesta, tiene menos aplomo y la trasera tiende obligarnos a corregir mínimamente la trayectoria.

El tarado de suspensiones en las versiones normales es más firme de lo que esperaba, no resulta incómodo pero sí algo seco en los baches. Con el S el aumento de dureza puede no resultar agradable. Me suelo decantar por la opción dura, pero en este caso me gustó más el mayor equilibrio del tarado de serie.

El pequeño recorrido por una pista de tierra nos sirvió para comprobar que se han cuidado los acabados para evitar posibles ruidos y crujidos. Se ha conseguido. Pero también comprobamos lo que era obvio: tracción delantera, neumáticos de asfalto y una altura libre al suelo justita… Sólo sirve para llegar un poco más lejos que con un turismo actual, nada nuevo en cualquier caso y en línea con muchos de sus rivales, aunque algunos destacan como, por ejemplo, el Suzuki Vitara.

El mundo SUV nació con el objetivo de combinar unas prestaciones off-road interesantes aunque menores que las de un TT y un comportamiento en carretera más humano que el de estos. Hoy ya no es así y hay muchos modelos puramente de asfalto que, simplemente, tienen algo más de altura libre. El EcoSport es de los que prefieren ir por lo negro.

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